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La Italia del fútbol

Es una gran historia de amor la de los italianos con el fútbol. El fútbol italiano cuenta con una larga tradición que llena de orgullo y con un importante peso en la cultura popular del país.
La gran pasión de los italianos, el fútbol, cuenta con un amplio sector de seguidores a nivel mundial de lo cual se ha percatado también la industria turística. Hoy existen numerosos paquetes de viaje dirigidos a los apasionados del “calcio” de todo el mundo que desean “vivir” los desafíos de sus equipos en los estadios italianos. De este modo los partidos de Serie A o de la Liga de Campeones de la UEFA se convierten para los hinchas en una ocasión para visitar las numerosas ciudades artísticas donde se disputan los torneos sin desdeñar las actividades culturales, gastronómicas y de compras que éstas ofrecen.Turín, Juventus Stadium, www.juventus.com

En los últimos años los estadios italianos, especialmente los del centro norte, han experimentado cambios evolutivos en temas de comodidad y seguridad, adaptándose cada vez más a los estándares europeos e introduciendo en las imponentes estructuras atracciones como museos, tiendas, restaurantes y gimnasios, con el fin de convertir los templos del fútbol en lugares de encuentro.

Es el caso del estadio de Milán Giuseppe Meazza (conocido como Estadio San Siro, por el nombre del barrio en el que se sitúa),  apodado “La Scala del calcio” por su importancia y majestuosidad.
Desde el punto de vista arquitectónico el edificio viene considerado como uno de los más imponentes del mundo futbolístico, desarrollado en altura, en el curso de los años ha experimentado importantes modificaciones, hasta la construcción de un tercer anillo con el que se alcanza una capacidad para casi 85.000 personas.
A partir del concierto de Bob Marley el 27 de junio de 1980, la estructura ha sido utilizada para eventos musicales y hoy, entre otras cosas, alberga un museo en el que se cuenta la historia pluricentenaria del Milan y del Inter, los equipos de la ciudad, a través de una colección de “reliquias”: camisetas históricas, copas, trofeos, calzado y recuerdos de todo tipo.
El estadio milanés es uno de los grandes atractivos de la ciudad.

También el novísimo Juventus Stadium de Turín, resurgido de las cenizas del Delle Alpi, ha sido pensado como un lugar multifuncional. Además de albergar el Museo de la Juventus, el edificio  está flanqueado por un centro comercial y un centro deportivo. Se trata de uno de los primeros estadios ecocompatibles, considerado uno de los más innovadores y modernos a nivel mundial.

Turín cuenta también con el Estadio Olímpico, donde juega el equipo de casa, el Turín y donde tuvo lugar la magnífica ceremonia inaugural de las Juegos olímpicos de invierno del  2006.

Después del mundial del 90 que tuvo lugar en Italia, numerosos otros estadios han sido restructurados. El primero fue el Estadio Olímpico de Roma, que surge dentro del complejo deportivo del Foro Itálico y que acoge los partidos del As Roma y del Lazio.
Desmantelado y vuelto a erigir totalmente, con la excepción de la tribuna Tevere, su arquitectura se desarrolla horizontalmente manteniendo de este modo bajo el nivel de las gradas. El estadio romano se ha convertido desde hace pocos años en el terreno de juego del rugby internacional.

Aquí tiene lugar el Torneo de las Seis Naciones, que antes se disputaba en el estadio Flaminio y que agotaba siempre todas las entradas. Además de los numerosos conciertos, cada año el Olímpico acoge la Golden Gala de Atletismo.

Dignos de atención son también otros estadios renovados a partir de los mundiales del 90: el San Paolo de Nápoles,  que a día de hoy es el tercer estadio en cuanto a aforo se refiere con una capacidad para 63.250 personas; el Artemio Franchi de Florencia, edificado en los últimos años 30, con un aforo de 47.000 personas; el Bentegodi de Verona, de los años 60, con capacidad para 42.000 personas y el Friuli de Udine, construido entre los años 70 y 80.

Existe un estadio surgido gracias a los mundiales y cuya estructura es digna de mención: es el San Nicola de Bari, llamado “la astronave” por su imponente y fascinante arquitectura ideada  por Renzo Piano, con el segundo anillo en forma de pétalos.

Hay que citar también el estadio Luigi Ferraris de Génova, conocido como el Marassi (nombre del barrio en el que se ubica). Inaugurado en 1911, es el estadio italiano más antiguo, a pesar de haber sido casi completamente reconstruído en los años 90, con la excepción del ingreso de la tribuna. Es considerado uno de los estadios más carismáticos del mundo debido a la poca distancia entre el campo de juego y las gradas.
En Coverciano, encantador pueblecito de Toscana donde entrena la nacional de fútbol, se encuentra la sede el Museo del Calcio que, desde el 2000, recoge todo tipo de objetística de grandes personajes históricos del fútbol italiano.