En esta etapa se alcanza la máxima altitud del Camino a 1.500 m/s.n.m., atravesando los Montes Reatini desde Leonessa hasta Poggio Bustone, entre extensos bosques de hayas y amplias vistas panorámicas. Entre los lugares imperdibles, Prati di San Bartolomeo, un gran claro donde antiguamente se encontraba un oratorio. Aquí normalmente se pueden encontrar animales pastando. En el paso hay un mojón de piedra, que hasta 1861 marcaba la frontera entre el Reino de Nápoles y el Estado Pontificio. Un poco más abajo se encuentra el manantial Petrinara, el único de la etapa. Poggio Bustone, la ciudad natal del cantante Lucio Battisti, alberga el Convento de San Giacomo, construido sobre las cuevas donde San Francesco de Asís pasó muchas horas en oración. Desde allí, un breve paseo conduce al Sacro Speco, la “cueva de las revelaciones”, donde Francesco obtuvo de Dios el perdón de sus pecados de juventud. La vista que admiramos compensa el esfuerzo de la subida.