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Lecce

Capital de la homónima provincia y foco cultural de Salento, Lecce, en Apulia, se encuentra entre las más bellas ciudades del sur de Italia. Conocida como “la Florencia del sur”, Lecce sabe cómo sorprender y fascinar a sus turistas y visitantes: su antiquísimo origen mesápico y los restos arqueológicos de la dominación romana se mezclan con la riqueza y la exuberancia del barroco típico del siglo XVII, de las iglesias y de los palacios del centro. Lecce, Basílica de Santa CruzEl desarrollo arquitectónico y el enriquecimiento decorativo de las fachadas fue particularmente fecundo durante el Reino de Nápoles y ha caracterizado la capital de Apulia de un modo tan original que ha dado lugar a la definición “barroco leccese”. Un estilo original también gracias al uso de la piedra leccese, un tipo de material calcáreo fácilmente modelable y de un color cálido.

Las calles del centro de Lecce son un museo al aire libre. Ejemplo de ello es la espléndida laza plaza del Duomo  que acoge la Catedral de María Santísima Asunta- con un campanario de doble fachada, una sobria y la otra ricamente decorada- , el Palacio Obispal, de época renacentista, con su espléndida Logia y el Palacio del Seminario, particular por su fachada decorada en almohadillado y su característico claustro interior.

A poca distancia, la célebre plaza dedicada al patrón de la ciudad, la Plaza de San Horoncio encierra otras joyas artísticas e históricas pertenecientes a épocas diferentes. Domina la plaza con su elegancia renacentista el Palacio del Seggio, conocido como el “Sedile”, hoy sede de interesantes exposiciones. Del mismo estilo arquitectónico es la iglesia de Santa María de las Gracias, mientras que restos de la dominación romana son el majestuoso Anfiteatro de forma elíptica, y la columna romana, con la estatua de bronce del patrón a su lado.

En los alrededores se encuentra la iglesia de San José, con su fachada barroca y el Castillo de Carlos V, bastión fortificado edificado en el siglo XVI, que  consta de un cuerpo central precedente del siglo XII y elementos de épocas sucesivas, como el foso. Usado originalmente como elemento defensivo, el castillo acoge hoy numerosas exposiciones e iniciativas culturales.

De gran impacto visual son la Puerta Rudiae, coronada con la estatua del patrón, de San Doménico y de Santa Irene, y la estilizada iglesia del Rosario con una magnífica fachada.
Hay que visitar, por su armonioso equilibrio entre estilo clásico y barroco y la belleza de su interior, la Basílica de Santa Cruz iniciada en el siglo XIV y completada entre los siglos XVI y XVII. La monumental fachada, obra principalmente de Francesco Antonio Zimbalo e Cesare Penna aparece repleta de símbolos cristianos y con un gran rosetón central.

Cualquier tour a través de Lecce estaría incompleto si no se ven sus museos y galerías de arte. Entre ellos destacan: el Museo Arqueológico Provincial de San Castromediano, que alberga antiguos restos de época romana y mesápica, el Museo Histórico de la Ciudad de Lecce  que es, además, una galería de arte contemporánea, la Pinacoteca de Arte Franciscana, dentro del Palacio Fulgencio y el Museo del Teatro Romano que, además de albergar restos provenientes de excavaciones arqueológicas, expone una serie de nueve máscaras teatrales provenientes de la Villa Adriana en Tívoli.

Como muchas ciudades del sur, Lecce cuenta con una activa vida nocturna, de la música al teatro, la noche se anima con una rica vida social cuyos protagonistas son sobre todo los numerosos jóvenes que estudian en su renombrada Universidad.