Home » En primer plano » Rutas por L'Aquila » Valle Peligna: tierra de arte y de espiritualidad
Un itinerario caracterizado por los valores histórico-artísticos del Valle Peligna, zona en la que la espiritualidad convive desde siempre con el pragmatismo empresarial. A pocos kilómetros de Sulmona, se puede visitar el eremitorio de Sant'Onofrio, para después seguir hacia Pacentro y, recorriendo la meseta de Cinque Miglia, llegar hasta la pintoresca localidad de Pescocostanzo.
Autor: Walter Cavalieri
Un cómodo recorrido por la autopista permite ir de L'Aquila a la ciudad de Sulmona, “capital” del Valle Peligna, ciudad de antiquísimos orígenes itálicos, patria del gran poeta latino Ovidio.
Situada en la fértil cuenca que sigue el recorrido de las cañadas, conoció su época más fecunda con los emperadores Suevos, como evidencia el majestuoso acueducto medieval que, con sus arcadas, sigue delimitando la gran Piazza Garibaldi. Caracterizada por el notable fervor cultural, artístico y productivo y famosa por la elaboración de peladillas, Sulmona es una conocida ciudad artística, que cuenta con numerosos monumentos y palacios gentilicios de gran valor . Merece la pena visitar todo el casco antiguo y, en especial, la Catedral y el complejo monumental de la SS.Annunziata.
En las pendientes rocosas del Monte Morrone que coronan el Valle Peligna, a 620 metros de altura, sobresale la ermita de Sant'Onofrio, la más famosa de la región, que acogió el solitario retiro de Pietro Angelerio. El escarpado camino rocoso que lleva a la ermita fue recorrido en 1294 por la delegación que anunció al místico fray Pietro su elección como Papa con el nombre de Celestino V, una de las figuras más importantes y controvertidas de la Iglesia medieval, identificada por muchos estudiosos como el Papa del “gran rechazo” dantesco. En la base del barranco al que se asoma la ermita surge el templo de Hércules Curino, de origen itálico-romano.
A los pies del Monte Morrone, como guardián de la entrada del Valle Peligna, se puede visitar el tranquilo burgo medioeval fortificado de Pacentro, dominado por las tres torres cuadradas del castillo Cantelmo (o Caldora). Se destacan en él los edificios señoriales y la parroquia de Santa Maria Maggiore o de la Misericordia.
Subiendo hacia la meseta de Cinque Miglia, a 1.400 metros sobre el nivel del mar, se encuentra el delicioso centro de montaña de Pescocostanzo con su excepcional patrimonio de monumentos y edificios renacentistas y barrocos. Vale la pena visitar la Collegiata, iglesia dedicada a Santa Maria del Colle, del siglo XIII, con sus dos portales y las cinco naves con techos artesonados. Pescocostanzo, lugar de tránsito de pastores trashumantes desde tiempos inmemoriales, siempre ha disfrutado de un constante crecimiento demográfico, económico y cultural. En el siglo XVI, los notables del pueblo encargaron numerosas obras de construcción a una comunidad de hábiles maestros lombardos, cuyas mujeres introdujeron en el pueblo el arte del encaje de bolillos, que se sumó a una refinada actividad de orfebrería.
km 7.8
42.047 N - 13.926 E
Sulmona es una ciudad de la provincia de L’Aquila de unos 25 mil habitantes situada a 400 m sobre el nivel del mar.
Surge a los pies del Monte Morrone, símbolo del camino espiritual de Celestino V, y la atraviesan los ríos Gizio y Vella. Los escritores de la antigüedad concuerdan en el origen del nombre de Sulmona, que se puede relacionar con la destrucción de Troya. Para Ovidio y Silio Italico, de hecho, el nombre de la ciudad deriva de Solimo Frigio, uno de los compañeros de Eneas.
Precisamente, Publio Ovidio Nasone es, probablemente, el personaje más ilustre que nació en la ciudad, junto con el Papa Inocencio VII.
En 1706, Sulmona fue destruida por un terrible terremoto en el que murió más de un cuarto de la población y que dañó gran parte de la ciudad.
Sulmona, se caracteriza por la elaboración de las típicas peladillas, iniciada a finales del siglo XV, así como por el arte de la orfebrería de los siglos XIV y XV.
Se destacan la sugestiva Catedral de San Panfilo, construida en el siglo VIII sobre los restos de un templo pagano, la Villa Municipal, el Palacio Episcopal del siglo XVIII y el acueducto medieval. Algunas de las iglesias más importantes son, entre otras, la iglesia de Santa Maria della Tomba y San Francesco della Scarpa, decorada con un bellísimo portal románico.
Entre julio y agosto, tiene lugar en Sulmona el Torneo Caballeresco, una antigua batalla entre caballeros.
km 10.4
42.089 N - 13.936 E
A la ermita de Sant’Onofrio, enclavada entre las rocas del monte que lleva su nombre, en la zona de Sulmona, se llega a través de un sendero accidentato e impracticable que parte de la plaza de la Abadia Morronese.
Fue construida en 1290 por voluntad de Pietro Angelerio, que luego llegaría a ser papa, con el nombre de Celestino V, y que estuvo retirado allí durante un año aproximadamente, desde 1293 hasta su elección como pontífice.
La ermita conserva su aspecto original, a pesar de las múltiples reformas realizadas con el paso del tiempo. Incluye una serie de celdas para los ermitaños y un oratorio cubierto por magníficos frescos del siglo XIII realizados por el Maestro Gentile da Sulmona, con escenas que representan, entre otras, a Celestino con la palma del martirio. El lugar más sugestivo es la gruta subyacente, cerrada por un muro que le confiere aspecto de iglesia, magnífica para el antiguo rito de strophinatio en el cual se recoge en un cuenco agua milagrosa.
km 31.9
42.052 N - 13.992 E
Pequeño municipio situado entre el Monte Morrone y el Valle Peligna. Lo domina el Castillo de Caldora (construido en el siglo X), que, junto con los castillos de Pettorano, Introdacqua, Anversa, Bugnara, Popoli y Roccacasale, formaba parte del sistema defensivo de Valle Peligna.
Paseando por el casco antiguo, se pueden admirar importantes iglesias como la Iglesia Madre (siglo XI) y San Marcello, fundada en 1407, además de diversos edificios señoriales: Palazzo Tonno, Palazzo La Rocca (donde se encuentra el ayuntamiento), Palazzo Avolio, Palazzo Massa, Palazzo Granata y Palazzo Simone.
Todos los años, en el mes de septiembre, tiene lugar la “corsa degli Zingari” o carrera de los gitanos, competición pedestre que se realiza con los pies descalzos y está vinculada a la Santa Casa di Loreto. La fiesta mezcla aspectos religiosos y aspectos laico-paganos y atrae a miles de turistas. Piacento se cuenta entre los “Pueblos más bonitos de Italia”.
km 11.7
41.893 N - 13.995 E
Sugestiva llanura situada en el Parco Nazionale d’Abruzzo (a 1200 m de altitud) que se extiende del noroeste al sureste por nueve kilómetros, correspondientes a las “cinco millas antiguas” de las cuales toma su nombre.
Testigos de su antigua historia los numerosos vestigios, como la aldea medieval en Casale San Nicola y la iglesia de la Madonna del Carmine, construida en el siglo XIV, así como la cañada que une Celano con Foggia.
En ella se encuentran numerosas metas naturales y turísticas, por ejemplo Roccaraso y Rivisondoli, que unidas representan una importante zona de esquí en el Apenino y un punto de referencia deportiva para todo el centro-sur de Italia.
Roccaraso, estación de esquí conocida ya desde el comienzo del 1.900 está situada entre dos zonas protegidas de Parques Nacionales, el de Abruzzo y el de Majella y ofrece modernísimas instalaciones entre las localidades de Aremogna y Montepratello.
Rivisondoli, asomado al oriente, presenta aun hoy el aspecto urbanístico reticular originario, inmersa en el escenario montano natural y es la sede del más antiguo y famoso pesebre viviente italiano.
Pescocostanzo, uno de los burgos más bellos de elvada altitud, posee un rico patrimonio arquitectónico renacentista y barroco tanto civil como religioso y ofrece una variada selección de productos de fina artesanía: joyería en filigrana, encajes de bolillos, hierro batido y madera tallada. Además posee numerosas estructuras y hoteles invernales y veraniegos.
En el vasto distrito se destacan también Pescasseroli y Opi, sede de cita de numerosos turistas y visitantes del Parque Nacional de Abruzzo.La meseta ofrece un espectáculo natural de gran belleza, especialmente en el período veraniego, y puede recorrerse fácilmente gracias a las numerosas sendas con zonas de descanso. Con frecuencia se puede observar la fauna local. Se trata, en realidad, de una reserva natural de osos, lobos, ciervos, ardillasy zorros. En invierno es posible practicar esquí de fondo en la llanura.
41.889 N - 14.064 E
Entre la Majella y el alto valle del Sangro, surge Pescocostanzo, asentamiento romano del siglo III d.C. que se desarrolló alrededor del año Mil, como demuestra un grabado datado en el año 1066 que aparece en uno de los recuadros de la puerta de bronce de la Basílica de Montecassino.
En 1456 fue destruido por el terremoto, y este acontecimiento dio origen a un profundo cambio socio-cultural. Se reconstruyó toda la ciudad, y los recursos relacionados con la ganadería favorecieron la afluencia de una delegación de las maestranzas lombardas. La llegada de los maestros lombardos aportó técnicas avanzadas de elaboración de la piedra, del mármol, del hierro forjado y de la madera. En 1774, el pueblo pasó a ser autónomo y se le concedió el título de "Universitas Sui Domina" (comunidad dueña de sí misma), lema aún presente en su escudo. La prosperidad histórica de la pequeña comunidad nacida sobre la roca se refleja en la preciosa arquitectura del centro, entre cuyos edificios se destaca la notable Collegiata di Santa Maria Assunta, actualmente basílica, dedicada a Santa María del Colle. Desde sus espléndidas puertas monumentales, una románica y una renacentista, se accede a las cinco naves decoradas con temas sagrados , de las cuales la central es obra del arquitecto Carlo Sabatini.
El valioso techo de artesones, del siglo XVII, está enriquecido con numerosos lienzos de valor, entre los cuales se encuentran obras de Giovannangelo Buco y otras de origen desconocido, probablemente provenientes de la escuela de Spagnoletto y de Salvador Rosa. En el altar se encuentra uno de los raros ejemplares de escultura medieval de esta región; la Madonna del Colle, realizada en madera polícroma.
Desde la estación de trenes, se llega al centro recorriendo una larga calle bordeada por jardines. En seguida se puede observar la iglesia de Gesù e Maria, barroca (1611) y el Convento de los Franciscanos, contiguo a la iglesia. A la misma escalinata de la Colegiata se asoma Santa Maria del Suffragio dei Morti y, si se sigue caminando, se pueden ver numerosos edificios, palacios y palacetes del siglo XVIII.
Fue ciudadano ilustre de Pescocostanzo el matemático y filósofo kantiano Ottavio Colecchi.
También se puede disfrutar de las estaciones de esquí y de los recorridos naturales de la Comunidad Montana Alto Sangro e Altopiano delle Cinque Miglia.