Esta es la última etapa del camino hacia Roma, llena de emociones y encanto, aunque se caracteriza por un trazado con muchas carreteras asfaltadas y pasos por zonas muy urbanizadas. Es una etapa de gran valor simbólico, que culmina con la llegada al destino de los peregrinos: la plaza de San Pedro.
La salida se realiza desde la iglesia de los Sacri Cuori di Gesù e Maria, desde donde se continúa por la vía Cassia, prestando mucha atención al tráfico: de hecho, se trata de uno de los tramos más frecuentados y urbanizados de todo el camino. Después de superar La Giustiniana, continuamos por la Cassia hasta el Grande Raccordo Anulare de Roma.
Al entrar en la Reserva Natural de la Insugherata, se deja atrás el caos de la ciudad: aquí la naturaleza vuelve a ser protagonista con un entorno verde e interesante, ofreciendo un contraste reparador antes de afrontar los últimos kilómetros hacia el corazón de Roma.
La etapa se puede concluir siguiendo dos variantes principales, ambas llenas de encanto y perfectas para un final memorable del camino.