Circo de Majencio: el estadio de la Vía Apia.
Construido en el siglo IV d.C., el Circo de Majencio forma parte del complejo arqueológico que estaba constituido por el Palacio Imperial y el mausoleo de Rómulo, hijo de Majencio, fallecido con tan solo 7 años.
La estructura, con una longitud total de 520 m y una anchura de 62 m, podía albergar hasta 10 000 espectadores. Sin embargo, algunos estudiosos creen que nunca llegó a utilizarse, o que se utilizó durante muy poco tiempo, ya que se construyó en el año 311 d.C. y al año siguiente Majencio murió en batalla contra Constantino, tras lo cual el lugar fue progresivamente abandonado.
La pista y el obelisco desaparecido.
Hoy en día el circo de Majencio conserva aún parte de su estructura original, como las dos torres de salida de los caballos y la espina central, de unos 270 m de longitud, alrededor de la cual los carros realizaban las siete vueltas de la carrera. Originalmente, en el centro de esta había un obelisco que fue trasladado en 1650 por el papa Inocencio X para embellecer la Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini, en la Piazza Navona.
Del cine a nuestros días.
Al recorrerlo, es posible admirar la majestuosidad del lugar y revivir el poder y la atmósfera de antaño.
El Circo de Majencio está ligado a la historia del cine: en 1959, algunas escenas de la famosa carrera de cuadrigas de la película «Ben-Hur» de William Wyler se rodaron aquí mismo. Para la nueva versión de 2016, el circo sirvió de inspiración para el set cinematográfico reconstruido actualmente en Cinecittà World.
El mejor momento para visitarlo es por la mañana o al atardecer, en un bonito día soleado y con calzado cómodo.