La etapa atraviesa el Valle Santa Reatina entre espléndidas vistas panorámicas, hasta Rieti, la capital de la Sabina. La ruta pasa por Cantalice, que sorprende por su verticalidad, y conduce al famoso Santuario de San Felice all’Acqua, donde se cuenta que el santo, el primero de la Orden de los Capuchinos, hizo brotar agua de la roca para saciar la sed de pastores y agricultores. El camino a través del bosque conduce luego al Santuario della Foresta, donde San Francesco de Asís se retiró mientras esperaba ser operado de los ojos. La ruta termina en Rieti, antigua ciudad que conserva monumentos de la época romana, como el puente sobre el río Velino y un tramo subterráneo de la antigua Vía Salaria. Las murallas medievales rodean el centro histórico con su Catedral de Santa Maria Assunta, en cuya cripta rezó San Francisco durante sus viajes por el Valle Santo.