Del calzado al pret a porter, de las bicicletas a los coches sin olvidar las excelencias gastronómicas, los productos italianos que presumen de esta denominación son particularmente apreciados y buscados en los mercados mundiales por la calidad y la fiabilidad, por la fantasía y la originalidad del diseño, por la resistencia y la seguridad o por sus inconfundibles sabores.