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Padua

  • Descripción
  • Qué ver
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La provincia Véneta de Padua se sitúa en la parte central de la llanura véneta, entre laguna, colinas y Prealpes; es un rico conjunto de arte, colores, sabores y tradiciones.
Visitar la provincia de Padua significa descubrir una tierra sorprendentemente rica en historia, cultura, vitalidad e ingenio caracterizada por una gran variedad de lugares para ver, sabores que disfrutar y gentes que conocer. Un territorio en el que la gente trabajadora ha sabido renovar la tradición histórica y cultural de la que toda la provincia se siente orgullosa.

En el corazón de la provincia de Padua, ciudad dinámica y vital con un vasto patrimonio histórico-monumental y tantos lugares de interés en los alrededores: las Termas Euganeas, las Colinas Euganeas y otros oasis naturales, las sugerentes ciudades amuralladas medievales, los castillos, las villas, las extensas campiñas y los cursos de agua que descienden hasta alcanzar la Laguna.
La zona sudoriental está ocupada por las Colinas Euganeas, un área impresionante. Verdes valles y colinas con una gran riqueza botánica, con un microclima ideal para el cultivo de viñedos y olivares, colinas aún más encantadoras cuando los colores de la primavera se despiertan o en las cálidas atmósferas otoñales.

Las colinas abrazan la mayor cuenca termal de Europa, Terme Euganee, con sus principales centros Abano, Montegrotto y Galzigano Terme, conocidos a nivel internacional por las preciosas propiedades curativas de las aguas que, desde hace tres mil años, fluyen por el subsuelo y emergen en esta zona y que se utilizan todavía hoy en tratamientos de fangoterapia y de belleza.

Una tierra que hay que vivir en cada aspecto, incluso navegando en la vasta red de vías fluviales navegables. Entre Padua y Venecia hay otro importante recorrido fluvial: el Brenta. Una excursión en los “burchielli” es una experiencia inolvidable, un viaje en el pasado, cuando los nobles de Venecia utilizaban estos barcos antiguos llamados “burci” para alcanzar sus villas de veraneo, edificios sencillos convertidos en magníficas obras arquitectónicas por artistas geniales como Palladio, Preti y Scamozzi.

También las rutas por los canales que recorren Padua ofrecen una ocasión única de contemplar la ciudad desde un punto de vista diferente. Se puede descubrir el territorio en bicicleta siguiendo la densa red de carriles bici que discurren principalmente siguiendo los cursos fluviales: probad el anello ciclabile de Padua o la Riviera Euganea, un romántico viaje a lo largo de las orillas del Canal Battaglia, sembrado de villas y rincones naturales como Colli Euganei.

Una gira por las ciudades fortificadas - símbolo de la larga historia de la Edad Media que caracterizó Padua y sus tierras - es bien encantadora. Cittadella, Este, Monselice y Montagnana son lugares ideales para descubrir el arte de la fortificación medieval y revivir las atmósferas del pasado en emocionantes recreaciones en trajes de época, palios y diversiones que animan cada año estas antiguas ciudades.
Una historia milenaria que se observa incluso en el arte del buen vino y de la buena mesa. En esta zona los orígenes de la viticultura son muy antiguos. 
Las técnicas de cultivo se han ido perfeccionando en los siglos hasta alcanzar los altos niveles de calidad de hoy en día. 

Padua es una de las ciudades más antiguas y al mismo  tiempo más dinámicas de Italia. Fundada hace más de 3000 años junto al río Brenta, aparece hoy como una ciudad moderna y cosmopolita, especialmente conocida por su histórica e importante universidad y por sus muchas obras de arte.
La mejor forma de visitar el casco histórico es recorrerlo a pié paseando a lo largo de sus calles con pórticos y atravesando sus maravillosas plazas y antiguos puentes.

Un punto de partida podrían ser sus plazasPiazza delle Erbe y Piazza dei Frutti (Plaza de las Hierbas y Plaza de la Fruta) son los lugares del mercado diario de fruta y verdura y ofrecen un cuadro de la vida cotidiana así como un lugar de encuentro y socialización.
El monumento símbolo de Padua es el Palacio de la Ragione llamado el “Salone”, que domina la plaza entera, y se considera una obra única en su género: una enorme sala colgante completamente decorada con un extraordinario ciclo de temática astrológica en el piso superior.
No lejos de aquí se enecuentra la Plaza dei Signori, legante plaza renacentista rodeada de famosos monumentos como la Iglesia de San clemente, el Palacio del Capitanio, con su asombrosa torre adornada por el famoso Reloj, diseñado no sólo para marcar horas y minutos, sino también el mes, el día, las fases lunares y el “punto” astrológico. 

Muy cerca se encuentra la Plaza del Duomo, dominada por su majestuosa Catedral - decorada interiormente con obras de Giandomenico Tiepolo, Giusto de’ Menabuoi y Jacopo Montagnana - y el Baptisterio dedicado a San Juan Bautista. Junto a la Catedral el Palacio Obispal, sede del Museo Diocesano: en su interior se pueden admirar las espléndidas obras de arte y el majestuoso Salón de los Obispos.

Otro lugar histórico de Padua es el famoso Café Pedrocchi, construido en los primeros años del siglo XIX por Antonio Pedrocchi, que dió al arquitecto Giuseppe Jannelli la tarea de reestructurar unas propiedades que su padre había heredado, con el intento de realizar el “café más hermoso de la tierra”. Lugar de historia y de cultura es Palacio Bo, sede de la prestigiosa Universidad de Padua, donde el ilustre Galileo Galilei enseñó.
Un itinerario por esta ciudad magnífica tiene que incluir una visita a la famosa Capilla de los Scrovegni, obra maestra del ilustre Giotto, que con esta obra alcanzó el punto más alto de su expresión artística.

La maravillosa Plaza del Santo, con el monumento dedicado a Gattamelata realizado por Donatello en el centro, incorpora obras monumentales imponentes dedicadas al Patrón de la ciudad. 
En el fondo, la majestuosa Basílica de San Antonio, equilibrio perfecto entre románico, gótico, bizantino y morisco, internamente decorado con maravillosas pinturas y esculturas. Junto a la Basílica, el antiguo Oratorio di San Jorge, con la contigua Scoletta del Santo, con su famosa Sala Priorale con frescos realizados por grandes artistas de la época. 
En los alrededores el Jardin Botánico más antiguo del mundo, patrimonio de Unesco, fundado en la época de la Serenissima para el cultivo de plantas y medicamentos. En el interior de la Iglesia de los Eremitas hay muchas obras sobresalientes, como por ejemplo la famosa Cappella Ovetari. 

En la zona de Padua hay muchos ejemplos maravillosos del desarrollo cultural y artístico que desde siempre caracteriza este territorio: castillos medievales, antiguas abadías, monasterios, villas nobles, jardines históricos y cortes benedictinas.
Los Colli Euganei son un auténtico paraíso natural de una extraordinaria belleza riqueza botánica: aquí encontramos más de 1400 especies de plantas, equivalente casi a un sexto de la flora italiana.
Caminando  por los senderos del Parque Regional de los Colli Euganei se puede apreciar este maravilloso patrimonio verde, intercalado de viñedos, olivos y localidades únicas como Arquá Petrarca, Valsanzibio, Luvigliano o Teolo.

Entre las numerosas villas vénetas de la provincia de Padua no hay que perderse la maravillosa Villa Contarini, la más grande y aparatosa de la región, rodeada de un amplio parque con un lago; Villa Emo Capodilista, una original obra firmada por el arquitecto y pintor Dario Varotari, discípulo de Paolo Veronese, que realizó también el ciclo de frescos que decora su interior.
Villa Barbagio Ardemani, inmersa en un espectacular jardín de época con un laberinto de más de 1500 metros; la Villa-fortaleza del Catajo en Battaglia Terme, inmensa morada que cuenta con 350 habitaciones y celebra las gestas de los Obizzi en su majestuosa planta noble; Ca' Marcello, una de los más maravillosos ejemplos de arquitectura de estilo palladiano, rodeada de in gigantesco parque; Villa Cornaro y Villa Pisani, incluidas entre las Villas Palladianas patrimonio UNESCO.

La provincia de Padua -que siempre fue una encrucijada de pueblos, culturas y civilizaciones- es una tierra llena de tesoros, como las bellas ciudades fortificadas, donde majestuosas construcciones que perduraron a la erosión del tiempo nos llevan a la época de la Edad Media.
En el norte de la capital se encuentra Cittadella, rodeada por una poderosa muralla con 32 torres de avistamiento. Muy cerca de aquí se encuentran las pequeñas ciudades de Monselice con su impresionante Rocca Federiciana que domina todo el territorio desde una colina, Este con el Castillo de los Carraresi y las 12 torres que marcan el recorrido de las murallas perimetrales, y Montagnana, famosa por la muralla (en un óptimo estado de conservación) con sus poderosas torres,  y por el Castillo de San Zeno y de la Rocca degli Alberi. 

La fértil Saccisica, a lengua de tierra que se extiende al este hascia la laguna, ofrece un paisaje rural de otros tiempos, recorrido por una densa red de cursos de agua, que viajan lentamente hacia el mar.
Es la tierra de las vastas extensiones de campos cultivados y de antiguas tradiciones celosamente conservadas. Recorriendo en bici estos lugares más allá del tiempo, aquí y allí se encuentran los típicos casoni vénetos y las antiguas  cortes benedictinas, villas vénetas y santuarios, campos de viñedos y de cultivo, hasta llegar al Valle Millecampi, 1600 hectáreas de lagunas, donde flora y fauna conforman un lugar único.

 Las Colinas Eugáneas - famosas por su riqueza botánica y sus manantiales de aguas termales - son un verdadero paraíso natural donde, además de relajarse en uno de los establecimientos de salud y bienestar, se pueden practicar muchas actividades al aire libre, en un entorno acogedor. 

Los amantes del golf, en esta zona encontrarán campos maravillosos y altamente equipados, en un entorno natural impresionante, con juegos de agua y pequeños lagos que interrumpen los extensiones verdes.
Las varias sendas que penetran en el corazón del Parque Regional son caminos excelentes para practicar trekkingexcursiones guiadas, pedalear en bicicleta de montaña o practicar la caminata nórdica, con los bastones adecuados. 

Y no faltan las hipovías, para quienes además de amar la naturaleza, aman los caballos. Después del entrenamiento y las horas pasadas al aire libre, lo mejor es disfrutar de un momento de relax, con un tratamiento termal que estimula la circulación y relaja los músculos del cuerpo para encontrar nuevamente un estado de bienestar psicofísico excelente.

Para los que además del cuerpo quieran despertar también el paladar, se puede elegir la “Ruta del Vino de las Colinas Euganeas”, para degustar los excelentes vinos obtenidos de las viñas cubren estas colinas. 

La generosidad de esta tierra se encuentra también en la variedad de productos de los platos típicos de la zona. El arroz es uno de los ingredientes principales y hay muchas recetas: con guisantes ( “risi e bisi”), con achicoria, espárragos y con “bruscandoli” (semillas de lúpulo).

Entre los primeros platos se encuentran la ”pasta e fagioli” (sopa de pasta y alubias), gran variedad de sopas (“minestre maridae”), los” bìgoli”, spaguetis anchos que se hacen con el bigolaro (máquina para hacer pasta). Una variante de la masa clásica es la elaborada con tinta de sepia o con harina integral.
En la zona de las Colinas Euganeas los platos tradicionales son las sopas, los risottos preparados con hierbas y brotes, y los caracoles, que se pueden guisar, asar o freir.

Típicos de la zona también el “musso in tecia”, las ranas fritas o guisadas y las gambas dulces.
Pero el punto fuerte de la cocina local es sin duda la “Corte Padovana”, con la famosa Gallina Paduana, cruce de varias razas, críada desde la antigüedad.
Oca, pollo, capón, gallina de guinea, pato y pavo completan la Corte. Una exquisitez que se prepara con la carne de estas aves es el rico y sabroso “bollito alla padovana” (carne cocida), con salsas y mostaza. En algunas localidades de las Colinas Euganeas se degustan los “Torresani”. Los de Torreglia han sido durante siglos un plato reservado a los nobles que criaban estas aves en palomares en torres.

En el área de las ciudades fortificadas de Este y Montagnana se suele criar cerdos, de los que se obtienen sabrosos embutidos como el Jamón Véneto Berico-Euganeo más conocido como Jamón dulce de Montaña y la “soppressa”.
Evidentemente no puede faltar la reina de la cocina véneta: la polenta. La típica es la “fasoà”, con grasa de cerdo.

En cuanto a las tartas típicas están la “pazientina”, a base de sambayón, la “fregolòtta” (también conocida como sbrisolona), la “fugassa padovana” (uno de los postres más antiguos) y la “figassa”, a base de higos secos macerados en grappa (licor).
La veneración de los paduanos por San Antonio, se encuentra también en la pastelería típica, con pasteles dedicados a él: “amarettoni”, “merletti”, pan y postre del Santo.

En Arquà Petrarca se homenajea todos los años a una fruta caso desaparecida: la "giuggiola" (yuyuba). En cada jardín se encuentra por lo menos una planta y cada año con la Fiesta de la Giuggiola la aldea mediaval rinde homenaje a esta dulce fruta de la que se obtiene el famoso licor “Brodo di giuggiole”(caldo de giuggiole).

Estas exquisiteces se tienen que probar con los excelentes vinos garantizados por los consorcios Colli Euganei DOC, Merlara DOC, vinos DOC de Bagnoli y Corti Benedettine. Excelentes las bebidas destiladas y licores generalmente aromatizadas con hierbas y frutas de la zona.
Soberbios también los licores aromatizados con hierbas y frutas locales.
Y de aperitivo, el famoso Spritz, que se hace con vino blanco seco y espumoso, agua y campari o aperol.