Nerola: el inesperado pueblo medieval a las puertas de Roma
A menos de una hora de Roma, en el corazón de la Sabina, se encuentra el pueblo de Nerola. Se trata de un pequeño núcleo medieval que se aferra a una colina de los montes Lucretili, con sus casas de piedra apiñadas en torno a su símbolo, el imponente castillo Orsini. Es un lugar perfecto para realizar una escapada de un día por los alrededores de Roma, lejos de las multitudes y del ajetreo cotidiano.
Perderse entre historia y leyenda
Caminar por aquí significa extraviarse en un laberinto de callejuelas y plazoletas. Es como si el tiempo se detuviera. Además, la historia de su nombre es muy curiosa: no se sabe si deriva del término sabino nerio, que significa «fuerte», o bien del emperador Nerón, que tenía orígenes sabinos. Una antigua inscripción en la fuente de la plaza principal parece confirmar la segunda hipótesis, un detalle que añade cierto encanto a la visita.
Qué ver además del castillo
Aunque la fortaleza capta inmediatamente la atención, el pueblo guarda otros pequeños tesoros. La iglesia de San Jorge Mártir, por ejemplo, fue reconstruida casi en su totalidad en 1924 tras los daños causados por un fuerte terremoto. En el interior de la más pequeña iglesia de San Sebastián se encuentran un crucifijo de madera del siglo XVI y una antigua pila bautismal con los escudos de los Orsini, testigos silenciosos del pasado del lugar.