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Itinerario: las catacumbas de Appia Antigua

Nuestro itinerario prevé una vista a tres de las más importantes y grandes catacumbas presentes en la capital: la de San CalixtoSan Sebastián y Santa Domitila.
Las tres se sitúan en la zona de Appia Antigua- entre la vía Appia y vía Ardeatina- muy cercanas entre sí.
Antes de comenzar el descenso a estos laberintos subterráneos llenos de historia conviene hacer una pequeña parada para disfrutar de la bucólica paz que se respira en la vía que se encuentra en el cruce entre Vía Appia y Vía Ardeatina, al ingreso de las catacumbas de San Calixto, donde inicia nuestro recorrido.


RomaViaAppiaAntica03_wikimedia_longbow4uCatacumbas de San Calixto
Vía Appia Antigua, 110- Km 1,8
Surgen a mediados del siglo II y en ellas se encontraron más de 500.000 sepulturas cristianas, entre ellos decenas de mártires y 16 pontífices.
Las catacumbas de San Calixto ocupan un área de 15 hectáreas y cuentan con casi 20 km de galerías subterráneas, que descienden a una gran profundidad (20 metros) y se estructuran en cuatro y a veces cinco niveles, flanqueados por lóculos (huecos excavados en la pared) dispuestos en dos y tres alturas unos sobre el otro. 
La visita
En la parte superior del complejo (“sopratierra”) se ven dos pequeñas basílicas con tres ábsides, llamadas “Tricore”. En la oriental probablemente fueron enterrados el Papa San Ceferino y el joven mártir San Tarcisio.
En la zona subterránea
La Cripta de los Papas es seguramente el lugar más importante. Definido como “el pequeño Vaticano”, en este lugar se conservan los restos de al menos cinco Papas martirizados y posteriormente santificados.
Cripta de Santa Cecilia.
La santa estaba enterrada donde ahora se encuentra su estupenda estatua, obra maestra de Stefano Maderno. En el 821 las reliquias de Santa Cecilia se transportaron a la Basílica de trastervere a ella dedicada. La cripta está totalmente decorada con fresco y mosaicos, en la pared del lucernario se pueden admirar las representaciones de tres mártires: Policamo, Sebatián y Quirino.
La visita se concluye en la Cripta, através de imponentes galerías sembradas de lóculos se llega a una zona en la que se incluyen cinco habitaciones llamadas “Cubículos de los Sacramentos”: se trata de tumbas de familias, al interno de las cuales se encuentran importantes pinturas al fresco del inicio del siglo III. En ellas se representan simbólicamnete los Sacramentos del Bautismo y de la Eucaristía. En otro fresco aparece el profeta Jonás, símbolo de la Resurrección.

Catacumbas de San Sebastián
Via Appia Antica,136 - km. 2,4
Aquí se encuentran las primeras tumbas cristianas definidas “catacumbas”, por el nombre con el cual se conocía el valle. 
La visita
Las catacumbas de San Sebastián son muy similares a las de San Calixto. Presentan cuatro niveles de profundidad, en su interior son aún visibles algunos de los dibujos que datan de los primeros tiempos del cristianismo, estucos, grafitis y mosaicos.
La parte central de nuestro itinerario es la Basílica San Sebastián, una de las siete metas de peregrinaje en Roma.
La iglesia es de estilo barroco. En la primera capilla de la izquierda se encuentra la estatua en mármol, proyectada por Bernini pero realizada por Antonio Giorgetti, que representa San Sebastián atravesado por las flechas de su martirio. Al lado de la estatua, a través de los jardines, se accede a la cripta, donde en una urna se conserva los restos del santo.
En la capilla del ábside derecho, se custodian otras reliquias: una piedra con una huella atribuida a Jesús (cuando encontró a Pedro que huía de Roma); algunas de las flechas que se dice que hirieron al san Sebastián, la columna a la que se ató al santo y las manos de San Calixto y de San Andrés.

Catacumbas de Santa Domitila (también llamadas de Los Santos Nereo y Aquileo).
Via delle Sette Chiese, 282
Estas catacumbas, no demasiado distantes de las anteriores, se encuentran entre las más vastas y antiguas. Se trata de 15 km de galerías subterráneas dispuestas en cuatro niveles. Se conservan bien y cuentan con 150.000 sepulturas.
Los cuerpos de los difuntos venían introducidos en hendiduras poco profundas excavadas en la piedra. Los más ricos disponían de tumbas más espaciosas y con arcos decorados, que a menudo eran auténticas tumbas familiares.
La visita
La visita procede descendiendo a la basílica y posteriormente, desde ésta, a las catacumbas.
A través de una escalera realizada en época moderna, se accede hasta una pequeña basílica dedicada a los santos Nereo y Aquileo. Mártires de Diocleciano, los cuerpos de los santos se depositaron en una cripta que el papa Dámaso, al final del siglo IV, transformó en edificio de culto.
La basílica es de tres naves separadas por dos filas de cuatro columnas.
Altar Mayor
Podemos admirar la única columna que se ha conservado intacta, decorada con la decapitación de Aquileo, monumento rarísimo en el arte cristiano. Se encuentra, también aquí, la tumba de Santa Petronila.
Nave izquierda
Accedemos a una zona muy antigua (segunda mitad del siglo II): se trata de las tumbas de algunos miembros de la familia de los Flavios Aurelios. Esta zona nace como hipogeo privado pagano, durante el siglo III, acogió algunas sepulturas cristianas decoradas con escenas de las Sagradas Escrituras.
En el nivel inferior
Es interesante un cunículo con un fresco del siglo III en el que aparece Cristo como  El Buen Pastor y la zona llamada “de la Madonna”, en la que se pueden admirar pinturas de los siglos III y IV, entre las que destaca la que representa a los (en este caso cuatro) Reyes Magos ante la Virgen y el Niño.

Información útil

La historia de las catacumbas de Apia Antigua

 


  • Catacumbas de San Calixto
    La historia
    En el siglo I d.C. algunas familias romanas comienzan a enterrar a sus muertos en estas cavernas de piedra en Appia Antigua.
    A finales del siglo II el emperador Cómodo, tolerante con los cristianos, liberó a los miembros de la iglesia condenados a trabajos forzados en las minas.
    Entre ellos estaba San Calixto, esclavo acusado en una pelea de fraude en la sinanoga. El papa Ceferino en el 199 nombró a San Calixto diácono y guardián del primer cementerio oficial de la Iglesia Romana.
    En el siglo III Calixto es nombrado papa y, cuando muere, es proclamado santo. Al cementerio se le da entonces su nombre, aunque él no figure en tre lo spapas enterrados en él. En los años sucesivos el Papa Dámaso consigue obtener del emperador Teodosio el reconocimiento del Cristianismo como religión de estado y se decide restaurar las catacumbas para demostrar que la auténtica gloria de Roma no pertenecía al paganismo.


  • Catacumbas y Basílica de san Sebastián
    La historia
    En el siglo I d.C. se construyeron tres mausoleos, donde se enterraron primero paganos y sucesivamente cristianos, durante las persecuciones del emperador Valeriano, los cuerpos de San Pedro y San Pablo se escondieron aquí y aquí se conservaron durante 40 años.
    En el 288 San Sebastián, un oficial romano, fue condenado a muerte por haber predicado la religión cristiana entre sus tropas. Superviviente del primer martirio fue posteriormente apaleado hasta la muerte por orden del emperador Diocleciano.
    En el siglo IV el emperador Constantino, definido como “Defensor Fidei” (“Defensor de la Fe”), quiso construir sobre las tumbas prexistentes una basílica donde vino enterrado San Sebastián. Fue sobre esta basílica que, entre 1609 y 1612, el arquitecto Flaminio Ponzi realizó la actual iglesia.


  • Catacumbas de Santa Domitila
    La historia
    Flavia Domitila, pertenecía a la importante familia Flavia, emparentada con Tito Flavio Clemente, cónsul en el 95 d.C.,  nieto de Vespasiano y  primo de Domiciano, que lo mandó matar por sus ideas religiosas. Flavia Domitila, a su vez, fue exiliada en Ponza. Fue martirizada en el 95 d.C., la santa dejó sus tierras de la zona de Ardeatina, cerca de Tor Marancia, a sus libertos cristianos. Surge de este modo el mayor cementerio subterráneo cristiano de toda Roma.