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Los Foros Imperiales

Los Foros Imperiales de Roma reunen una serie de plazas monumentales edificadas entre el 46 a.C.  y el 113 d. C. y están considerados como el centro de la actividad política de la antigua Roma, un lugar que el curso de los siglos fue enriqueciendo con estructuras y edificios.

El primer enclave que encontramos en este suntuoso conjunto es el Foro de César. Una plaza ordenada por Julio César con una clara motivación propagandística que fue inaugurada en el 46 a. C. y terminada por el emperador Augusto (César Octaviano Augusto). La plaza aparece porticada en los lados este y oeste y presenta al fondo el templo dedicado a Venus Generatiz.Fori Imperiali El terreno sobre el que se edificó la estructura fue adquirido por César y el foro fue levantado junto a las edificaciones del viejo centro político par atribuirle mayor visibilidad y prestigio.
Prosiguiendo el itinerario nos encontramos con el Foro de Augusto.
Erigido  por voluntad de Augusto junto al Templo de Marte Ultor (del latín Ultor, Vengador). El templo fue una promesa del emperador que lo erigió como ofrenda al dios en ocasión de la victoria en la Batalla de los Filipos (42 a.C.) en la que Augusto  pudo vengar la muerte de Julio César. Sin embargo no fue inaugurada hasta 40 años más tarde, incluyéndolo en una segunda plaza monumental, llamada justamente de Augusto.

La planta del foro es octogonal, en la parte norte aparece el Templo de Marte, junto a un muro (todavía visible hoy en día) que separaba el foro del barrio popular de Subura.

El foro se articula a través de amplias exedras, destinadas a albergar las actividades de los tribunales. El área se enriquecía con estatuas que evocaban la historia de Roma a través de la representación de sus personajes, como la Dinastía Julia (Gens Giulia), Eneas y Rómulo.
Nos situamos en el 75 d.C., Vespasiano ha conquistado recientemente Jerusalem. Entre el Foro de Augusto y el de César surge un espacio dedicado al emperador, inicialmente no incluido dentro de los foros, al que se llamó Templo de la Paz. Este lugar, de planta cuadrada, tomaba la apariencia de un jardín-museo, con espacios de agua y basamentos para las estatuas. El área, destruída por un incendio, fue reconstruída durante la época severiana (III d. C.) para acoger la Forma Urbis Severiana, un plano de Roma Antigua grabado en mármol que ha llegado hasta nosotros sólo parcialmente.
Fue Domiciano el que realiza una plaza para unificar el espacio que quedaba libre entre e Templo de la Paz y los Foros de César y de Augusto. El emperador no consiguió inaugurar su propia obra: murió en el 96 d. C., dejando el imperio en manos de Nerva. Nace de este modo el Foro de Nerva con el adyacente Templo de Minerva, protectora del emperador.
Al foro se le denominó en la época “transitorio” porque tenía una función, en la práctica, de pasaje. 

Los trabajos iniciales de Domiciano fueron en parte continuados por Trajano, al cual se le dedicó un cuarto foro. La plaza se utilizaba para albergar los campamentos militares y, una pequeña parte, para actividades funerarias. A su espalda surge, conservada en nuestros días, la Columna de Trajano que narra la gesta imperial en la guerra contra los Dacios. A la construcción del foro siguieron la edificación de la Basílica Argentaria, los Mercados Trajanos y la reconstrucción del Templo de Venus Generatriz. Se llega después a la Basílica Ulpia, la mayor del período romano. Inicada a partir de un proyecto de Apolodoro de Damasco en el 106, sumándose al Foro de Trajano en el 113 d.C. 
El espacio desarrollaba funciones funerarias y comerciales siendo, además, el lugar de la llamada “manuissio”, es decir, el acto público de liberación de un esclavo por parte de su amo.