La meta del camino es la Basílica de San Francisco, delante de la tumba del Santo se termina el largo viaje. Si el deseo de llegar acelera el paso, se aconseja disminuir para gozar plenamente la última parte del camino.
Se parte de la Catedral de Foligno y se atraviesa la Plaza San Giacomo, con la iglesia homónima dedicada al santo protector de los peregrinos, se prosigue para pasar el puente sobre el río Topino. Después de un tramo de unos 6 km por calles secundarias se entra en Spello, atravesando la monumental puerta Consular.
La ciudad merece una parada, por la riqueza de sus obras de arte. De Spello se puede decidir si afrontar el recorrido de excusión, más duro, pero casi todo en el bosque del parque regional del monte Subasio, o seguir el agradable camino por la media ladera.
Para seguir este último se sale de la ciudad a través de puerta Montanara y luego se camina tranquilamente por las laderas del monte Subasio a lo largo de la Via degli Ulivi. Una sola subida, pero agradable, y luego en Asís se reúnen los pasos de San Francisco y los de Clara. Se llega por fin primero a la Basílica de Santa Clara y luego a la de San Francisco.
Por último, la recompensa del camino será la de pararse en la penumbra de la Basílica Inferior, delante de la tumba de San Francisco. El camino prosigue en bajada hacia la Basílica de Santa María de los Ángeles, dentro de la cual se conserva la Porziuncola, lugar donde surgió la primera comunidad cristiana.
Son numerosos los lugares de Francisco en Asís y en los alrededores es necesario pararse al menos un día entero para tener tiempo de visitarlos y meditar.