La meta está muy cerca, y esta dura etapa parece encerrar en sí todas las características de la Via que se ha recorrido hasta aquí: subidas duras, naturaleza y paisajes maravillosos.
El camino se termina en la Basílica de San Francisco en Asís. La primera parte del recorrido, de Foligno a Spello, coincide con la etapa Foligno – Asís. Se sale de Spello a través de puerta Montanara prosiguiendo por via Bulgarella. Una vez que se ha superado la fuente de agua donde conviene llenar la cantimplora, se sube a la izquierda por el camino sin asfaltar.
Inicia un largo ascenso con tramos de pendiente, por los cuales proceder con el paso lento del peregrino. El camino está bien marcado y procede por un camino sin asfaltar introducido en los cultivos de olivo (en verano cuidado con el sol). Se sube a lo largo de los bosques del Monte Subasio, y se llega a la cima del gran monte, ofreciendo como recompensa por el esfuerzo uno de los panoramas más bonitos de toda la Vía. Desde la cumbre se desciende hacia el Eremo delle Carceri (Ermita de las Cárceles), lugar muy querido por los peregrinos. Llegar a este lugar andando adelanta la alegría que más tarde se tendrá al llegar a la Basílica.
Se prosigue por una bajada que roza la Rocca Minore de Asís, denominada Rocchicciola. Un vez llegados a plaza Matteotti, se atraviesan las calles medievales de Asís. Se accede a la tumba de San Francisco a través de la gran puerta de la Basílica inferior de San Francisco y, después de muchos días de camino, por fin se puede posar la mochila. Este es el final del camino, después de la visita a la tumba de Francisco, se podrá celebrar la alegría de la llegada. Son numerosos los lugares de Francisco en Asís y en los alrededores es necesario pararse al menos un día entero para tener tiempo de visitarlos y meditar.