Puente de Civita di Bagnoregio: el único acceso a la ciudad que muere
Con sus 300 metros de longitud y suspendido sobre el Valle dei Calanchi, el puente de Civita di Bagnoregio es actualmente la única vía para llegar al pueblo. Esta pasarela peatonal de hormigón armado conecta el mundo moderno a un lugar detenido en el tiempo, brindando una perspectiva verdaderamente única. Es el primer impacto, intenso y emocionante, con Civita di Bagnoregio y su frágil belleza, y la respuesta concreta a la pregunta de cómo llegar a Civita.
Una historia de derrumbes y reconstrucciones
La situación no siempre ha sido la misma. En 1695, un devastador terremoto destruyó la estrecha franja de tierra que unía el pueblo a la cercana localidad de Bagnoregio. Un primer puente de mampostería, construido en 1923, se derrumbó en parte hacia el valle y en parte fue volado por los soldados alemanes en retirada en 1944. La estructura actual, una obra de ingeniería de la posguerra, se inauguró en 1965 para sustituir unas pasarelas provisionales de madera.
El paseo hacia el pueblo
Recorrerlo a pie es ya de por sí una experiencia. Se parte desde un mirador, se desciende y luego se sube la pendiente pronunciada hacia la Porta Santa Maria, la antigua entrada del pueblo. En los días de viento, el aire azota con fuerza, mientras que en las mañanas de niebla da la sensación de estar suspendido entre las nubes. Un pequeño esfuerzo recompensado con la llegada a uno de los pueblos más singulares de toda Italia.
El acceso al pueblo es de pago. La entrada se puede comprar en línea o en la taquilla situada antes de llegar al puente. Como el recorrido es cuesta arriba, se recomienda llevar calzado cómodo.