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El Valle de Aosta y sus castillos

La Valle de Aosta, sugestiva y espectacular, es una región que ofrece tantas oportunidades a sus visitantes. Os presentamos un itinerario creado ad hoc que  conjuga la naturaleza con el deporte y la cultura: un paseo por los fantásticos castillos del Valle de Aosta.
De hecho, esta región es conocida, además de por sus montañas, por los fascinantes castillos y casales que se presentan en armonía con la naturaleza que los circunda, convirtiendo e paisaje en un entorno aún más sugestivo. Un itinerario accesible en coche, a caballo, en bicicleta o, incluso, en carroza.Castello Sarre
Subiendo desde la parte baja del valle en dirección a Aosta se puede, primero, visitar el Castillo Saboya, en la zona de Gressoney-Saint-Jean, elegida como residencia personal por Margarita de Saboya. Construido entre 1899 y 1904 en la localidad llamada “Belvedere” a los pies de las colinas de la Ranzola, domina todo el valle hasta los hielos del Lyskamm, la construcción presenta cinco torres distintas y jardín rocoso en el que crecen especies botánicas típicas de la flora alpina y de esencias raras y olorosas. No hay que dejar de hacer una visita a los aposentos de la reina donde se conserva la decoración y mobiliario originales.

Descendiendo hacia la A4, la segunda etapa podría ser Issogne, sede de un espléndido castillo, ejemplo de gótico en el Renacimiento, que custodia auténticos tesoros artísticos. Propiedad de los obispos de Aosta, el castillo fue transformado en una suntuosa demora por Giorgio di Challant, prior de S. Orso. Destacan los señoriles interiores, magistralmente decorados y el maravilloso patio porticado, en el centro del cual se sitúa una fuente octogonal con un espectacular árbol granado en hierro fundido.

Cerca de Issoge se encuentra Verrès, capital de origen romano. Aquí se encuentra el militar Castillo de Verrès del siglo XIV, con una rica decoración en las puertas, ventanas y chimeneas monumentales, recientemente restaurado. Acabado de construir en 1390 por Ibleto di Challant, se trata de un exponente del poder de una de las principales familias nobles del valle, este castillo de un solo bloque es el ejemplo perfecto de diálogo entre la majestuosa y poderosa esencialidad de la fortaleza con la elegancia del castillo.

Subiendo hacia Aosta, nos encontramos con el Castillo Ussel, construido a mediados del siglo XIV, fue propiedad de los Challant y de los Saboya. Utilizado como prisión, este potente edificio fue donado en 1983 por el barón Marcel Bich a la región, la cual, después de un cuidadoso proceso de restauración, lo habilitó como sede expositiva. Es una típica estructura militar que se alza sobre un barranco que domina la llanura de Chȃtillon.

Continuando hacia Aosta, damos una rápida ojeada al majestuoso Castillo de Cly a Saint-Denis edificado sobre un promontorio rocoso controla estratégicamente el territorio que lo circunda.
Muy cerca de aquí nos encontramos con el famoso Castillo de Fenis, con una espléndida muralla almenada y majestuosas torres. Esta edificación medieval, transformada en 1869 en la residencia de caza del rey Victorio Enmanuel II, presenta una armoniosa estructura, organizada concéntricamente en torno al patio interior, creando un ambiente sugestivo  de cuento de hadas. No hay que perderse los maravillosos frescos dentro de la capilla.

En este itinerario a través de los castillos del Valle de Aosta no podía faltar una excursión en el espléndido Fuerte de Barda, una imponente fortaleza del año 1000 utilizada como estructura militar hasta 1830. Este fuerte sabauda reabierto después de un largo proceso de restauración, hoy, junto al homónimo pueblo, es el polo cultural de los Alpes occidentales y alberga el Museo de los Alpes con interesantes exposiciones temporales.

El Castillo real de Sarre domina el ingreso de la parte alta del Valle. Se sitúa en Lalex, sobre una colina en la cuenca de Aosta. Construido en 1710 sobre los restos de un núcleo del siglo XII, después de varios pasajes de propiedad, la construcción se convierte en la residencia de verano de los Saboya y actualmente alberga el museo de la presencia sabauda en el valle. No hay que dejar de hacer una visita al Apartamento Real con la gran Sala de Juegos, la Galería de los Trofeos venatorios y las habitaciones del segundo piso que presentan la historia de la dinastía sabauda en el siglo XX.

Otra etapa: el Castillo de Aymavilles (siglo XII) edificado en una colina baja que desciende hasta Dora, entre los siglos XIV y XV fue reconstruído y dotado de cuatro poderosas torres cilíndricas en los ángulos. Al inicio del setecientos, las antiguas estructuras defensivas fueron derribadas y el castillo se transformó en una elegante morada señoril, asumiendo ese original aspecto que anticipó en el Valle el estilo rococó.

Se completa el recorrido con el Castillo de Sarroid de la Tour, en la zona llana, cultivada con huertos en el municipio de Saint-Pierre, protegido por una extensa muralla y con su posicionamiento junto a un barranco sobre el rio Dora.
Un castillo con una arquitectura compleja, compuesta de más de un edificio de distintas épocas. Destaca la espléndida escalera de caracol de la torre (il Viret), los frescos del siglo XIII de la capilla y la sala de las Teste, sala principal de representación, cuyo techo aparece sostenido por 171 ménsulas, esculpidas con formas grotescas.
Para más información: www.lovevda.it/turismo/

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