El museo arqueológico Carlo Cicala en Priverno: treinta años de excavaciones en doce salas
En el corazón de Priverno, frente a la plaza principal, el museo arqueológico Carlo Cicala ocupa desde 2013 el palacio Antonelli, una residencia histórica con techos decorados con frescos de estilo modernista y grutescos neo rococó. Treinta años de excavaciones y más de mil hallazgos narran la historia de Privernum, ciudad que fue primero volsca y luego colonia romana en el corazón del valle del Amaseno. Desde los orígenes protohistóricos hasta la tardía época imperial, el recorrido se desarrolla a lo largo de tres plantas y doce salas.
Emperadores de provincia
El foro y el teatro de Privernum exhibían estatuas y retratos de la familia imperial: Claudio, Livia, Tiberio, Germánico, Agripina, el joven Nerón y Domiciano. Algunas piezas, como la estatua sedente de Tiberio y el busto de Claudio, fueron a parar a los Museos Vaticanos tras las excavaciones del siglo XVIII. No obstante, aquí permanecen elementos arquitectónicos de mármoles preciosos e inscripciones que reconstruyen el prestigio de una ciudad rica y bien comunicada.
Mosaicos y vida cotidiana
De las domus patricias proceden refinados mosaicos polícromos de tradición helenística. Hay uno que destaca sobre los demás. Se trata de un umbral de casi 5 metros de longitud con un paisaje nilótico. Las últimas salas cambian de registro: cerámicas de cocina, objetos de uso común y sepulturas de la Alta Edad Media que cuentan cómo Privernum se transformó poco a poco en Piperno.