Está vd. en Home / Ideas de viaje / Arte e historia / Las obras de Caravaggio en Roma

Las obras de Caravaggio en Roma

Las obras de Michelangelo Merisi, más conocido como Caravaggio, no dejan a nadie indiferente: realistas, dramáticas y provocadoras, reflejan la leyenda de un carácter orgulloso e inquieto. Las escenas representadas tienen la cualidad de absorbernos y convertirnos en testigos de los hechos que parecen suceder aquí y ahora.

A lo largo de su aventurera vida, el artista vivió en muchos lugares, pero Roma es la ciudad que guarda el mayor número de obras suyas, más de 26, repartidas entre museos, iglesias y colecciones privadas.

En este recorrido le ofrecemos una pequeña guía en busca de algunas de las obras maestras de Caravaggio conservadas en las iglesias y en los museos de la Ciudad Eterna.

 

El realismo en el arte sacro: Caravaggio en las iglesias romanas

 

La vocación de San Mateo, iglesia de San Luis de los Franceses - Roma

La vocación de San Mateo, iglesia de San Luis de los Franceses - Roma

Nuestra visita empieza en la Iglesia de San Luis de los Franceses, a poca distancia de plaza Navona. En la capilla situada al fondo de la nave izquierda, encontramos tres obras de Caravaggio, que en su conjunto constituyen el Ciclo de San Mateo. Los resumen la vida del apóstol en tres episodios: la Vocación, San Mateo y el ángel, y el Martirio de San Mateo. La escena de la Vocación nos introduce en la penumbra de una estancia llena de recaudadores de impuestos abstraídos en el recuento del dinero, rasgada por una luz divina; Jesucristo, a la derecha, levanta el brazo para señalar al futuro santo y llamarle a unirse al grupo de los apóstoles. El cuadro San Mateo y el ángel se distingue por la relación directa e intensa entre el evangelista y el mensajero de Dios descendido para inspirarlo en la escritura del Evangelio. Violenta y dramática es la representación del Martirio en el último cuadro del ciclo.

 La Madonna de los Peregrinos o de Loreto, Basílica de San Agustín - Roma

La Madonna de los Peregrinos o de Loreto, Basílica de San Agustín - Roma

Poco más de 200 metros separan San Luis de los Franceses de la Iglesia de San Agustín, donde nos detendremos a contemplar La Madonna de los Peregrinos o de Loreto, obra que fue considerada escandalosa por los coetáneos de Caravaggio: una excesivamente humilde y desastrada María, apoyada con descaro en la jamba de una puerta con las piernas cruzadas; demasiado realistas los dos pobres peregrinos que muestran en primer plano sus desnudos y sucios pies.

Crucifixión de San Pedro, Basílica de Santa María del Pueblo - Roma

Crucifixión de San Pedro, Basílica de Santa María del Pueblo - Roma

En la Plaza de Santa María del Pueblo, en la iglesia del mismo nombre, pueden admirarse otras dos grandes obras maestras del artista: la Conversión de San Pablo y la Crucifixión de San Pedro. En esta última obra, los hombres representados que tiran de la cruz parecen más unos atareados trabajadores que unos verdugos. Una vez más, el realismo domina la escena y produce un efecto dramático conmovedor.

 

Caravaggio en los museos y en las galerías

 

Magdalena penitente, Galería Doria Pamphilj - Roma

Magdalena penitente, Galería Doria Pamphilj - Roma

Caravaggio a menudo elegía sus modelos entre las prostitutas que frecuentaba. Tal como hizo con Anna Bianchini, que posó para Magdalena penitente: el rostro mirando el suelo regado por una lágrima, y a su derecha algunas joyas caídas en el suelo para indicar la renuncia a la vanidad terrenal. Para admirar este cuadro visitamos la Galería Doria Pamphilj, que custodia otras dos obras de Caravaggio: Descanso en la huida a Egipto y San Juan Bautista, representado como un joven desnudo que abraza un carnero. Una copia idéntica de la obra es custodiada en los Museos Capitolinos, que también expone La buenaventura, muy célebre y copiada por muchos "caravaggistas".

David con la cabeza de Goliat, Galería Borghese - Roma

David con la cabeza de Goliat, Galería Borghese - Roma

Pero la reina de nuestra visita es sin duda la Galería Borghese, que ostenta la más amplia colección de obras de Caravaggio conservada en un solo lugar: Niño con un cesto de frutas, Baco enfermo (posible autorretrato), Madonna con el Niño y Santa Ana, San Jerónimo escribiendo, San Juan Bautista y David con la cabeza de Goliat, en la que Caravaggio se retrata a sí mismo en el gigante decapitado. En este cuadro, el rostro de David parece expresar compasión por la cabeza del enemigo muerto.

El Entierro de Cristo, Pinacoteca Veneciana - Ciudad del Vaticano

El Entierro de Cristo, Pinacoteca Veneciana - Ciudad del Vaticano

Los Museos Vaticanos acogen una sola obra, pero extraordinariamente hermosa: El Entierro de Cristo. Se trata de una de las pocas pinturas de Caravaggio que despertaron la admiración unánime de algunos de sus contemporáneos como Giovanni Baglione y Giovan Pietro Bellori. De todos sus cuadros, este es sin duda el más monumental.

Judith y Holofernes, Galería Nacional de Arte Antiguo (sede del Palacio Barberini) - Roma

Judith y Holofernes, Galería Nacional de Arte Antiguo (sede del Palacio Barberini) - Roma

Más controvertidas fueron la reacciones ante Judith y Holofernes, custodiado en el Palacio Barberini: la crudeza de la escena suscitó horror en muchas personas de la época. La obra influyó en diversos artistas como Artemisia Gentileschi y Francisco de Goya. También en el Palacio Barberini se encuentra el famoso Narciso que contempla su propia imagen en un espejo de agua.

Otro San Juan Bautista del autor (realizó nueve si se cuentan las dos versiones idénticas de la Galería Doria Pamphilj y de los Museos Capitolinos) se encuentra en el Palacio Corsini. La iconografía del tema es tan insólita que el joven solo puede identificarse como el Bautista por la inclusión de algunos símbolos distintivos, como el bastón y la piel de camello.

 

Más información en www.turismoroma.it