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Palermo árabe-normanda y las catedrales de Monreale y Cefalú

Nueve son las etapas de la serie de la "Palermo árabe-normanda", de las cuales las siete primeras están distribuidas a lo largo de un recorrido por la ciudad que desde Palermo llega a Monreale y Cefalú.

El Palacio Real (o Palacio de los Normandos) con su Capilla Palatina, guardián de mosaicos bizantinos de increible belleza, el Castillo de Zisa, la Iglesia de San Giovanni degli Eremiti, la Iglesia de Santa Maria dell’Ammiraglio (o de la Martorana), la Iglesia de San Cataldo, el Puente dell’Ammiraglio, que discurría por el antiguo curso del río Oreto, la Catedral de Palermo, la Catedral de Monreale y la Catedral de Cefalú con sus respectivas extraordinarias representaciones del Cristo Pantocrátor, famosas en todo el mundo, son los lugares que todavía hoy nos hablan del armónico sincretismo occidental-islámico-bizantino, herencia cultural de un período histórico irrepetible en la vida político religiosa de la isla siciliana.

Los normandos que se establecieron en Sicilia en el siglo XII, apropiándose de las tradiciones de construcción musulmanas y bizantinas, transformaron la disposición de la ciudad, modificaron el uso previsto de los antiguos palacios árabes apropiándose de su antiguo esplendor y recuperándolo, dando así vida a un estilo arquitectónico único, que se caracteriza por una nueva y original concepción volumétrica, espacial y decorativa.

Esta intervención ecléctica ha borrado el antiguo aspecto de las construcciones anteriores, pero ha mantenido vivo un modelo de diseño basado en el sistema islámico y oriental que une edificios con monumentales jardines llenos de acequias y fuentes, así como al típico trazado sinuoso e irregular de las calles, todavía visible en el trazado urbano. Desde el punto de vista estilístico los arquitectos y artesanos de la época realizaron edificios caracterizados por las estructuras de mampostería e iglesias inspiradas en las formas clásicas con innovadores sistemas de cubierta con cúpula y decoraciones con mosaicos y con la técnica de opus sectile.

El fermento productivo que bajo el dominio normando creó sus mayores obras de arte en las ciudades de Palermo, Cefalú y Monreale es, por tanto, el resultado irrepetible de la proficua coexistencia de poblaciones diferentes (musulmanes, bizantinos, latinos, judíos, lombardos y franceses), de conocimientos y tradiciones heterogéneas que confluyeron en el desarrollo de un nuevo curso arquitectónico-constructivo y decorativo en la costa tirrena de la Italia meridional, y que luego se extendió a gran parte de la cuenca del Mediterráneo.

 

 

Información útil

INFORMACIÓN PRÁCTICA
Donde: Sicilia
Ciudades: Palermo – Cefalù - Monreale

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