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El Santuario de Loreto

La espléndida ciudad de Loreto, en medio de los campos de las Marcas debe su fama al santuario donde se conserva y se venera la Santa Casa de la Virgen María; un lugar sagrado, definido por Juan Pablo II como “El auténtico corazón mariano de la cristiandad”.
El santuario ha sido durante siglos, y sigue siendo hoy en día, uno de los más importantes lugares de peregrinación del mundo católico. Ha sido visitado por casi 200 santos y beatos y por numerosos papas.Loreto, Santuario de la Santa CasaSegún una tradición antigua, hoy corroborada por investigaciones históricas y arqueológicas, la Santa Casa es la casa de Nazaret en la que nació María, en la que fue educada y en la que tuvo lugar la Anunciación.
La casa estaba formada por una habitación formada por tres paredes de piedra que encerraban una gruta excavada en la roca. 

La gruta se venera en Nazaret, en la Basílica de la Anunciación, mientras que las tres paredes de piedra fueron transportadas, según la tradición en 1291, cuando los cruzados fueron expulsados de Palestina, en un primer momento a iliria y posteriormente a Loreto (1294).
Varios documentos y excavaciones arqueológicas han confirmado la hipótesis de que las paredes de la Santa Casa han sido transportadas a Loreto en un barco, iniciativa de la familia noble Angeli, que reinaba en Epiro. 

De hecho un documento, recientemente descubierto, que se remonta al 1294 probaría que  Niceforo  Angeli, déspota de Epiro, concediendo a su hija Ithamar como esposa a Felipe de Tarento, hijo del rey de Nápoles Carlos II de Anjou, incluyó en la dote una serie de bienes entre los que figuraban “las santas piedras traídas de la Casa de Nuestra Señora la Virgen Madre de Dios”.A partir de mediados del siglo XV, para proteger los humildes muros de piedra y para acoger la creciente multitud de peregrinos que visitaban las sagradas reliquias en Loreto, iniciaron los trabajos para la construcción del magnífico santuario.

Entre las obras más valiosas se encuentra el revestimiento de mármol que envuelve  las paredes de la Santa Casa, edificado por voluntad de Julio II y realizado a partir del proyecto de Bramante (1507) que viene considerado como una de las grandes obras escultóricas del arte del Renacimiento.
Desde entonces los grandes artistas se han sucedido a lo largo de los siglos para embellecer este santuario cuya fama se ha difundido rápidamente en todo el mundo convirtiéndose en la meta privilegiada de millones de peregrinos: desde Cristoforo Roncalli llamado el Pomarancio, que decoró la Sala del Tesoro y la cúpula, hasta Francesco Selva que decoró el Atrio de la Sacristía, pasando por Tiburcio Vergelli que edificó el majestuoso baptisterio.

Completaron los trabajos Carlo Maderno, creando en el 1600 la fuente que decora la plaza del santuario, y Luigi Vanvitelli, que en el siglo XVIII realiza el campanario que surge a la izquierda de la basílica.
Toda la ciudad de Loreto, sumergida en la tranquilidad del espléndido paisaje de los campos de las Marcas, ha crecido alrededor del Santuario de la Santa Casa, que surge sobre una colina y que ofrece unas maravillosas vistas que van desde el Monte Cónero hasta los Apeninos de Umbría y de las Marcas.

Loreto hoy atrae a miles de turistas, no sólo católicos, porque este grandioso santuario es una pequeña joya que encierra un inestimable tesoro. Además de la Casa Santa, meta de las devociones de los peregrinos, este lugar recoge una auténtica antología de arte sagrado que incluye obras maestras de la arquitectura, la escultura y la pintura de célebres nombres de la historia del arte.

Además, el espléndido burgo surgido en torno a la basílica ofrece evocadores panoramas y acoge la Pinacoteca Comunale de la Plaza del Santuario en la que se pueden admirar las telas del magnífico pintor veneciano Lorenzo Lotto.
De este modo Loreto, desde siempre destino de peregrinación, además de ofrecer magníficos paisajes naturales y hacer las delicias de los turistas con los numerosos productos locales, es también una bella ciudad artística que hay que descubrir.

Para concluir hay que mencionar el peregrinaje Macerata-Loreto que tiene lugar desde 1978, año de la elección de Juan Pablo II y que ve cada año a decenas de miles de peregrinos llegar a pie al Santuario de Macerata. Casi la mitad de los peregrinos proviene de las Marcas, el resto llegan a Macerata provenientes de toda Italia y de varias partes de Europa (Bélgica, España, Portugal, ex Yugoslavia, Albania, Suiza, Alemania, etc.).