Desde plaza Sempione, se vuelve a partir de la iglesia de los SS. Ángeles Custodios. Los primeros 8 km se desarrollan en la periferia de la ciudad, Via di Monte Argentario, Viale Adriatico y via della Bufalotta, grandes arterias de la ciudad.
Camine siempre por la acera, a lo largo del recorrido no faltan las ocasiones de descanso y parada. En la segunda parte de la Via de Francisco se atraviesan los paisajes del agro romano. Se accede a la Reserva Natural della Marcigliana, que conserva la ruina de Crustumerium, uno de los asentamientos protohistóricos más antiguos del Lacio. Como escribe el sitio oficial de la Reserva Natural della Marcigliana “Dejado atrás el estrés del tráfico de la ciudad, se accede a un territorio de antigua vocación agrícola que ha permanecido mágicamente inmutado.
Un ejemplo de Agro Romano que contribuye a una visión de un futuro deseable, donde puede ser aplacada la necesidad de aire y luz, gozando de sus encantadores paisajes y de su antigua historia”. Saliendo de la Reserva se hace una parada para admirar el paisaje que en los días límpidos permite admirar toda la dimensión de la Ciudad Eterna y la Cúpula de San Pedro. El camino prosigue en el campo hasta entrar en la ciudad de Monterotondo, donde el camino se termina enfrente de la Catedral de la ciudad. Es muy agradable pasear por el centro histórico de la ciudad.