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Las Colinas del Prosecco: tierra de naturaleza, historia y cultura Patrimonio de la Humanidad de laUnesco

Las colinas del Prosecco, entre Conegliano y Valdobbiadene

Las colinas del Prosecco, entre Conegliano y Valdobbiadene

Las colinas del Prosecco - situadas entre Conegliano y Valdobbiadene, en la provincia de Treviso, en el noreste de Italia – son una tierra extraordinaria donde se produce un vino de prestigio internacional, un pequeño y antiguo mundo cubierto de viñedos trabajados a mano sobre pendientes escarpadas que en julio de 2019 recibió un importante reconocimiento: el título de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Descubramos juntos este territorio único y especial y sus recorridos por los sabores.

Las Colinas del Prosecco: un territorio único

 

Las colinas del buen vino, patrimonio de la UNESCO

Las colinas del buen vino, patrimonio de la UNESCO 

Las colinas del Prosecco son el quincuagésimo quinto sitio italiano reconocido por la Unesco, lugar que reúne una gran parte de la zona de producción del Prosecco de Conegliano-Valdobbiadene DOCG, vino blanco exportado a todo el mundo con más de 90 millones de botellas producidas cada año. Este territorio posee una técnica para la elaboración de vinos espumosos que ha creado escuela (en Conegliano, en 1876, se fundó la primera Escuela Enológica de Italia, todavía en funcionamiento) y una viticultura heroica, que ha sabido modelar con sabiduría los accidentados terrenos para adaptarlos al cultivo de las vides.

La zona está dominada por una especial formación geomorfológica: los hogback, relieves con crestas estrechas y pendiente muy empinadas (incluso con desniveles del 50 %). Trabajadas por el hombre desde la Edad Media, con el paso de los siglos las colinas del Prosecco han adoptado unas geometrías espectaculares y un curioso aspecto de tablero de ajedrez.

Rutas del sabor por las Colinas del Prosecco

 

Pequeños pueblos inmersos entre terrazas y viñedos

Pequeños pueblos inmersos entre terrazas y viñedos

En las tierras del Prosecco se fusionan magistralmente belleza y sabor e invitan a los visitantes a emprender un viaje de descubrimiento entre bodegas (en la zona hay más de 180) y pequeños pueblos inmersos entre terrazas y viñedos, abadías y fortalezas. Por ejemplo, en la Carretera del Prosecco se encuentra el primer itinerario enoturístico nacido en Italia: 90 kilómetros para recorrer en coche, a pie o en bicicleta, entre una copa de vino y una degustación de los quesos o embutidos locales.

El viaje bajo el signo del sabor por las Colinas del Prosecco puede empezar en la Escuela Enológica de Conegliano, para descubrir los secretos del arte del vino espumoso, donde existe la posibilidad de participar en las visitas guiadas de las bodegas, en la  Tienda del vino o en el cercano Museo Enológico.

Desde aquí podemos seguir hacia Collabrigo, un pueblo que regala unas vistas espectaculares de las colinas circundantes Rua de San Pietro di Feletto, con su monasterio camaldulense del siglo XVII, y San Pietro di Feletto, donde se encuentra una espléndida parroquia románica del siglo XII asomada a los viñedos.

Molinetto della Croda, Refrontolo

Molinetto della Croda, Refrontolo

La carretera del Prosecco desciende a continuación hasta llegar a Refrontolo, zona de producción de un reconocido vino de pasas, donde se encuentra el Molinetto della Croda, un antiguo molino de agua, todavía en funcionamiento, encastrado en la roca e inmerso entre bosques y viñedos, y que en la actualidad alberga un museo.

Desde aquí podemos dirigirnos a Villa Brandolini, en Solighetto, sede del Consorzio Tutela del Vino Prosecco Conegliano Valdobbiadene Docg además de sede de exposiciones y actos culturales; opcionalmente podemos desviarnos al pueblo de Follina, uno de los pueblos más bellos de Italia, donde se levanta la imponente Abadía de Santa Maria, y detenernos en la zona para almorzar en un restaurante del lugar y saborear deliciosos aperitivos, arroces o contundentes platos de carne.

Abadía de Santa Maria, Follina

Abadía de Santa Maria, Follina

Subiendo hacia Farra di Soligolas colinas se vuelven más empinadas y fascinantes: aquí despuntan las tres Torres de Credazzo, restos de un castillo destruido por los lombardos, y la chiesetta di San Martino; con un paseo de pocos minutos entre las viñas se llega a la chiesetta di San Vigilio, en la vecina Col San Martino.

Siguiendo las colinas se llega a Colbertaldo y a continuación a Cartizze, donde se abre el telón de un escenario espectacular de los viñedos, entre las magníficas “chioccole” (los conos de las colinas) y las “casére”, los típicos graneros de la zona: este es el lugar ideal para visitar una bodega, para degustar el conocido Valdobbiadene Superiore di Cartizze DOCG, que se elabora justamente aquí; desde Follo hasta Santo Stefano se abren las colinas del Prosecco Superiore Docg.

En busca de los sabores de las tierras del Prosecco

En busca de los sabores de las tierras del Prosecco

La Carretera del Prosecco termina en Valdobbiadene, situada en la cima de una colina, sede de numerosas bodegas de vino espumoso – que también ofrecen hospitalidad - y magníficos restaurantes donde saborear las especialidades campestres de Treviso. Aquí se encuentra un curioso mesón sin mesonero, donde los visitantes pueden escoger y servirse embutidos, quesos, dulces y copas de Prosecco.

Para llegar a Conegliano podemos pasar por Guia y Campea, donde podremos asomarnos a algunos de los más bellos miradores para contemplar las viñas de toda la zona. Una vez atravesado el río Soligo, en Pedeguarda empieza la subida hacia el pequeño centro de Farrò, donde podemos hacer una parada en un hotel de agroturismo, sin olvidarnos de las vistas de Rolle.

Vistas de Rolle, Cison di Val Marino

Vistas de Rolle, Cison di Val Marino 

Tras dejar atrás Arfanta seguimos hacia Tarzo y Corbanese, donde cada año se celebra la Feria del Vino Superiore dei Colli, con degustación de una selección de vinos acompañados por pinchos y polenta. A continuación nos dirigimos a Cozzuolo, Carpesica y Ogliano, entre casas coloniales y senderos en plena naturaleza, hasta llegar a Conegliano.

El territorio de Valdobbiadene se extiende hasta una mayor altura, hasta 1.500 metros de altitud: aquí lo ideal es combinar un día en plena naturaleza, a pie, a caballo o en bicicleta de montaña, siguiendo el recorrido “Andar per Malghe”, con un almuerzo compuesto por platos caseros en una cabaña alpina, donde también podremos comprar el queso elaborado en el lugar, como el Monte Cesen o el Montasio dop biologico. En Miane, célebre por sus castañas con las que se elabora el reconocido Marrone di Combai IGP, se recomienda una visita el primer domingo de septiembre, cuando se celebra la feria “Malghe tra Mel e Miane” dedicada al mundo del pastoreo, con visitas a las cabañas alpinas, puestos de productos locales y demostraciones de elaboración de quesos.

Formas de queso Montasio dop de leche de pastoreo

Formas de queso Montasio dop de leche de pastoreo