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Aosta

  • Descripción
  • Qué ver
  • Qué hacer
  • Qué comer

Única provincia de Valle d’Aosta, se presenta situada entre las más altas cumbres alpinas. Llamada la “Roma de los Alpes”, Aosta y sus alrededores ofrecen al visitante rincones inesperados y pacíficos matices ambientales: paisajes puros, pueblos e iglesias y castillos de los más bellos de Italia.
Aquí todos pueden zambullirse en el pasado, volviendo a descubrir a pie, en el centro histórico de la provincia, las etapas principales de la arcaica presencia romana en el lugar.

La vía trazada por los castillos conduce a Aosta, un concentrado de historia romana y medieval al que se añaden antiguas tradiciones.
Ciudad romana en esencia, presenta además los signos visibles de aquella época gracias a importantes monumentos como el Arco de Augusto, la Puerta Pretoria, la muralla que se puede recorrer casi por completo en un largo y agradable paseo.
de gran interés es la Catedral de Santa María Asunta, con la visita a las excavaciones arqueológicas, la carcaterística Plaza Chanoux y el vconjunto monumental de la Colegiata de San Orso, del siglo XI.
Precisamente a San Orso se dedica la feria que tiene lugar cada añoa en Aosta a finales de enero. Miles de turistas llenan las calles de la ciudad, que se visten de fiesta, exhibiendo la más antigua producción artesanal de valdosta, de la escultura a la madera, del hierro forjado a la piedra o al acuero, pasando por la elaboración de lana, encajes y máscaras.

 

 

El antiguo nombre de Aosta, “Augusta Praetoria”, deja entrever sus orígenes: fue fundada por los romanos en el año 25 a.C.
El Arco de Augusto, la Porta Pretoria, el teatro y a muralla son los principales monumentos que quedan como testimonio de aquella ciudad romana.
Además cuenta con importantes vestigios medievales, como la Colegiata de San Orso, el conjunto monumental más característico de la ciudad, cuyo interior ofrece el historiado claustro románico.
De grande interés y con un perfil monumental surge la Catedral de la ciudad, dedicada a Santa María Asunta, donde se recogen 16 siglos de historia y de arte, y que es posible ver a través de las excavaciones arqueológicas realizadas debajo del pavimento actual.
Otro paisaje impresionante es el de Pierre Taillée, pasando Runaz, en dirección del Piccolo San Bernardo.
En la estrecha garganta aparecen una serie de construciones excavadas en la roca. Se habla a menudo de ‘pasaje al noroeste’, para indicar que durante siglos toda la provincia de Aosta representó uno de los puntos más importantes de tránsito de Europa.
Desde la colina del Gran San Bernardo se llega a la Via Francígena, recorrido a través del cual los peregrinos llegaban a Roma desde Canterbury.
Partiendo de la aldea de Saint-Rhémy se puede emprender una excursión encantadora, a pié o a caballo hasta la colina.
En la colina se encuentra también el jardín botánico Chanousia, de nuevo activo desde hace algunos años.
Un viaje a través de la historia y de la cultura de la provincia de Aosta que prosigue con los castillos de la zona que siembran el paisaje.

Además de gozar de las eficientes instalaciones de esquí Gressoney, de donde se puede partir con los esquí puestos y cruzar los tres valles del complejo del Monterosa, St Vincent, Courmayeur y Cogne, el visitante puede reservar también excursiones en esquí por los parques de toda la provincia de Aosta que recomendamos por la grandiosidad de las tierras glaciales y la belleza de las altas cumbres.
Para todos los excursionistas a pie, en bicicleta de montaña o a caballo, los valles protegidos como el parque Nacional del Gran Paradiso, están poblados por íbices, gamuzas y águilas reales.
Los más aventureros pueden practicar recorridos de senderismo a lo largo de las altas vías de Valle De Aosta mientras que los menos expertos podrán arriesgarse entre bosques y tramos llanos, equipados con raquetas de nieve.

Considerado el paraiso de los deportes invernales, Aosta, cuenta además con 28 centros de esquí para satisfacer todas las exigencias.
Quien quiera llegar con la cabeza en las nubes puede participar en los encunetros internacionales anuales de globos aerostáticos.
Para los aficionados de las ferias recomendamos la Feria de San Orso en Aosta, un grande evento internacional dedicado a la creatividad y al refinado ingenio de la “gente de montaña”. Una agenda llena de encuentros musicales, puestos rebosantes de artesanía y degustaciones de productos típicos de la zona.

El queso fontina es la delicia de la provincia de Aosta. También los son las costillas a la manera valdostana y el Peulá. En las caracteristícas montañosas de la región, la carne de caza ocupa una posición importante entre los sabores principales: gamuza en escabeche, llamada civet, la mocetta (carne seca de gamuza) y la carbonade.

Por lo que concierne a los vinos, todos tienen la denominación Valle d'Aosta/Vallée d'Aoste. Cada zona produce un tipo de vino particular: Valdigne, su Blanc de Morgex et de la Salle; el valle central con sus blancos Chambave Moscato y Chambave moscato passito; el valle bajo sus tintos: Arnad-Montjovet superior y Donnas. Los principales licores regionales son el Genepì y el Herbelet.