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Romagna food trip

Emilia Romaña: 5 paradas en su tradición gastronómica

12 julio 2022

3 minutos

Emilia Romagna es la cuna de la buena comida; hay numerosas excursiones gastronómicas para descubrir sus sabores. Lo que proponemos consiste en cinco sencillas etapas, con el objetivo de conocer una región, empezando por sus productos y recetas típicas. Un corto pero intenso viaje gastronómico a Emilia Romagna , listo para satisfacer hasta los paladares más sofisticados.

1. Etapa 1: Forlimpopoli: el curso de cocina de Casa Artusi

El recorrido gastronómico solo puede comenzar en el lugar donde se conservan las tradiciones de la cocina romañola: Casa Artusi, un museo dedicado al gastrónomo Pellegrino Artusi, así como un restaurante y taller. Estamos en Forlimpopoli, dentro de los muros que transmiten el legado de Artusi. La idea es comenzar el tour gastronómico ensuciándonos las manos con una clase de cocina. Podéis elegir la clase más práctica para preparar platos típicos, o lecciones sobre la preparación de menús a partir de la elección de las materias primas, o las clases sobre la realización de las recetas Artusi. Hay que elegir.

2. Etapa 2: Comacchio: la anguila salvaje, un baluarte Slow Food

El itinerario continúa hacia Comacchio, donde descubriréis una joya del patrimonio gastronómico emiliano: la anguila. Siempre presente en las mesas, sobre todo en los periodos festivos, y pescada directamente en el valle del Delta del Po, la anguila es la protagonista de un itinerario que relata el estrecho vínculo entre las gentes de Comacchio y sus aguas. Todo esto está presente en la antigua Manifattura dei Marinati, situada en el centro histórico de la ciudad romañola. La receta más popular es la versión marinada, pero también se cocina a la parrilla, en caldo o en rodajas. Acompañado de la imprescindible piadina, va bien con una copa de vino tinto Bosco Eliceo doc Uva d'oro.

3. Etapa 3: Ferrara: delicias ultracalóricas

Si las calorías no os asustan, id hasta Ferrara y probad sus pasticcio, un pastel de pasta con salsa de carne, setas y bechamel, cubierto con una corteza de masa quebrada, todo ello horneado únicamente en sartenes de cobre. Otro plato que no podéis perderos son los cappellacci di zucca, pasta fresca al huevo rellena de violetas de calabaza, aderezada con queso parmesano, huevos, pan rallado, sal, pimienta, y nuez moscada. Una antigua tradición romañola, que incluso se sirve en la mesa de la familia d'Este. También está la salchicha de cerdo, Salama da sugo I. G. P., elaborada con distintas partes del cerdo picado y curado. Se come tibia, pelada y sobre un lecho de puré de patatas.

4. Etapa 4: Cesenatico: la cuna de la piadina y los primeros platos

En Cesenatico, la piadina es la auténtica reina y compite con su colega de Rimini, que es más espesa. Hay una larga tradición de primeros platos, todos ellos con base de pasta al huevo casera, desde los passatelli a los pappardelle, sin olvidar los cappelletti o los strozzapreti. Por último, el pastel de almendras, higos y nueces: el pastel bustrengo, con 32 ingredientes, de los cuales 12 siguen siendo un misterio.

5. Etapa 5: Pennabilli: los vinos de las colinas

El tour de force de la cocina romañola termina con un brindis, o quizás con más de uno. La última parada es en los viñedos de Pennabilli, que disfrutan de la influencia del mar y producen vinos de tradición milenaria. Si os gusta la suavidad del tinto, os recomendamos una copa de Sangiovese. Intenso, con aroma a ciruela y cereza, áspero, franco y vivo, es quizá el que más refleja el carácter de la Romaña. Pero si preferís los tonos dorados del vino blanco, os sugerimos una copa de Trebbianocon sus variantes neutras o espumosas. Sabroso, seco, y muy fresco, es uno de los más apreciados de la región.