Capranica en la Vía Francígena: el pueblo entre iglesias y avellanos
Capranica se encuentra encaramada sobre un acantilado a lo largo de la Vía Francígena del Norte, entre los montes Ciminos y las colinas Sabatinas, en la región de la Tuscia viterbese. En el siglo XIV, Petrarca se alojó aquí como huésped de los Señores de Anguillara. El territorio es boscoso y el centro histórico conserva casas y palacetes del siglo XVI.
El castillo de los Anguillara
La familia Anguillara dominó Capranica desde lo alto de su castillo, junto al torreón del Reloj, situados en la zona más antigua de la ciudad. La posición era estratégica: un enlace entre la Etruria meridional y la central, y un centro de conexión crucial hasta la Edad Media.
Iglesias por descubrir entre el centro y la llanura
Hay muchas iglesias que visitar en Capranica, empezando por la catedral de San Juan, cuyo origen se remonta al siglo XVI. Reconstruida en el siglo XVIII, cuenta con un campanario románico, una nave única y alberga un tabernáculo renacentista. Aquí comienza la Procesión del Santísimo Crucifijo, con una estatua de madera del siglo XVI que recorre las calles decoradas para la fiesta de las flores mayo (Infiorata). También destacan la iglesia de Santa María, con su campanario de estilo románico tardío, y la iglesia románica de San Francisco, restaurada por Antonio Muñoz en 1927. Fuera de las murallas se encuentra la iglesia de la Madonna del Piano, con la fachada de Vignola, que en septiembre acoge la Procesión de las Cocciarelle.
La gastronomía
En la mesa no pueden faltar la polenta de espelta con trufa ni los postres con avellanas. Además, en esta zona se producen el aceite Tuscia DOP y los vinos Colli Cimini IGT.