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Leonardo500

Firma de Leonardo – Códice Atlántico, f. 379r / 1054r - Biblioteca Ambrosiana, Milán

Firma de Leonardo – Códice Atlántico, f. 379r / 1054r - Biblioteca Ambrosiana, Milán

Pintor, arquitecto, ingeniero, dibujante, escenógrafo, músico, inventor, anatomista, geólogo. Todo eso es Leonardo da Vinci, un genio italiano universalmente reconocido, homenajeado este año con motivo de los 500 años de su muerte.

Les acompañamos en un viaje en el tiempo y en el espacio para que conozcan al Genio del Renacimiento.

EL JOVEN LEONARDO

Leonardo di ser Piero da Vinci nace el 15 de abril de 1452 en Anchiano, aldea de Vinci, a 40 km de Florencia. Ya desde joven demostró su habilidad para el dibujo y pidió a su padre que lo mandara al taller para aprender el arte de la pintura y de la figuración de un buen maestro en una buena escuela. 

En 1469, a la edad de 17 años, previo pago de tres liras al mes, Leonardo entra en el taller florentino de Verrocchio. De esta manera empieza su experiencia de ayudante y trabajador junto con otros alumnos que posteriormente escribirán la historia del Renacimiento: Sandro Botticelli, el Perugino, Domenico Ghirlandaio y Lorenzo de Credi

Los “aprendices” de taller deben aprender con la práctica, y el maestro les confía las partes menos comprometidas de un cuadro, desde los fondos a los detalles de los trajes, los personajes secundarios. Verrocchio valora los trazos de Leonardo y le encarga la realización del ángel situado a la izquierda en el cuadro El Bautismo de Cristo, custodiado hoy en la Galería Uffizi de Florencia.

"El Bautismo de Cristo" de Verrocchio, Leonardo da Vinci y Botticelli – Galería Uffizi, Florencia - Toscana

El Gabinete de Dibujos y Grabados de los Uffizi custodia también uno de los primeros dibujos de Leonardo, realizado durante el período de formación en el taller: el Paisaje con río, fechado el 5 de agosto de 1473.

Paisaje con río – Gabinete de Dibujos y Grabados de los Uffizi, Florencia - Toscana

Paisaje con río – Gabinete de Dibujos y Grabados de los Uffizi, Florencia - Toscana

La Galería Uffizi alberga también una obra fruto de una de los primerísimos encargos de Leonardo: La Anunciación.

La Anunciación - Galería Uffizi, Florencia - Toscana

La Anunciación - Galería Uffizi, Florencia - Toscana

En el 2017, la Galería Uffizi vuelve a exponer, después de someterla a largas restauraciones, otra obra de Leonardo da Vinci: La Adoración de los Magos, realizada entre 1481 y 1482.

La Adoración de los Magos - Galería Uffizi, Florencia - Toscana

La Adoración de los Magos - Galería Uffizi, Florencia - Toscana

FLORENCIA, LEONARDO Y LORENZO EL MAGNÍFICO

A finales del siglo XV, Florencia es gobernada por un gran personaje, amante de las artes y de los mecenazgos: Lorenzo el Magnífico.

Leonardo tenía la costumbre de reproducir escenas de la vida cotidiana en su cuaderno. Empieza a dibujar rostros de muchachas florentinas en los que se inspira para sus cuadros de vírgenes y ángeles.
La calle es el lugar preferido para buscar inspiración para sus obras: observa los personajes, los defectos y las virtudes, la belleza y la decadencia, la juventud y la vejez. 
Hombre y mujer frente a frente - Galería Uffizi, Florencia - ToscanaEn sus dibujos representa de manera distorsionada a los personajes que le resultan antipáticos, con la exageración de los rasgos de algunos e inventando así, con siglos de antelación, la caricatura, es decir la técnica de exagerar una característica física o un rasgo del rostro para obtener un resultado paradoxal y ridículo.

Leonardo odia a aquellos que intentan conseguir el poder a través del servilismo. Por este motivo, se venga con sus acertadas caricaturas que tal vez representan, más que el aspecto externo de determinados personajes, su mundo interior. 

Después de pasar 14 años en la cuna del Renacimiento, Leonardo medita abandonar Florencia para ofrecer sus servicios a algunos poderosos. 

Las Señorías de la época buscan técnicos militares. Entre ellos, la Corte de los Sforza, aliados de los Medici, sensibles al prestigio que emana de las obras de artistas de calidad y por aquel entonces más interesados en los instrumentos bélicos que en una mente creativa como la que Leonardo puede concebir. 

LEONARDO EN MILÁN (PRIMER PERÍODO MILANÉS)

Carros de combate inatacables y puentes ligeros y transportables. En la carta dirigida al Duque de Milán, Ludovico Sforza, con el ánimo de atraer la atención del Moro Leonardo expone algunas de sus ideas más visionarias relativas a la innovación de las máquinas bélicas. 

Por consiguiente, Leonardo se traslada a Milán, una de las pocas ciudades europeas que superan los 100.000 habitantes, situada en el centro de una región poblada y productiva.

Los primeros tiempos son difíciles ya que se trata de una realidad muy distinta a la de su Florencia en cuanto a tradiciones, clima y dialecto. Entre sus cartas se encuentran apuntes de las comidas que debe pagar y las cuentas que debe abonar, lo que demuestra sus dificultades y preocupaciones relacionadas con los problemas más habituales de la vida diaria.

Leonardo consigue entrar en la corte de Ludovico el Moro y obtiene encargos importantes y pedidos estimulantes. Le solicitan sus servicios para pintar frescos en la Sala delle Asse del Castillo Sforzesco, y el artista toscano la transforma en un fantástico bosquecillo pintando árboles que entrelazan sus ramas en el techo.

Sala delle Asse - Castillo Sforzesco, Milán - Lombardía

Sala delle Asse - Castillo Sforzesco, Milán - Lombardía

En la Corte Leonardo conoce a Cecilia Gallerani, una muchacha de 16 años enormemente atractiva. En la vida de Leonardo no se conocen relaciones, pero parece que la belleza y la inteligencia de Cecilia enamoran al Maestro.

Posiblemente por este motivo, Leonardo utiliza a la favorita del Duque como modelo de uno de sus cuadros más célebres “La dama del armiño” (Museo Nacional de Cracovia – Polonia). 

La Dama del armiño – Museo Nacional, Cracovia – Polonia

La Dama del armiño – Museo Nacional, Cracovia – Polonia

La habilidad para el diseño de máquinas y mecanismos revela otro enorme talento de Leonardo: la habilidad escenográfica.

Para Ludovico el Moro concibe y pone en escena uno de los más grandes espectáculos que el Ducado haya visto hasta entonces: la Fiesta del Paraíso, una representación teatral en la que el sol, la luna y los planetas se mueven en el escenario gracias a la ayuda de varias máquinas de su invención. 

Leonardo se revela como director, escenógrafo, inventor de máquinas teatrales y, por si fuera poco, estilista. Su obsesión por los detalles lo lleva a supervisar también la realización de los trajes de escena. 

Es un atento observador y está muy interesado en la automatización, elemento generalmente presente en sus proyectos. Piensa en las ventajas económicas que se derivan de la producción automatizada en términos de eficiencia y velocidad (la industria textil está floreciendo en Milán y entre los proyectos de Leonardo se encuentran, por ejemplo, máquinas para producir lentejuelas para vestidos de noche y telares mecánicos para la tejedura).

Telar mecánico para la tejedura diseñado por Leonardo – Museo Nacional de Ciencias y Tecnología Leonardo da Vinci, Milán - Lombardía

La aplicación práctica de sus ideas al servicio de los intereses militares, económicos o artísticos de sus comitentes, es también fruto de la necesidad de encontrar trabajos para él y para sus ayudantes.

Durante su estancia en Milán, Leonardo realiza algunas de sus obras maestras más destacadas.

La Virgen de las Rocas (hoy conservada en el Museo del Louvre), con la que demuestra poseer profundas nociones de geología y botánica.

Es interesante también saber que Leonardo fue uno de los primeros en comprender la naturaleza y la procedencia de los fósiles marinos hallados en las grietas de colinas y valles internos.

Virgen de las Rocas - Museo del Louvre, París- Francia

Virgen de las Rocas - Museo del Louvre, París- Francia

Milán conserva una de las obras más admirables de Leonardo da Vinci,  La Última Cena (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980 junto con la Iglesia y el Convento dominico de Santa Maria delle Grazie).

La última cena – Iglesia y Convento dominico de Santa Maria delle Grazie, Milán - Lombardía

La última cena – Iglesia y Convento dominico de Santa Maria delle Grazie, Milán - Lombardía

Leonardo reflexiona largo y tendido sobre el planteamiento de la obra, con la que representará el último encuentro de Jesús con sus discípulos.

Contrariamente a cuanto pueda pensarse, el enfoque para la realización de las obras es para Leonardo un proceso largo y discontinuo.

El escritor Matteo Tambello, sobrino del prior, cuenta que Leonardo a veces pintaba sin descanso, otras veces llegaba al mediodía, daba una o dos pinceladas y se iba.

Una vez terminada la obra, Leonardo se da cuenta de los límites y de los defectos de la técnica utilizada para el fresco, y del inexorable proceso de desintegración que deriva de ellos.

La obra empieza pronto a deteriorarse debido a los materiales utilizados por el artista; en sustitución de la canónica “fiable técnica al fresco”, que no gustaba a Leonardo porque requería una ejecución excesivamente rápida de la pintura, aplicó varias capas de temple graso en dos preparaciones distintas, una más gruesa, colocada en contacto con la pared, y una yesosa en la que se adherían los colores.

Este tipo de experimento, que le permitió rehacer la obra varias veces para cambiar y ajustar los detalles de la imagen, no obtuvo sin embargo un buen resultado en materia de conservación dado que provocó desde el primer momento el despegamiento y la pérdida de la película pictórica.

Una restauración de 17 años de duración (de 1982 a 1999) nos ha devuelto una de las obras maestras más importantes de la historia del arte.

MANTUA, VENECIA Y LA ROMAÑA

Con la conquista de Milán por parte de los franceses en el año 1500, Leonardo decide abandonar la ciudad y trasladarse a Mantua, a la Corte de Isabel de Este Gonzaga, en cuyo palacio destacados artistas habían dejado importantes obras, como Andrea Mantegna, que había pintado los frescos del Cámara de los Esposos.

Isabel es una mujer culta, amante de las artes y gran admiradora de Leonardo. Le encarga un retrato, pero el Maestro solo realiza un esbozo preliminar sobre cartón. El miedo de Isabel de comprometerse ante los franceses al proteger a Leonardo, uno de los más importantes colaboradores de Ludovico el Moro, es enorme y por tanto aleja a Leonardo de su Corte. 

Isabel de Este – Cartón preliminar

Isabel de Este – Cartón preliminar

Leonardo se dirige a Venecia donde diseña un plan de defensa de la ciudad contra los turcos, que consiste en un sistema de esclusas en las aguas del río Isonzo que permitiría inundar la llanura e impedir el acceso a la ciudad.

La obra, genial e imponente, no se realizó pero no faltan las huellas dejadas por Leonardo en la Serenísima. De hecho, las Galerías de la Academia custodian una de sus obras más conocidas: el Hombre vitruviano.

Este preciado dibujo se inspira en el modelo propuesto en la antigüedad por el matemático Vitruvio que identifica el cuerpo humano y sus partes como unidad de medida para el diseño arquitectónico.

En sus apuntes, Leonardo dice haber descubierto la solución matemática de la cuadratura del círculo yendo más allá de las soluciones propuestas por Arquímedes (del que era un gran admirador). Sin embargo no queda ningún rastro de esta elaboración. 

Hombre Vitruviano – Galerías de la Academia, Venecia - Véneto

Hombre Vitruviano – Galerías de la Academia, Venecia - Véneto

Después de Venecia, el Maestro regresa durante un breve período a Florencia, y en 1502 llega a la Romaña siguiendo los pasos de César Borgia (hombre de armas y de poder, figura controvertida del Renacimiento en la que se inspiró Nicolás Maquiavelo para escribir su tratado “El Príncipe”).

Empieza para Leonardo un período aventurero al lado del duque Valentino, del cual es consejero militar y “Arquitecto e Ingeniero General”. Borgia tiene un gran proyecto: crear un Estado fuerte y moderno que prefigure la unificación de Italia reuniendo bajo su dominio la Romaña, una parte de Las Marcas y de la Toscana.

A Leonardo no le gusta la falta de escrúpulos de César Borgia, pero sí admira su determinación. Empieza a viajar frenéticamente entre las fortalezas del Ducado para reforzar las defensas.

Visita Urbino, Rimini, Cesena, Pesaro, Cesenatico y otras ciudades de las Marcas y de la Romaña. Profundiza sus estudios sobre la hidráulica y diseña fortificaciones, pero después de que Borgia manda estrangular con engaño a cuatro opositores, entre ellos un amigo suyo, Leonardo decide marcharse.

Códice Atlántico (Codex Atlanticus), f. 117 recto Leonardo da Vinci - Pinacoteca Ambrosiana, Milán - Lombardía

Códice Atlántico (Codex Atlanticus), f. 117 recto Leonardo da Vinci - Pinacoteca Ambrosiana, Milán - Lombardía

Del paso de Leonardo por Emilia-Romaña no quedan muchos testimonios, pero desde 1839, la Nacional de Parma alberga una de sus obras más refinadas: la Cabeza de muchacha, conocida también como La despeinada

La despeinada - Museo Nacional de Parma – Emilia-Romaña

La despeinada - Museo Nacional de Parma – Emilia-Romaña

Leonardo odia la guerra, a la que describe como “una locura bestial” pero al mismo tiempo su obra está llena de inventos militares. Se trata de una extraña contradicción que hace que Leonardo mantenga en secreto los diseños de algunas armas (por ejemplo, las submarinas), por miedo a que puedan ser utilizadas para “asesinatos en las profundidades de los mares”. Pero al mismo tiempo, en su condición de Ingeniero Militar, considera que es lícito utilizar instrumentos bélicos mortales para defenderse y luchar contra los enemigos.

Códice Atlántico (Codex Atlanticus), f. 33 recto Leonardo da Vinci (1452-1519) - Pinacoteca Ambrosiana, Milán - Lombardía

Códice Atlántico (Codex Atlanticus), f. 33 recto Leonardo da Vinci (1452-1519) - Pinacoteca Ambrosiana, Milán - Lombardía

Leonardo inventó una multitud de máquinas de guerra y hoy, en el Museo Nacional de Ciencias y Tecnología Leonardo da Vinci de Milán, pueden verse réplicas y modelos fieles de sus inventos.

El barco escorpión, cañones con ocho y, por si fuera poco, treinta y tres cañones, proyectiles ojivales, carros blindados, desfondador de carenas para las batallas navales, y muchos más. El museo alberga también una espléndida colección de modelos sacados de los estudios de Leonardo sobre el vuelo.

Leonardo diseña máquinas capaces de imitar el modo de volar de los pájaros y cree en la necesidad de crear mecanismos y palancas capaces de amplificar el movimiento de los brazos y de las piernas.

Museo Nacional de Ciencias y Tecnología Leonardo da Vinci, Milán - Lombardía

Museo Nacional de Ciencias y Tecnología Leonardo da Vinci, Milán - Lombardía

Diseña varios modelos, aunque desconocemos si algunos fueron realizados. Entre ellos, el “tornillo aéreo”, es decir el antepasado del helicóptero moderno.

Tornillo aéreo - Museo Nacional de Ciencias y Tecnología Leonardo da Vinci, Milán - Lombardía

Leonardo está convencido de que la cultura dominante utiliza un método equivocado en la búsqueda de las verdades. En lugar de experimentar se limita a pensar, mientras según el pensamiento leonardesco no puede existir conocimiento sin verificación. Una noción que anticipa en más de un siglo las ideas de Galileo sobre el método experimental. Considera preferible las pequeñas verdades constatadas que las grandes verdades no demostrables.

Escribe en sus apuntes: “No me consideráis un hombre de letras, pero sois unos estúpidos porque extraigo mis cosas de la experiencia, no de las palabras”. Cuestionará siempre la cultura literaria-filosófica que considera indecoroso trabajar con las manos e investigar y experimentar.

La sed de conocimiento de Leonardo es insaciable y le empuja a explorar ámbitos hasta entonces inimaginables, como la anatomía humana. Esta máquina perfecta le fascina, quiere saber qué hay dentro de ella, cómo funciona y qué sucede cuando se para. La anatomía está todavía en sus albores y Leonardo es el primero en representar el cuerpo humano con una serie de dibujos sorprendentes. Inventa la ilustración anatómica, utilizada todavía hoy por los dibujantes modernos.

Estudia músculos, huesos, tendones, venas capilares, arterias, inventa las imágenes de despiezo, que sirven para comprender la relación entre dos órganos, pero no consigue comprender la función del corazón.

Sus estudios de botánica le confunden y le inducen a pensar que la circulación de la sangre se regula de manera parecida a la savia de las plantas (una savia ascendente y una descendente). No considera que el corazón sea un músculo motor sino más bien una estufa que sirve para calentar la sangre. 

Estudios anatómicos, Leonardo da Vinci

Estudios anatómicos, Leonardo da Vinci

La contribución de Leonardo a muchas disciplinas científicas es decisiva. También en astronomía tiene intuiciones fundamentales: el calor del sol, el centelleo de las estrellas, la Tierra como planeta, la luna, la importancia clave del sol (tesis herética que durante muchos años suscitó conflictos y discrepancias).

En aquella época estaban lejos de conocer las leyes de la gravedad, pero Leonardo ya equipara a los planetas con los imanes que se atraen recíprocamente, lo que explica el concepto de atracción gravitacional.

EL REGRESO A FLORENCIA 

La vida de Leonardo se entrelaza con la de los grandes protagonistas del Renacimiento: Lorenzo el Magnífico, Ludovico el Moro, César Borgia, Nicolás Maquiavelo.

Pero también con artistas como Botticelli, Perugino, Rafael, que es un gran admirador suyo. Mantiene excelentes relaciones con todos, salvo con Miguel Ángel, otro destacado protagonista del Renacimiento.

Los dos rivalizan en el terreno de la pintura. En 1503 reciben en Florencia el encargo de pintar los frescos de dos grandes paredes del Salón de los Quinientos del Palazzo Vecchio. Ambos deben representar una batalla: Leonardo la de Anghiari y Miguel Ángel la de Cascina.

Leonardo debe enfrentarse de nuevo (al igual que en La última cena) a la técnica de la pintura al fresco. Es una técnica familiar para Miguel Ángel, que realiza sus obras con enorme rapidez y seguridad, pero no para Leonardo, que necesita más tiempo y es probable que necesite rehacer o retocar las partes pintadas.

Leonardo decide utilizar una técnica distinta para aumentar la resistencia de los colores: la llamada técnica del encausto utilizada por los romanos y descrita por Plinio. El resultado es desastroso. Debido a la falta de la fuente de calor necesaria para fijar el color en la pared, la obra empieza pronto a deteriorarse. 

La Batalla de Anghiari se conservó visible durante casi 50 años, antes de ser tapada por los frescos de Vasari, encargado de reformar y decorar el salón.

Salón de los Quinientos, Palazzo Vecchio, Florencia - Toscana

Gracias a las reproducciones de artistas como Rubens, tenemos hoy la posibilidad de hacernos una idea sobre cuál era el aspecto del fresco. No fue posible la comparación con el de Miguel Ángel porque Buonarotti no realizará aquí ningún fresco.

Batalla de Anghiari - Rubens

Batalla de Anghiari - Rubens

A este mismo período pertenece la Gioconda, obra inmensa que la Historia del Arte define, simplemente, como “El cuadro”. Por lo que sabemos, es el retrato de una dama florentina, esposa de un tal Francesco del Giocondo. Parece que Leonardo tenía que hacer también el retrato del marido. Lo que sí es cierto es que la obra no fue nunca entregada. Después de 4 años de trabajos, como siempre discontinuos, Leonardo se la quedo para él. Ya se ha dicho todo sobre este rostro y su sonrisa: que si es el retrato de una mujer embarazada, que incluso se trata de un hombre, o que Leonardo se representó a sí mismo en versión femenina. 

La Gioconda - Leonardo Da Vinci

La Gioconda - Leonardo Da Vinci

EL REGRESO A MILÁN Y EL PARÉNTESIS EN ROMA

En 1505, Leonardo regresa de nuevo a Milán. Vive en San Babila, actual barrio de grandes palacios y tiendas.

Al cabo de 7 años vuelve a ver La Última Cena y observa con sorpresa que muchos jóvenes pintores se inspiran en su pintura y la imitan.

Realiza breves viajes a Como, recorre las laderas del Monte Rosa y visita Vaprio d’Adda.
San Jerónimo penitente - Pinacoteca Vaticana, Ciudad del VaticanoEn 1513 se traslada a Roma, invitado por Giuliano de’ Medici a vivir en los apartamentos del Belvedere en el Vaticano.

En la Pinacoteca Vaticana puede contemplarse hoy “San Jerónimo penitente”, obra incompleta que se puede datar hacia 1480.

En Roma se dedica a los estudios de mecánica, óptica y geometría, pero su pasión por los estudios anatómicos le anima a seguir con sus investigaciones en los depósitos de cadáveres.

Una carta anónima lo acusa de brujería y tras la muerte de su protector Giuliano de’ Medici, Leonardo se ve obligado a abandonar Roma.

Las últimas noticias sobre su estancia en la Ciudad Eterna lo sitúan tomando medidas de la Basílica de San Pedro desde fuera.

EL TRASLADO A FRANCIA

Leonardo está viejo y ha vivido una vida llena de aventuras, y ahora busca paz y tranquilidad. Acepta la hospitalidad del rey de Francia, Francisco I, que le ofrece una residencia (el pequeño castillo de Clos-Lucé) situado en Amboise, a 225 km de París. Leonardo parte para su último viaje, del que no regresará jamás.

El genio italiano ya tiene 65 años.

Autorretrato de Leonardo - Biblioteca Real de Turín, Piamonte

En la Biblioteca Real de Turín es posible hacerse una idea del aspecto de Leonardo en torno a los 60 años de edad gracias a su famoso autorretrato. La Biblioteca Real custodia hoy 13 dibujos de Leonardo más otros 6 de la escuela leonardesca.

Leonardo realiza todos sus dibujos, incluso los esbozos, cuidando todos y cada uno de los detalles. Cada cabello, cada pelo de la barba es representado con enorme precisión, sin embargo el rostro no está acabado: falta la parte superior de la frente, una parte de la barba... pero se tiene la sensación de estarlas viendo.

Este autorretrato, más que ser fiel como una fotografía, es una interpretación que da Leonardo a su propio rostro utilizando unos sofisticados juegos de luz.

La producción artística de Leonardo no es muy extensa, pero el número de escritos y dibujos es enorme y tal vez representa la obra más importante que nos ha dejado.

La Biblioteca Real de Turín conserva su Código sobre el vuelo de los pájaros, mientras que la Pinacoteca Ambrosiana de Milán custodia la recopilación más completa de dibujos y escritos de Leonardo: el Códice Atlántico.

Códice Atlántico, f. 26 verso Leonardo da Vinci (1452-1519) - Pinacoteca Ambrosiana, Milán - Lombardía

Códice Atlántico, f. 26 verso Leonardo da Vinci (1452-1519) - Pinacoteca Ambrosiana, Milán - Lombardía

1.119 folios que abarcan 40 años de estudios que comprenden anatomía, astronomía, química, geografía, botánica, mecánica, estudios sobre el vuelo y proyectos de arquitectura.

Además del Códice Atlántico, la Pinacoteca Ambrosiana alberga también una obra pictórica de Leonardo: el Retrato de músico, que llegó al museo en la segunda mitad del siglo XVII.

Retrato de músico - Pinacoteca Ambrosiana, Milán - Lombardía

Retrato de músico - Pinacoteca Ambrosiana, Milán - Lombardía

También en Milán se encuentra el Codex Trivulzianus 2162: cincuenta y una hojas, que pueden datarse entre 1478 y 1493, conservadas en la Biblioteca Trivulziana del Castillo Sforzesco.

A pesar de sufrir un ictus que le paraliza la mano derecha, Leonardo amplía la recopilación de sus Códigos. Un año antes de su muerte se encuentra en sus escritos una frase significativa: “yo continuaré”.

El 2 de mayo de 1519, muere Leonardo a la edad de 67 años.

Diez años después, la iglesia de Saint-Florentin di Amboise en la que estaba enterrado fue devastada y su tumba destruida. Sus huesos quedaron dispersos y los restos fueron enterrados en una fosa común. 

En 1984 los huesos reencontrados y atribuidos a Leonardo fueron trasladados a la capillita de Saint-Hubert, cerca del castillo de Amboise.

Así termina la vida de Leonardo y empieza el Mito. 

«Al igual que después de un día bien aprovechado uno se va feliz a la cama, después de una vida bien empleada, uno se muere feliz». Leonardo da Vinci