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El viajero toma como guías, en su descubrimiento o redescubrimiento de la ciudad de L’Aquila, a los poetas y los escritores que experimentaron, de maneras diferentes, su fascinación.
Autor: Sandro Cordeschi - Lhasa
Ilustres poetas y escritores descubrieron, por los caminos del tiempo, el atractivo discreto de la ciudad y dejaron testimonios que vinculan los lugares de L'Aquila a sueños e ideales, convirtiéndolos en “lugares del espíritu”, reales o imaginarios. Así, Ezra Pound vio en la fuente de las 99 Cannelle el recuerdo homérico de un manantial de Ítaca, lugar preferido de las ninfas: “sobre ella hay un altar para las ninfas”.
El viajero que salga del burgo de la Rivera (lugar original de la fundación) puede, entre las marcas de los manantiales de agua de donde toma su nombre la ciudad, descubrir el atractivo de las piedras antiguas, que aún ahora acogen e imitan el tiempo. Junto a la célebre fuente monumental, que toma su nombre de la leyenda del 99, número místico y mágico, la antigua puerta, ahora parcialmente en ruinas, el antiguo molino, justo fuera de la muralla, la luminosa fachada románica de San Vito, las casas del burgo antiguo y la fuente que, según se dice, fue la primera que ofreció agua a los nuevos ciudadanos se proponen no sólo como piedra angular de la memoria histórica de L’Aquila, sino que también ofrecen al visitante la visión de una era que aún parece viva.
Subiendo la empinada cuesta hacia el convento de Santa Chiara d’Aquili, nos encontramos con otro punto de los orígenes: el dístico latino de un autor anónimo del siglo XVII atribuía el patronato de L’Aquila no a uno de sus santos protectores, sino a la Inmaculada Concepción, garantía de salud y felicidad. En cambio, el filósofo Nietzsche veía, en su imaginación y en la leyenda del origen imperial, el signo de una nobleza que, de vez en cuando, en los edificios del centro y en el orgullo de su historia, sigue revelando L’Aquila.
Recorriendo una parte de Via Fontesecco, uno de los accesos históricos a la parte alta de la ciudad (conviene detenerse un momento en la fuente), el estrecho y escarpado callejón “del Cembalo dei Colantoni” nos pone en contacto directo con el tiempo del pueblo aquilano, tiempo histórico y tiempo actual, con sus ruinas antiguas y recientes y los talleres artesanos que parecen listos para renacer de un momento a otro. Así, llegamos a Piazza Duomo, donde, entre los orgullosos restos de palacios, iglesias y fuentes, el oído de la mente y las palabras de Carlo Emilio Gadda nos permitirán captar los sonidos del alegre mercado, verdadero corazón latente de vida de la que el escritor llama “la polis de la montaña”. Ahora nos detenemos en el centro de la plaza, mirando a nuestro alrededor en todas las direcciones. Parecerá que revivimos un mundo multicolor y multiforme a punto de romper, como sucedía cada día, el silencio del amanecer y del drama repentino: “Dejadme aquí, donde la plaza clara se abre, declinando los peldaños en el arco y en las torres de la Catedral: llena de cortinas, de jaulas de pollos: fértil y famosa por sus pimientos, tirantes, sartenes, zapatillas, pantallas y platos mal cocidos...”
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42.350 N - 13.389 E
Porta Rivera es una de las antiguas entradas de la ciudad de L'Aquila. Está situada en la muralla del siglo XIV (dañada por el terremoto de 2009), y desde ella se accede a Borgo Rivera, que, con sus edificios históricos, es un barrio de la ciudad muy característico y sugestivo.
Entrando por la puerta en el burgo, a la derecha se observa la fuente monumental de las 99 Cannelle y, a la izquierda, la iglesia de San Vito (gravemente dañada por el seísmo de abril de 2009).Porta Rivera es uno de los accesos utilizados actualmente para entrar en la ciudad.
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42.350 N - 13.390 E
La zona de Borgo Rivera, situada cerca del río Aterno, se corresponde con el núcleo inicial que dio vida a la ciudad de L'Aquila y del que deriva el mismo nombre de la capital de Abruzos: el lugar llamado en la Edad Media Acculi o Acculae, por la abundancia de aguas.
Actualmente, Borgo Rivera, con sus edificios históricos, es un barrio de la ciudad muy característico y sugestivo. Adosado a las antiguas murallas de acceso y a la Porta Rivera, conserva la iglesia de Santa Chiara d’Aquili, la pequeña iglesia de San Vito Martire y la fuente de las 99 Cannelle, uno de los monumentos simbólicos para los habitantes de L'Aquila, ya que está vinculado a la historia de la fundación de la ciudad.
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42.350 N - 13.389 E
La iglesia de San Vito di Tornimparte se encuentra en el Borgo della Rivera, poco antes de su puerta de entrada, y en frente de la espléndida fuente de las 99 Cannelle.
Fue construida en el siglo XIII y presenta un buen ejemplo de portal románico, recortado en la fachada de pilastras angulares y coronamiento horizontal de arcos.
En la parte derecha, hay algunos símbolos esculpidos de tradición templaria. La iglesia sufrió graves daños tras el terremoto del 6 de abril de 2009.
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42.350 N - 13.390 E
Dentro del Borgo Rivera - una zona con abundancia de aguas situada cerca del río Aterno - y frente la pequeña iglesia románica de San Vito, se encuentra la fuente de las 99 Cannelle, de altísimo valor simbólico para la identidad de L’Aquila, ya que recuerda la fundación misma de la ciudad, que se produjo gracias a la unión de los propietarios de los castillos del territorio de alrededor (que tradicionalmente se consideran 99).
La fuente fue construida en 1272 por el arquitecto Tancredi da Pentima, como muestra la lápida conmemorativa situada en una de las tres paredes decoradas con los 99 mascarones, todos diferentes, que echan agua por sus chorros en las pilas de piedra.
La fuente, que al principio se utilizó como lavadero, ha sido restaurada y modificada varias veces a lo largo de la historia. En concreto, el revestimiento de piedra blanca y roja y el añadido de la valla de protección del monumento son posteriores al terremoto de 1703.
km 0.66
42.349 N - 13.391 E
El antiguo monasterio de las Clarisas, Santa Chiara, se encuentra subiendo desde Borgo Rivera hacia la ciudad.
Surgió con el nombre de S. Maria d’Acquili y fue consagrada en 1195 por el obispo de Forcona en el emplazamiento de una aldea que existía antes de la ciudad medieval. En el exterior de la iglesia, se puede admirar la estatua de la Virgen, situada sobre una columna alta.El nombre Acquili deriva del primer asentamiento de la Alta Edad Media de "Acquili", en la zona de Borgo Rivera, de donde deriva también el nombre de L'Aquila.
42.349 N - 13.398 E
Piazza del Duomo o del Mercato no forma parte del barrio de Santa Giusta, ni de los demás barrios. El amplio espacio en pendiente hacia la Catedral nunca ha sido habitado y siempre ha sido lugar de ferias y mercado. A su alrededor, se ha formado y ha crecido la ciudad. Es un lugar de intercambios y comercio, llamado foro aún en muchos documentos del siglo XIV, por su función comercial y de encuentro.
En la plaza, aún ahora del mercado, se encuentran la Catedral, dedicada a los Santos Maximo y Giorgio, y la iglesia barroca delle Anime Sante, que conserva algunos lienzos del artista de Abruzzo Teofilo Patini. La Catedral actual es el monumento que resulta de la larga reconstrucción que siguió al terrible terremoto de 1703, la cual concluyó con la realización de la fachada de 1928. Del edificio original de finales del siglo XIII no queda nada, mientras que en el lado derecho de la iglesia, en Via Roio, aún se pueden observar los restos de la iglesia del siglo XIV, que se construyó tras el terremoto de 1315, con la pared totalmente revestida de frisos de piedra pulida. En su interior se conservan numerosas obras de arte de varias épocas y, en concreto, se destaca el coro de madera del siglo XVIII y el monumento fúnebre del cardenal Agnifili.
Ambos edificios religiosos han pagado un precio altísimo por el terremoto del 6 de abril de 2009, que derribó casi completamente la Catedral y mutiló la Iglesia del Suffragio, con el derrumbamiento de la cúpula.