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La Sicilia de las termas

La isla de Sicilia está llena de aguas y energía subterránea. Se trata de la Sicilia termal, un itinerario que nos lleva a descubrir una Sicilia tal vez menos conocida pero de gran interés. Magníficas localidades que ofrecen manantiales termales en los que poder regenerar el cuerpo y la mente caracterizados por ubicarse en lugares llenos de arte, de cultura milenaria y con una extraordinaria gastronomía.
La tradición de las termas sicilianas, documentada ya en época romana, nace gracias a la intensa vida subterránea del Etna, uno de los pocos volcanes activos de Europa y patrimonio Unesco desde el 2013.Termini Imerese, interior de las termasEl punto de partida en este recorrido para descubrir la Sicilia termal son precisamente las pendientes del volcán, donde se encuentra la ciudad barroca de Acireale. En la Zona de Santa Venera al Pozzo surge el Parque termal alimentado por la falda sulfúrea del Etna. Ya conocido por los griegos, este lugar fue sumamente apreciado por los romanos que construyeron un centro, frecuentado en el siglo XIX por Richard Wagner. Hoy el parque de Acireale alberga en verano conciertos de música jazz y clásica, espectáculos teatrales y de danza.

Subiendo por la costa jónica, por la zona de la maravillosa Taormina, se encuentran dos localidades conocidas por sus curas termales: Letojanni y Alí Terme. Las aguas de Alí Terme eran utilizadas ya en el siglo XVI, pero la fama de la localidad se difundió sólo en el Siglo XVII gracias  a la mención que hizo Cartesio, que las visitó a lo largo de su viaje por Italia entre 1623 y 1625.

Llegando a la costa tirrénica, nos encontramos con Terme Vigliatore, cuyas aguas sulfúreas, especialmente las de Fons Veneris, se pueden también beber. Se dice que para disfrutar de su salubridad la Reina de Trebisonda dejó sus tierras de oriente e hizo construir un palacio al lado del manantial.
También en el Tirreno, en la provincia d Palermo, se encuentran  Termini Imerese, es decir, la antigua Thermae Himerensis. Fenicios y griegos ya conocían las propiedades curativas de estas aguas, pero fueron los romanos los que disfrutaron de estos manantiales construyendo un grandioso edificio del que quedan vestigios en el Grand Hotel delle Terme del siglo XIX.

Entre Palermo y Trapani se encuentra Castellammare del Golfo con sus termas de Segestane. El manantial que según la leyenda las ninfas hicieron brotar para Hércules, es un antiguo molino en la localidad de Ponte Bagni. Castellammare del Golfo, con su magnífico castillo aragonés, surge en uno de los tramos de costa más bellos de Sicilia: a pocos kilómetros se encuentran las colinas cerca de Calatafimi, con el maravilloso Teatro Griego de Segesta.

Hacia el sur en la costa de Agrigento surgen Montevago, cuyas termas Acqua Pia se encuentran sumergidas en un parque lleno de vegetación, y Sciacca, la más antigua localidad termal de la isla. El mito cuenta que fue Dédalo el que construyó las grutas de donde emerge el vapor de una actividad volcánica subterránea en el monte Kronio (monte San Calogero). Sciacca demás es una preciosa localidad con un centro caracterizado por las callejuelas y patios árabes y por la bella Plaza Scandaliato, en el puerto.

Lo que no hay que perderse
También la isla de Pantalería ofrece una gran variedad de baños termales. Interesante es la gruta de Benikkulá, en el barrio de Sibá, en cuyo interior, de una fisura del terreno, surge vapor de agua a casi 38 grados.
Muy visitado es también el manantial del lago Specchio di Venere (Espejo de Venus), mientras no hay que perderse los baños en las piscinas naturales a lo largo de la costa: cala Gadir, gruta de Sateria y cala Nicá.
Manantiales termales surgen también en Vulcano, la más al sur de las islas Lípari: apreciadas por los turistas sobre todo son  las zonas sulfúreas de la Bahía de Levante, donde surgen del subsuelo fangos regeneradores.