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Las ruinas de Alba Fucens

Alba Fucens, antigua ciudad romana a los pies del Monte Velino, en provincia de L’Aquila, es una joya arqueológica aún por descubrir. Son notables los restos surgidos de las excavaciones iniciadas en 1949 por Fernand De Visscher, continuadas en épocas sucesivas y retomadas recientemente.Alba Fucens - anfiteatroLa ciudad, debido a su posición estratégica, en el cruce de territorios habitados por Marsos y Ecuos, fue durante mucho tiempo contienda de estos dos pueblos. Fue colonia romana a partir del 303 a.C., pero sólo sucesivamente le fue atribuido el estado de municipio.
Figura siempre como aliada de Roma durante  la defensa contra Aníbal en la Segunda Guerra Púnica y la fue fiel también durante la Guerra de los Aliados. Debido a que apoyó a Cayo Mario contra Lucio Cornelio Sila, su territorio fue parcelado (centuriación romana) y concedido a los veteranos lugartenientes de Sila. Involucrada en las guerras entre Pompeo y César, la ciudad se convierte en bastión de los enemigos de César dirigidos por Domicio Enobarbo, que más tarde se rendiría ante César.

En época imperial fue un lugar rico y próspero como testimonian los restos arqueológicos, entre ellos un imponente anfiteatro edificado por el prefecto Macrone. Este último, condenado por Calígula, para evitar la confiscación de los bienes decide suicidarse, no sin antes haber dejado un testamento según el cual se debía construir un anfiteatro en Alba Fucens, su ciudad natal.

Entre las ruinas de Alba Fucens excavadas se pueden admirar el macellum o mercado, las termas, ricas de mosaicos con imágenes marinas, los baños, masculinos y femeninos y el sacellum de Hércules.

Estructurada como un típico fuerte romano, la ciudad desarrolla a lo largo de una red de cardos e decumanos.
Recorriendo el decumanum maximus (via del Miliardo) se pueden visitar los restos de una antigua domus romana dividida en vanos con sus característicos mosaicos, los muros, los espacios destinados al culto y pasear entre las columnas del peristilo sacados a la luz por los arqueólogos. De particular importancia es la piedra que representa un combate de gladiadores con una inscripción dedicada al emperador Majencio que indica la distancia a Roma (68 millas romanas). En la parte opuesta, a lo largo de la llamada Via dei Pilastri, se encuentran las tabernas con los suelos originales, los conductos de plomo de las pilas de agua y los mostradores para las mezclas.
Las murallas ciclópeas se conservan en un buen estado y servían para defender la ciudad que contaba con cuatro puertas y se extendían a lo largo de 3 kilómetros alrededor del centro habitado.
Los restos del teatro de la ciudad, situado en las Colinas Pettorino, uno de los tres contrafuertes naturales del lugar, permiten imaginar cómo debía de ser rica la vida cultural de Alba Fucens financiada por los ricos comerciantes de la época.
La ciudad subterránea, explorada por primera vez por el arqueólogo irlandés Dodwell, revela un eficiente sistema de alcantarillado (la cloaca máxima) en opus poligonale, un ejemplo único en toda Italia aún hoy en día objeto de estudio por parte de arqueólogos y espeleólogos.

De particular interés es la iglesia de San Pedro del siglo XII, semidestruida por el terremoto de 1915. Construida en la colina más alta, sobre una precedente cripta pagana perteneciente al antiguo Templo de Apolo, la iglesia cristiana conserva testimonios escultóricos, como las columnas entorchadas del muro divisorio (iconostasis), de la escuela cosmatesca.
De gran interés es el ábside de la iglesia que en la parte externa aparece decorada con motivos teriomorfos.

El anfiteatro, con una óptima acústica, es actualmente usado en actividades de carácter cultural, conciertos y representaciones teatrales de grandes clásicos griegos y latinos. 

El lugar está siempre abierto y puede visitarse gratuitamente o con la ayuda de guías remuneradas. Lapidas, monedas, vasijas, estatuas y otras piezas encontradas en Alba Fucens se pueden admirar en los museos de Chieti y de Celano.

Es interesante saber que…
El nombre de Alba Fucens deriva de la posición de la zona habitada desde la cual se puede admirar el alba sobre el lago de Fucino, hoy completamente seco. Gracias a esta envidiable posición la ciudad era conocida en la Antigüedad con el apelativo de “Balcón de Marsica”. De hecho según algunas fuentes el nombre “Alba” es la transposición latina de la palabra itálica “alb” o “alp”, que significa altura. Alba Fucens significaría, “la altura de Marsica”. 

Información adicional
La zona habitada de Albe, actual denominación de Alba Fucens, forma parte del municipio de Massa D’Albe, es posible visitar los alrededores en varias direcciones. Hacia el norte se llega al Monte Velino (2487 metros), incluido en la reserva natural del Sirente-Velino, rico de flora y fauna y meta de paseos naturalísticos, senderismo y recorridos en bicicleta. Al noreste se encuentra la localidad de Magliano de’ Marsi. Aquí, en la fracción de Rosciolo, a poca distancia del centro habitado, se encuentra la iglesia benedictina de Santa María in Valle Porclaneta. Un tesoro arquitectónico dentro del cual se puede admirar un ambón de Nicodemo de Guardiagrele, un cimborrio con decoración zoomórfica y fitomórfica y algunos frescos entre los que destacan el que representa una Virgen de la Leche con el seno descubierto y, en el ingreso, la imagen de Santa Lucía.

Información útil

Información útil

Visitas guiadas, excursiones, visitar para colegios:

Coop. Alba Fucens

IAT Alba Fucens

Uficina de información 
yacimiento arqueológico de Alba Fucens

Punto Informativo
Parque Regional Sirente-Velino

Plaza de la Escuela
67050  Alba  Fucens  (AQ)

Tfno: +39  0863  449642
fax: +39 0863  449642
móvil: +39 339  4458783

albafucens@virgilio.it

Enlaces útiles

http://www.albafucens.info/