Monteleone Sabino: siguiendo las huellas de Roma y el dragón vencido por Santa Victoria
El nombre de Monteleone Sabino encierra un pequeño misterio: podría derivar de las numerosas esculturas de leones romanos, o bien del dominio de los Brancaleoni. En este pueblo de la Sabina se camina sobre los restos de la ciudad romana de Trebula Mutuesca. No obstante, el verdadero corazón del lugar es el santuario de Santa Victoria, un edificio románico aislado entre la vegetación que custodia una historia muy poderosa.
El santuario en el campo
Un breve paseo fuera del centro permite llegar a la iglesia. Es un edificio del siglo XII, sencillo y sólido. Su verdadera particularidad se encuentra bajo el pavimento: toda una red de catacumbas visitables, testimonio de una fe cuyas raíces se hunden en los primeros siglos del cristianismo. En su interior, fragmentos de frescos y relieves esculpidos narran siglos de historia.
Un pueblo construido con la antigua Roma
Paseando por las callejuelas, se pueden distinguir fragmentos romanos, como capiteles o inscripciones, incrustados en los muros de las casas. Merece la pena entrar en la iglesia de San Juan Evangelista para contemplar un lienzo del siglo XVII de Vincenzo Manenti. No muy lejos, el anfiteatro y el museo arqueológico completan este viaje en el tiempo.
La leyenda y los sabores de la Sabina
La devoción por Santa Victoria nace de una leyenda: se cuenta que la joven santa venció a un dragón que aterrorizaba estas tierras. Además de la famosa bruschetta con aceite Sabina DOP, hay que probar también las fettuccine alla trebulana, los buñuelos rebozados y las galletas de anís conocidas como ciambelletti.