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Treviso

  • Descripción
  • Qué ver
  • Qué hacer
  • Qué comer

La provincia de Treviso se denomina aún hoy con el antiguo título de “Marca”, término perteneciente a la Edad Media utilizado para indicar las tierras de frontera que durante la Primera Guerra Mundial fueron escenario de acontecimientos heroicos.
Un territorio marcado por las aguas de los ríos Piave, Sile y Livenza, con su paisajes fluviales encantadores que se mezclan con las dulces colinas y las verdes campiñas llenas de residencias señoriales.

Una tierra cuya capital -Treviso- es llamada por los poetas “ciudad cortés”, tierra donde se respira un ambiente de calma y serenidad, donde en el siglo XVIII los aristócratas vénetos decidieron pasar las vacaciones.

El Parque Natural Regional de Sile tiene un fuerte impacto natural. Se extiende por todo el río donde se encuentran ambientes distintos: zonas húmedas y pantanosas cerca del manantial, tramos tortuosos y violentos cerca de la capital y paisajes lacustres cerca e la desembocadura del río.
Esta diversidad de ambientes y ecosistemas se convierte en el entorno perfecto para una fauna variada, y pequeños y maravillosos oasis naturales como el de Cervara. Un encanto místico que encontramos también en los antiguos pueblos con muchos testimonios de la historia antigua.

La zona noroeste está caracterizada por elevaciones que poco a poco se convierten en verdes colinas con viñedos y olivares. Se señala la cumbre de Montello, montaña de origen glaciar cubierta por árboles de roble, paisaje de Véneto que conserva muchos recuerdos recientes y pasados. La meseta de Consiglio presenta muchos bosques y se conoce también como “bosque de la Serenísima”, ya que proveía la madera necesaria para la construcción de los barcos.

La Marca septentrional, donde el Piave marca el límite con el área bellunese, es la tierra del vino, con largas hileras de vides que cubren gran parte del territorio y los importantes centros de producción vinícola de Conegliano y Valdobbiadene.
Extensos bosques, cursos de agua y viñas forman el paisaje de la zona oriental, en los que no faltan rastros de la historia que marcó estos lugares. 

Treviso es un oasis de paz donde es lindo pasear tranquilamente admirando la sobria elegancia de los rincones de la “ciudad cortés”.
En el casco viejo - rodeado por una majestuosa muralla - se encuentra el Duomo, magnífico ejemplo de la diversidad de estilos arquitectónicos debida a las varias restauraciones realizadas en distintas épocas. Caminando por Borgo Cavour se llega al Museo Cívico Luigi Bailo, donde se expone una Colección arqueológica, una interesante Pinacoteca con obras de grandes artistas vénetos y una Colección de Arte Moderno. 

Esta elegancia se puede encontrar también fuera del perímetro de la ciudad, visitando los palacios de los nobles de la época de la Serenísima. A lo largo de Terraglio, que lleva hacia Mestre, se pueden admirar Villa Albrizzi Franchetti, noble residencia de estilo veneciano rodeada por un parque maravilloso; Villa Taverna, con un maravilloso jardín a la italiana; Villa Trevisanato, que se halla en el verde de un pequeño bosque y en los jardines diseñados por el arquitecto Antonio Caregaro Negrin y Villa Furlanis, en base a un proyecto original de Palladio.
Testimonios del pasado, próximo y remoto, caracterizan al territorio de la provincia, un amplio abanico de itinerarios culturales para viajar en el tiempo: sitios históricos de la Gran Guerra; arquitecturas renacentista y medieval; vestigios de la dominación romana.
Por eso el antigo pueblo de Asolo se define como “la ciudad de los mil horizontes”. 

Hay muchas bellezas que caracterizan el paisaje: una naturaleza dulce y florida, un mosaico de bosques centenarios, de viñas y olivares verdes, a veces interrumpidos por complejos monumentales como la Fortaleza y el Castillo de la Reina Corsaro. 
Hay mucha arquitectura renacentista como Villa Contarini degli Armeni y la Casa Longobarda (Asolo), Villa Rovero (San Zenone degli Ezzelini) y Villa di Maser -obra de Palladio- con el Tempietto.
Bien merece una visita Possagno, dominada por el majestuoso Templo dedicado a su ilustre ciudadano - Canova- y la Gipsotheca, que expone algunas de sus obras maestras.

Bajando hacia la zona sudoeste se encuentra Riese Pio X, con la maravillosa Villa Zorzi Gradenigo Venier y la Casa Natal de San Pio X. Sobria y elegante es la Iglesia de Santa Maria Assunta, el Duomo de Castelfranco Veneto, que en su interior preserva una interesante obra de Giorgione. 
En las cercanías de Vedelago se halla uno de los diseños arquitectónicos más hermosos de Andrea Palladio, Villa Emo, incluida entre las 24 villas palladianas de Véneto, patrimonio UNESCO.
Otras estructuras majestuosas son Ca’ Corner de la Reina, residencia de Caterina Corsaro del siglo XVI, y el Finca Rural de Villa Pola Pomini.
En Badoere bien merece una visita la extensa Plaza del Mercado, mejor conocida como Rotonda de Badoere, con sus numerosos pórticos dispuestos en semicírculo.

El Monte Grappa, el Montello y el Piave son escenarios de heroicas batallas que impidieron el avance de las tropas austro-húngaras durante la Gran Guerra. Recorrer de nuevo estas etapas permite entender el drama y el sufrimiento causados por el conflicto bélico que marcó los primeros años de 1900, durante el cual muchos hombres perdieron sus vidas. Testimonio de ello son los restos mortales preservados en los Sagrarios Militares Italianos y Franceses y en el Cemeterio Británico.
La Marca septentrional es famosa sobre todo por la producción del vino. En la tierra de Conegliano y Valdobbiadene se cultivan las viñas del famoso Prosecco. El maravilloso paisaje que esta tierra ofrece invita a realizar un viaje por las Rutas del Vino, saboreando un buen vino y admirando las bellezas del territorio. Vale la pena visitar el Duomo de Conegliano con la Casa Natal de Giambattista Cima. 

Una naturaleza incontaminada entre montes, colinas, llanuras y ríos: éste es el paisaje que Treviso ofrece a los que elijan pasar sus vacaciones en esta provincia de Véneto.

Las cumbres del Grappa y del Montello son un excelente punto de partida para los que aman volar por el aire, abandonándose completamente al ligero vuelo del ala delta o el parapente.
Incluso los que no son expertos podrán dejarse transportar por el viento con la ayuda de un piloto experto que les asistirá durante el vuelo.

Los aficionados a la escalada deportiva encontrarán los sitios ideales, y en este caso también, si no son expertos pueden confiar en un experto Guía alpino para probar este deporte, educativo y fascinante. O bien se pueden explorar estas maravillosas montañas con itinerarios de trekking con varios niveles de dificultad.

Caminata nórdica, excursionismo, paseos a caballo y en bicicleta de montaña son otras maneras de vivir la montaña, divirtiéndose y manteniéndose en forma.
La provincia de Treviso es el paraíso del ciclismo, con muchos recorridos que se pueden elegir según el kilometraje y el nivel de dificultad que se desee enfrentar. 

Las ferias que se celebran en cada rincón del territorio subrayan los buenos sabores de Treviso.
Ante todo la famosa achicoria que, con su sabor levemente amargo, caracteriza las entradas y se sirve como guarnición de la carne. La más común es la roja de Treviso, pero también el tipo Variegato di Castelfranco - clara y en forma de flor - es exquisita. En la gastronomía de Treviso se utilizan mucho también los deliciosos espárragos blancos del Sile y las sabrosas setas de Montello.

La producción de productos lácteos es muy variada, con gustosos quesos como: Montasio, Moesin, Bastardo del Grappa, Inbriago, Morlacco. Sabores distintos para deleitar toda clase de paladar.
También los embutidos - obtenidos gracias a la sabia elaboración de la carne local - son exquisitos y variados: “Lengual”, una salchicha hecha con lengua de cerdo en salsa; “soppressa”, que se puede probar cruda o a la parrilla y el “ossocollo”, que se puede servir en fetas como entrante.

En cuanto a los postres: la “Pinza”, una tarta con muchas hierbas aromáticas que remonta a una antigua tradición campesina, la “Fregolotta”, con almendras, mantequilla y huevos o el riquísimo “Tiramisú” para comer con cuchara.
Sabores intensos que se pueden exaltar con un vaso de Manzoni, Boschera, Torchiato, Malbech o Prosecco de Conegliano Valdobbiadene.
Un vasito de grappa o de licor "amaro", natural o aromatizados, es la manera ideal para terminar este conjunto de sabores únicos y genuinos.