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Bérgamo

Una parte alta y parte baja: esta es la característica que hace en seguida reconocible la ciudad lombarda que surge a los pies de los Alpes Bergamascos y que domina Val Brembana.
Bérgamo, o Bèrghem, como se denomida en el dialecto local, aparace efectivamente dividida en dos partes : Bérgamo Alta, que engloba el núcleo más antiguo, de origen medieval; y Bérgamo Baja, la zona moderna, que se extiende en la llanura y ofrece un perfil fuertemente industrializado. Situada a menos de una hora de Milán, es sede de uno de los aeropuertos menores lombardos. Bérgamo es uno de los destinos cercanos y de paso para todo aquel que decida hacer un tour por la región de Lombardía y disfrutar de sus tesoros naturales, históricos y artísticos.

Una joya encerrada por una muralla
A la ciudad alta se llega desde abajo, a través de empinadas cuestas que conducen a las calles medievales en las que perderse, con sus talleres artesanales y tiendas de productos típicos. Mientras nos acercamos, son dos las cosas que nos llaman la atención: el skyline, seminado de torres y campanarios que despuntan, y la muralla que los encierran; muralla véneta, construida en el siglo XVI durante la dominación veneciana que se añadió a la precedente construcción medieval de la que aún quedan restos y que han permitido a la ciudad mantener su aspecto original, como ha sucedido con otras localidades rodeadas de muralla como Lucca o Ferrara, por ejemplo. Dentro de la muralla encontramos la Plaza Vieja (Piazza Vecchia) que acoge el Palacio de la Ragione, la antigua sede del ayuntamiento con el famoso león véneto en la fachada, unido a la Domus Suardoru; y el Palacio Nuevo, hoy biblioteca cívica con la fachada de mármol. En el centro del espacio se encuentra la Fuente Contarini y en la esquina la torre cívica “Campaone”. No lejos de aquí se encuentra otra plaza interesante: Plaza de la Catedral (Piazza del Duomo), con el Baptisterio la Capilla Colleoni, la Basílica de Santa María Mayor y la Catedral.

Un viaje desde lo alto
Un modo interesante y evocador de descubrir esta pequeña joya histórica y artística lombarda es utilizar el funicular.
Son dos los recorridos posibles: el primero une la Ciudad Baja con la Ciudad Alta y conduce, a través de sus típicas callejuelas, a la Plaza del Mercado de Zapatos (Piazza del Mercato delle Scarpe), otro punto de partida para llegar a la ciudad antigua; el segundo llega hasta la colina de San Virgilio, a 500 metros de altura, considerada el punto de acceso estratégico a la ciudad. A dos pasos de la estación del funicular alto, se encuentra la Torre del Gombito, en el cruce entre la calle del mismo nombre y la calle Lupo-San Lorenzo, dos de las más importantes arterias de la parte alta. La torre, perteneciente a la potente familia gibelina Del Zoppo, controlaba el acceso a los valles. Desde aquí se vuelve a la Plaza Vieja, punto de inicio de nuestro recorrido.

Un viaje a Bérgamo no puede prescindir de una etapa en sus restaurantes típicos, donde reina la polenta, acompañada de los embutidos y quesos bergamascos.
No hay que perderse para concluir una visita al Villaggio Crespi d’Adda, en la provincia; una excursión a través del único ejemplo de arqueología industrial reconocido por la Unesco como Patrimio Mundial de la Humanidad.