¿Quién ha dicho que hay que irse de vacaciones necesariamente con alguien? Si, por elección o por necesidad, también viajas en solitario, en Calabria puedes organizar tus vacaciones en función de tus necesidades, tus gustos y tu ritmo. Una experiencia de auténtica libertad en la que tú decides los tiempos, los destinos y las actividades, y en la que siempre tienes la posibilidad de cambiar de planes, sin tener que mediar. ¿
Mar o montaña? ¿Actividad física o relax? ¿Cultura o diversión? Aquí tienes tres ideas para combinar los «ingredientes» como quieras y disfrutar de un viaje inolvidable.
Mar, atardeceres, relax y cultura
El destino de verano más emblemático de Calabria es, sin duda, Tropea, con su playa de arena blanca y su encantador centro histórico, donde podrás perderte para fotografiar las vistas panorámicas del mar turquesa. Acomódate, tal vez sentándote al sol en uno de los numerosos locales con mesas al aire libre, llenos de turistas extranjeros.
Si buscas relax y naturaleza, puedes recorrer la costa, desde Capo Vaticano hasta Pizzo, para disfrutar de la inevitable trufa y del paseo marítimo que termina con la visita al Castello Murat.
Por último, programa una parada en Scilla, en el pintoresco pueblo costero de Chianalea. Nadie se va de aquí sin probar el famoso bocadillo de pez espada.
Montaña, deporte y cultura
Si buscas silencio y naturaleza y quieres escapar del caos y el calor del verano, ten el Parque Nacional de la Sila encontrarás un oasis de paz. Podrás disfrutar de unas vacaciones regeneradoras que incluyen excursiones por los bosques, el descubrimiento de una enogastronomía increíble a base de productos de kilómetro cero y unas vistas espectaculares para revitalizar el cuerpo y el espíritu.
Se parte de Camigliatello Silano, desde donde te puedes unir a alguno de los numerosos grupos organizados para descubrir el parque. Al desplazarte a Lorica, te espera un paseo en barco por el lago Arvo. Con el equipo adecuado, podrás pasar horas en contacto con la naturaleza haciendo senderismo, una oportunidad para conocer a personas con tu misma pasión.
Puedes continuar tus vacaciones en Sila visitando un pueblo muy rico desde el punto de vista cultural y artístico: San Giovanni in Fiore, donde nació el abad y teólogo Gioacchino. Aquí visitarás la abadía Florense, podrás maravillarte con la elaboración de alfombras artesanales y, por supuesto, dejarte conquistar por los aromas y los sabores de la cocina típica.
¿Aún quieres ir a la playa? Prosigue hasta la costa de Crotona y haz una parada en Isola di Capo Rizzuto para admirar la fortaleza de Le Castella y sentirte como en un cuento de hadas.
Historia, espiritualidad y un «baño en el bosque»
Te encantan las huellas del pasado, los lugares repletos de sacralidad y la energía de la naturaleza. Tus vacaciones en Calabria se adaptarán a tus gustos, ya que este itinerario será también un viaje interior, de reconexión contigo y con la naturaleza.
Partimos de Locri, cuna de la Magna Grecia, de la que encontrarás huellas y sugestiones en el parque arqueológico. Continúa con la visita a Gerace, dentro del Parque Nacional del Aspromonte, a lo largo de la Costa dei Gelsomini. Se trata de un pueblo medieval que es de los más bonitos de Italia y que alberga una imponente catedral normanda y un castillo. Tómate un respiro y luego parte hacia Stilo, para descubrir este pueblo de origen medieval y la Cattolica, símbolo de la arquitectura oriental en Calabria. Si te gustan los deportes extremos, debes saber que por estos lares, en la pared del monte Consolino, podrás ponerte a prueba practicando la escalada en roca.
Una vez contemplada esta belleza, vuelve a ponerte en marcha, porque a una hora en coche te espera otra nueva e increíble etapa de tus vacaciones.
Serra San Bruno, en el corazón del Parque Nacional de las Serre, inmerso en la naturaleza y la espiritualidad. Y no solo por la famosa Certosa, en torno a la cual se respira un aire de misticismo y oración, sino también porque en el bosque Archiforo podrás vivir la experiencia única del «shirin-yoku», el baño en el bosque, una práctica japonesa según la cual entrar en contacto con la naturaleza y con las plantas es una panacea para el físico y para la mente, una verdadera terapia.