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Arte y Cultura

El verano en las ciudades de arte: 5 consejos para visitarlas de forma medioambientalmente sostenible

<strong>Italia está</strong> salpicada de <strong>ciudades y pueblos de arte</strong> que atraen cada año al menos a una cuarta parte del flujo turístico nacional y hacen de nuestro país uno de los destinos preferidos para viajeros de todo el mundo.
Un <strong>patrimonio</strong> incalculable de <strong>monumentos, historia, cultura, gastronomía y tradiciones</strong>, a menudo inmerso en entornos paisajísticos de extraordinaria belleza, este verano preparados de nuevo para acoger a cientos de miles de visitantes.

1. El ABC del turismo ético en las ciudades de arte

La otra cara de la moneda es el llamado sobreturismo: la excesiva presión turística que distorsiona el corazón y la apariencia de muchas ciudades de arte y aleja a las comunidades locales de sus centros históricos.

Por su parte, las administraciones se están equipando para gestionar los flujos de visitantes de una forma eficaz y sostenible: Siena, por ejemplo, ha sido la primera ciudad de arte italiana en conseguir la certificación según los criterios del Consejo Mundial de Turismo Sostenible, organismo internacional que promueve la sostenibilidad y la responsabilidad social del sistema turístico, proceso que le permitirá formar parte de una red de destinos turísticos de excelencia.

A la espera de que otros destinos se pongan al día, todos deberíamos comprometernos a adoptar estilos de viaje que preserven las ciudades de los riesgos del turismo de usar y tirar. ¿Cómo? Poniendo en marcha recorridos basados en el consumo crítico y sostenible.

El turismo ecosostenible, de hecho, no sólo significa itinerarios en la naturaleza, cicloturismo o, más en general, respeto al medio ambiente, también sirve para los huéspedes de la ciudad para ayudar a promover la economía local, prestando más atención a los habitantes, la cultura, las tradiciones y la economía local.

¿Queremos seguir disfrutando de los más bellos destinos italianos? Entonces, empecemos a planificar y disfrutar de nuestras vacaciones con un poco más de cuidado.

2. El viaje: atención al tiempo y a los medios de transporte

La primera recomendación es, siempre que sea posible, llegar a estos destinos en temporada baja o media, evitando la masificación en lugares públicos, eventos y museos.

Para los que pueden permitírselo, es una opción que cuenta con ventajas: las temperaturas son más suaves y los precios de los viajes y del alojamiento son más baratos. Sin ninguna duda, visitar el Coliseo, la Plaza de San Marcos o los Uffizi con tranquilidad y fluidez, sin aglomeraciones, no tiene precio.

Elige, en la medida de lo posible, medios de transporte poco contaminantes: es preferible el tren, si la alternativa es viable, u opta por compañías aéreas "más ecológicas" eligiendo, por ejemplo, vuelos con menos emisiones de CO2.

Una vez hayas llegado, desplázate utilizando el transporte público, bicicletas o monopatines eléctricos. Casi todas las ciudades italianas ofrecen ya medios de transporte compartidos; combina la sostenibilidad con los beneficios para la salud iniciándote en el senderismo urbano: explora los barrios y los pueblos a pie, a tu ritmo, quizá fuera de los caminos trillados: esa es la mejor manera pra hacer descubrimientos sorprendentes.

3. Noches verdes, entre B&B y pensiones

Para tus estancias, elige un alojamiento que respete el medio ambiente y la cultura local. Busca, si puedes, hoteles con una sólida tradición o con limitado impacto arquitectónico, energético y medioambiental, o B&B y pensiones regentados por lugareños.
Aprovecha, en la medida de lo posible, la experiencia de las habitaciones o apartamentos turísticos: estructuras que tienen una organización unitaria, pero que se desarrollan en diferentes unidades de vivienda, diseminados por un barrio o un pueblo: con un impacto mínimo, colaboran en la revalorización del patrimonio histórico y de la vivienda existente.  

4. Como en casa

Minimiza también tu impacto personal, para que los que vengan en el futuro puedan disfrutar de la misma belleza. Evita dejar rastros de tu paso: escritos en las paredes de las catacumbas de Nápoles, marcas en las piedras de Matera o candados en los puentes romanos. No utilices los palacios históricos ni los patios de las iglesias como zonas de picnic. Ser un turista responsable también significa dejar los lugares que visitas tal y como los has encontrado.

Al igual que en casa, presta atención a los pequeños detalles: no malgastes la energía ni el agua, recicla y lleva botellas de agua reutilizables y bolsas de la compra de tela para evitar aumentar los contaminantes envases de plástico de un solo uso.
Y si realmente quieres adoptar un estilo libre de plástico, cuando compres comida para llevar utiliza tus cubiertos de viaje y llévate detergente en botellas rellenables: la naturaleza y tu cartera te lo agradecerán.

5. Desterrar los prejuicios

curioso y abierto, no dejes lugar a los prejuicios: interésate por la gente que te rodea, su forma de vida y sus necesidades, aprende sobre la historia y el folclore, respeta las tradiciones locales.
No se puede decir que se ha viajado de verdad si no se ha charlado con alguien local, es la clave para captar la esencia del viaje, lo que los latinos llamaban genius loci: las interacciones humanas pueden enriquecer exponencialmente la experiencia, profundizar en las percepciones y conocimientos, hacer que los recuerdos sean inolvidables.

6. Como si fueras nativo

En la mesa también se apoya la economía local. Disfruta de los restaurantes y trattorias típicas, productos de kilómetro cero y ecológicos: descubre la excelencia de la enogastronomía de la ciudad en la que te encuentras, supone uno de los aspectos más gratificantes de un viaje.
Si vas de compras, puedes ayudar a la artesanía local: es otra forma de apoyar a la comunidad que vive allí.
Si realmente quieres vivir la experiencia local, asiste a las ferias, ferias de pueblo, festivales y eventos culturales organizados por las administraciones locales, donde la diversión está comprobada y garantizada.

Finalmente, un último consejo esencial: comparte las buenas prácticas de tu viaje con los demás, compartir es el alma de la sostenibilidad, usa el boca a boca, las redes sociales, mediante reseñas o recomendaciones: así ayudarás a potenciar el alma auténtica de las ciudades de arte italianas y a difundir los principios del turismo ético.