Monterosi, el pueblo junto al lago donde la tradición se forja con ganchillo y madera
A lo largo de la Via Francigena, Monterosi es un pueblo que se refleja en su pequeño lago de origen volcánico. Sin embargo, no se trata solamente de un lugar de peregrinos e historia antigua: aquí la tradición sigue viva y adopta formas inesperadas, a veces gigantescas. Es un lugar que sabe sorprender, y su alma se descubre paseando por las callejuelas del centro histórico, en el corazón de la Tuscia.
Gigantes de madera y belenes de lana
En Semana Santa, las calles del pueblo se llenan de las estatuas monumentales de la Lamentación de Cristo, de hasta cinco metros de altura y realizadas a mano por los maestros Agrestini siguiendo las técnicas renacentistas. En Navidad, en cambio, la protagonista es la lana. Un belén completo, con figuras de hasta dos metros y medio de altura, es tejido a ganchillo por Anna Rita Forghieri con materiales reciclados.
Un lago que hizo historia
Precisamente a orillas del lago de Monterosi, conocido en la antigüedad como Janula, se decidió un episodio clave de la historia europea. Aquí, en 1155, el emperador Federico Barbarroja se reunió con el papa Adriano IV. Se cuenta que el emperador se negó a sujetar el estribo al pontífice, un gesto de sumisión cuya negativa desencadenó un famoso incidente diplomático.
El sabor de la fiesta
La energía del pueblo se percibe con fuerza durante sus festividades. En enero se degusta la pizzantiella, una especie de crep gruesa, dulce o salada. En verano, en cambio, llega el momento de la feria de los bigheri, una pasta fresca casera condimentada con una salsa sustanciosa.
Las fechas de las ferias gastronómicas y de las representaciones religiosas pueden variar. Se recomienda consultar el sitio web del ayuntamiento de Monterosi o de la Pro Loco (oficina de turismo local) para obtener el calendario actualizado.