Montopoli di Sabina: un pueblo por descubrir entre historia y sabores
Montopoli di Sabina se asoma desde una colina en la reserva natural regional Nazzano Tevere-Farfa. Ya en la época romana, el pueblo fue elegido por la salubridad de su territorio, hasta el punto de albergar numerosas villas.
Puertas, torres y una plaza triangular
Se accede al centro histórico a través de la Porta Romana o la Porta Maggiore, de estilo renacentista. La torre Ugonesca se conserva intacta desde el año 1000 y la Piazza Comunale tiene una forma triangular inusual, con una fuente octogonal.
Plazas, frescos y callejones estrechos
Una plaza lleva el nombre del humanista Pietro Oddi, que nació y se crio aquí alrededor de 1425. La iglesia de Santa María de los Ángeles, antiguo convento franciscano, conserva frescos de mediados del siglo XVII atribuidos a Vincenzo Manenti. Los más románticos pueden encontrar el «vicolo baciadonne» (el callejón de los besos a las mujeres): un pasaje muy estrecho entre la pequeña piazza Montecavallo y la piazza Campo di Fiori.
Bocchignano, el pueblo dentro del pueblo
La aldea de Bocchignano alberga el castillo Bucciniano, con tres murallas defensivas y tres fosos naturales. En Navidad cobra vida aquí el belén medieval itinerante y, entre finales de mayo y principios de junio, el pueblo acoge el Sabina Jazz Festival.
Sabores sabinos y fiestas populares
El 25 de abril se celebra la fiesta del espárrago silvestre, mientras que la festividad de San Miguel Arcángel tiene lugar del 20 al 29 de septiembre, e incluye la imprescindible fiesta de la pizza frita. Entre los productos típicos se encuentran el aceite de oliva —de reconocida calidad desde los tiempos de Numa Pompilio—, el vino, el espárrago silvestre, las hierbas aromáticas, la pasta al huevo, las tortillas y los caracoles.