Bassano Romano, el pueblo de la Tuscia que custodia una obra de Miguel Ángel sin terminar
Bassano Romano se encuentra en la Tuscia de Viterbo, a medio camino entre el lago de Bracciano y el lago de Vico. Con menos de cinco mil habitantes, cuenta con un centro histórico enmarcado por paisajes vírgenes y una estatua que Michelangelo Buonarroti (Miguel Ángel) dejó sin acabar.
Los Giustiniani y su palacio
La historia de Bassano Romano gira en torno a la familia Giustiniani. El marqués Vincenzo Giustiniani se hizo con el antiguo castillo de los Anguillara y lo transformó, entre los siglos XVI y XVII, en una residencia que hoy se conoce como Palazzo Giustiniani. Los salones interiores están decorados con frescos de Francesco Albani, Antonio Tempesta y Domenichino. Desde el palacio, un paso elevado conduce a un parque de 40 hectáreas y a su pabellón.
Las iglesias y la obra de Miguel Ángel sin terminar
La iglesia de San Vicente Mártir se alza sobre una colina panorámica; el marqués Giustiniani la mandó construir como mausoleo familiar. Aquí se conserva el Cristo Portacroce, el primer Cristo de la Minerva de Miguel Ángel. Inacabado debido a una veta negra en el mármol de la mejilla, se cuenta que Vincenzo Giustiniani lo adquirió y encargó al joven Gian Lorenzo Bernini que lo completara. Su sobrino Andrea lo trajo aquí en 1644.
Dos citas que recordar
Entre los eventos más destacados se encuentran, por un lado, los Mercatini del Seicento (mercados del siglo XVII), que se celebran a mediados de julio y reviven la época de los Giustiniani con desfiles en trajes tradicionales y música; por el otro, el carnaval de verano, que se celebra el 14 de agosto.