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Valle de Aosta

  • Descripción
  • Qué ver
  • Qué hacer
  • Qué probar

Es la más pequeña de las regiones italianas y se sitúa en su extremo noroeste, en la frontera con Francia y Suiza. Su paisaje está sembrado de cimas majestuosas, entre ellas encontramos las más altas de los Alpes como el Cervino, el Monte Rosa, el Gran Paradiso y su majestad el Monte Bianco que con sus 4,810 m. no tiene quién lo iguale en Europa: es el techo del viejo continente. 
La joya de la región es Courmayeur, considerado uno de los más importantes centros de esquí del mundo y cuna del alpinismo, ya que aquí nació la primera escuela de guías alpinos.
Entre sus imponentes montañas y variados valles, se encuentra el primer Parque Nacional italiano, instituido en 1922, el Gran Paradiso, donde todavía es posible encontrar animales en su ambiente natural: gamuzas, águilas reales, marmotas y, naturalmente, la cabra montesa, símbolo del parque.
Históricamente, Valle de Aosta es considerado una tierra de contacto y fusión entre Italia y Francia, característica que se refleja en las dos lenguas oficiales y en el hecho de tener un estatuto de región autónoma especial. Los grandes y modernos túneles del Gran San Bernardo y sobretodo del Monte Bianco son una obra maestra de la ingeniería: desemboca en Francia y es el cruce entre Italia y el resto de Europa. 

Provincia: Aosta (capital). 

Cuando se piensa en Valle d'Aosta, la mente va de inmediato a las pistas de esquí de Cervinia, Courmayeur y Pila, lugares conocidos en toda Europa por los amantes de los deportes de invierno como el esquítrekkingsnowboard patinaje sobre hielo
La ciudad de Pont Saint Martin, puerta simbólica para los que vienen del sur, es de donde parte el camino que llega al hermoso Valle de Gressoney. 
El puente romano del siglo I a.C. por donde pasaba la antigua via consular que llegaba a Aosta, es un claro ejemplo de la influencia romana en este territorio.
 
A lo largo del valle que va de Pont Saint Martin a Courmayeur encontramos 82 construcciones, entre primitivas murallas, fortalezas militares, residencias, torres de vigilancia que son testimonio de la rica historia feudal de la región. Se erigen como centinelas en el valle, ofreciendo a los visitantes la oportunidad de recorrer un camino de gran encanto e interés.
Uno de los castillos de Valle de Aosta más famosos es el Castillo de Fénis, famoso por su ostentosa arquitectura y utilizado como prestigiosa sede de la familia Challant.
También vale la pena visitar el Castillo de IssogneSarriod de la TourSarreSaint-PierreUssel, sólo por citar algunos. 

El camino trazado por los castillos que llevan a Aosta, es un compendio de historia romana y medieval al que se agregan pintorescas tradiciones.
Ciudad romana en su esencia, presenta las huellas visibles de aquella época en importantes monumentos, como el Arco de Augusto, la Porta Praetoria o la muralla de la ciudad, que se puede recorrer casi por completo en una larga y placentera caminata. De gran interés es la Catedral de Santa María Asunta, con una visita a las excavaciones arqueológicas que se encuentran bajo su actual pavimento; la característica Plaza Chanoux y el complejo monumental de la Collegiata de Sant’Orso del siglo XI.
Precisamente se llama Sant'Orso la exposición que se realiza en Aosta todos los años a finales de enero. 

Miles de turistas invaden las calles del centro de la ciudad, que se engalanan, mostrando las más antiguas producciones artesanales de Valle de Aosta: esculturas de madera, hierro fundido, piedra ollar, cuero, mimbre, tejidos de lana, encajes, y también juegos y máscaras. 

Durante todas las estaciones del año visitar el Monte Rosa, practicar un deporte sobre sus cimas o simplemente pasear por los senderos que suben hacia los picos, es un placer que permite disfrutar de un paisaje encantado debido al mágico juego de luces y colores. 
Los deportes que el Monte Rosa y sus valles permiten practicar son numerosos; los tres valles de Ayas, Gressoney y Valsesia son las sedes de los mejores centros de esquí italiano.

El esquí, el snowboard y el esquí alpino se pueden practicar durante la estación más fría, mientras que en los meses más cálidos se puede practicar alpinismoraftingcanoaexcursiones a pieciclismo de montaña, equitación y golf.  Sin olvidar los deportes aéreos como paracaidismoala delta o parapente.

Para admirar la belleza de los glaciares, Punta Helbronner es una maravillosa terraza desde la cual disfrutar de una espléndida vista.
Desde allí, el funicular conduce hasta Mont Fréty donde se puede visitar el Oasis Natural del Pavillon du Mont Fréty, una gran zona protegida que acoge numerosos ejemplares de fauna alpina y es la sede del Giardino Alpino Saussurea uno de los más altos de Europa, con más de 900 especies de plantas de la flora nativa del Monte Bianco y de otras cadenas montañosas de todo el mundo. 
En verano, los amantes del trekking podrán apreciar los senderos que serpentean en el interior de este Oasis, un lugar ideal para establecer contacto con el medio ambiente alpino y contemplar la majestuosidad del paisaje. Si se desea en cambio, sobrevolar el Monte Bianco, una excursión  en globo proporcionará seguramente fuertes emociones, casi acariciando su cima en un escenario maravilloso. 
Para los que gustan del buen vino, Valle de Aosta ofrece la ruta de los vinos que conduce al turista a través de los viñedos y bodegas donde descubrir curiosidades y excelencias de los vinos de montaña. 

La cocina regional de Valle de Aosta es contundente, creativa y rica de sabores genuinos. Se caracteriza por algunas especialidades típicas a base de carne como la carbonada, estofado de carne preparado con vino, cebolla y hierbas aromáticas; la mocetta, carne de res o de cabra seca y aromatizada con hierbas de montaña. 

Los embutidos son otra delicia para disfrutar, así como el aromático, boudin de Valle d’Aosta, hecho con patatas, tocino, especias y el conocido jamón de Bosses.

Exquisitos quesos como la famosa Fontina DOP o el Valle d'Aosta Fromadzo  son la base de tantas recetas, incluida la fondue, que se come antes o después de una deliciosa sopa a la Valdostana a base de coliflor, repollo, queso fontina y pan duro de centeno. 

Debido al microclima de la Región, la vid logra dar fruto hasta 1200 m. de altura y los árboles frutales ofrecen bondades como las nueces, castañas, manzanas reineta y las famosas peras Martin Sec.

Los amantes del vino pueden degustar óptimos caldos de montaña con denominación como el Arnad MontjovetEnfer d' ArvierBlanc de Morgex et de la Salle y Donnas, para terminar con un licor extraordinanio preparado con hierbas llamado Genépy des Alpes, o un típico café a la valdostana que se toma en la tradicional "coppa dell'amicizia" ("copa de la amistad").