El altiplano de Colfiorito, frontera entre Umbría y Las Marche, se encontraba a mitad de camino, montañoso y difícil, entre la posta de Casenove de Foligno y la de Serravalle del Chienti, que debía su nombre al estrechamiento del valle entre dos montañas muy altas.
En efecto, hasta la siguiente estación de Pontelatrave, y más allá hasta Tolentino, la orografía del valle no ofrecía alternativas al trazado, obligándolo a seguir el curso del río.
Hoy, este camino lo recorre la carretera nacional 77, que pasa por el convento de San Bartolomeo en el monte Brogliano. Este convento, en el siglo XIV, fue testigo de la reforma de los Observantes y, en 1814, recibió al Papa Pío VII, que regresaba de Loreto, acompañado por el obispo de Nocera, Francesco Piervissani.
Luego, el camino giraba hacia el este, atravesando la fortaleza de los Varano para llegar a la iglesia de Santa Lucía, ubicada dentro del pueblo de Serravalle, y continuaba finalmente hacia Bavareto y Camerino.