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Siracusa

Siracusa, lugar fascinante y evocador que Cicerón definió como “la más bella ciudad de la Magna Grecia” conserva las huellas de la historia de la capital cultura a partir de la época griega hasta el período del Renacimiento y del Barroco.
Patrimonio Unesco desde 2005, la ciudad surge en el marco incomparable del puerto natural, cerrado a levante por la isla de Ortigia y a la espalda por el altiplano de Epipoli.Teatro Griego de SiracusaHistoria
Frecuentada ya en la Antigüedad por los griegos y fenicios, Siracusa fue fundada en e l734 a.C. por colonos corintios y gozó de un período de gran fortuna política y cultural comparable a la de Atenas y Alejandría. Con la llegada de la Dinastía Dinomenidi la ciudad se amplió y, si bien bajo la atenta mirada de los cartagineses, pasó un período de gran esplendor hasta la conquista romana del 212 a.C.
A partir de entonces inició la decadencia de Siracusa que en los siglos sucesivos fue conquistada por árabes, bizantinos, normandos, suevos y en el siglo XV, por los aragoneses.

Lo que hay que ver
La ciudad conserva en cada rincón los testimonios de sus antiguos vestigios. Estilo griego, romano y barroco se funden en un escenario irresistible que narra milenios de historia.
En el casco histórico de la isla de Ortigia, se puede admirar la Catedral, cuya fachada barroca se eleva sobre el peristilo del templo dórico de Atenea del siglo V a.C., alterado en época normanda y también posteriormente. Otras iglesias importantes son las de San Juan de las Catacumbas con la cripta de San Marziano y la iglesia de Santa Lucía a la Badia con el cuadro de Caravaggio “Entierro de Santa Lucía”.
En la Plaza Pancali se encuentran las ruinas del Templo de Apolo, santuario dórico de inicios siglo VI a.C.
Las maravillas aumentan cuando nos desplazamos hacia el barrio de Neapolis, donde se encuentran los restos del Teatro Griego, del Anfiteatro Romano, de la gran Ara de Gerón – el mayor altar de época griega que ha llegado hasta nuestros días – y la Cueva de los Cordari, la más famosa de las latomías.
A la riqueza arqueológica se añade el esplendor de los edificios renacentistas y barrocos.

Lo que hay que hacer
Pasear por Siracusa y observar los restos de la ciudad es sorprendente. Otros ejemplos de la riqueza arquitectónica de Siracusa se pueden admirar en el Museo Arqueológico Regional “Paolo Orsi”, el mayor de Sicilia.
No hay que perderse, en la punta de la isla de Ortigia, una visita al Castillo de Maniace, notable ejemplo de arquitectura militar realizado por Federico II Hohenstaufenen en la primera mitad del siglo XIII.
Quien ama la naturaleza, debe desplazarse cerca de Siracusa. En esta pequeña zona de la parte más meridional de Italia, convertida en un paraíso para los amantes del ambiente donde existen cuatro zonas protegidas: el Cañón del Anapo, la Cueva Grande del Cassabile, los Pantanos de Vandícari y el río Ciane con las Salinas de Siracusa.
Para poder relajarse en el mar, en los alrededores de Siracusa existen las localidades de vacaciones del Lido Arenella, Ognina y Fontana Bianche. 

Información útil

Enlaces útiles


Cómo llegar

En avión
A 50 Km del Aeropuerto internacional Fontanarossa de Catania.
En tren 
Estación ferroviaria de Siracusa , desde aquí se llega a los centros de interés en autobús. 
En barco
Siracusa está a  60 km de las conexiones marítimas de Pozzallo al sur y de Catania al norte.