Palacio Felici en Norma: la residencia papal inacabada en el corazón de los montes Lepinos
En el centro de Norma, en los montes Lepinos, se alza el monumental palacio Felici. Esta imponente residencia del siglo XIX domina la calle principal y es fruto de un sueño ambicioso: acoger al papa Pío IX. Aunque el pontífice nunca se alojó allí, su historia lo convierte en una parada imprescindible para quienes deseen descubrir el pueblo de Norma y sus alrededores.
Un sueño papal inacabado
Su historia está ligada a monseñor Annibale Felici, cubiculario del papa, es decir, uno de sus asistentes personales más cercanos en la corte. Una inscripción lleva la fecha de 1860, única referencia segura, aunque no especifica si marca el inicio o el final de las obras. El proyecto, sin embargo, se estancó. La muerte del papa, los tumultos posteriores a la unificación y, finalmente, el fallecimiento del propio monseñor Felici dejaron el edificio sin terminar.
La fachada cuenta su historia
Hoy en día, el palacio está dividido en viviendas privadas, pero su fachada exterior sigue contando su historia. Bastará detenerse un momento para darse cuenta de ello. Lo primero que llama la atención es la gran puerta de entrada con su aldaba de bronce original y el zócalo almohadillado, una técnica que emplea piedras salientes para transmitir una sensación de solidez. Al levantar la vista, se pueden admirar las decoraciones que adornan el piano nobile. Una auténtica pieza de historia urbana.
El palacio es propiedad privada y su interior no se puede visitar. La fachada se puede admirar libremente paseando por el centro histórico de Norma.