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Terni

  • Descripción
  • Qué ver
  • Qué hacer
  • Qué comer

Terni no es sólo la ciudad del acero, del hierro y del fuego, sino un lugar que puede sorprender gracias a su historia milenaria.
Ciudad moderna que se integra perfectamente en el centro más antiguo, Terni está rodeada de paisajes que han encantado a sus visitantes a lo largo de los siglos: un territorio verde, de abundantes aguas (algunas de ellas famosas como las de San Gemini), de burgos medievales y de maravillas naturales como la Cascada de las Marmore o el Lago Piediluco.
Terni es además la ciudad de San Valentín, protector de los enamorados.
La basílica, que custodia el sepulcro, es una meta de peregrinaje y cada año la ciudad dedica importantes eventos al santo patrono, que culminan con la fiesta del 14 de febrero.

En las pendientes de las montañas, cuyas cimas se cubren de nieve en invierno, y en las alturas que dominan el curso del río Nera, surgen pequeños burgos medievales con sus torres de piedra que parecen inmóviles centinelas.
Es extraordinario el escenario más allá del tiempo de la última parte de Valnerina: el tramo que, inmediatamente después de burgo Scheggino, entra a formar parte del territorio de la provincia de Terni.
Son muchos los pueblecitos y lugares de interés de esta zona: Ferentillo es el paraíso de la escalada deportiva; Arrone es el punto de partida de los descensos en canoa; CasteldilagoMontefranco y la Abadía de San Pedro en Valle.

Sobre todo ello domina una imponente mole de roca: el castillo hecho edificar por el cardenal Albornoz. Más abajo, en las colinas, aparece uno de los pueblos mejor conservados de Umbria: Narni, con sus torres, las fuentes, las iglesias góticas y románicas. En estos pueblos se puede revivir la emoción y la atmósfera de una edad media que se revive durante las celebraciones de la Carrera del Anillo (Corsa all’Anello), a finales de abril y principios de mayo.
En este período, cada año, se puede asistir a un torneo medieval y participar en espectáculos históricos al mismo tiempo que se disfruta de los sabores medievales en las tabernas.
Todo el territorio de Narni propone evocadores eventos de este tipo: Calvi, con sus fiestas tradicionales y Otricoli, donde es posible visitar los restos de una de las ciudades romanas más interesantes del centro de Italia, con su anfiteatro y su puerto fluvial en el Tíber.
Un territorio intacto, donde la naturaleza y la arquitectura, como la antiquísimas murallas de Amelia, conviven en perfecta armonía.
Densos bosques y montañas, colinas y olivares, lugares llenos de encanto a lo largo del Tíber, castillos fascinantes como el de Alviano y el de Giove, torres de vigilancia y antiguas burgos en los que destacan las fachadas y los elegantes campanarios de las iglesias románicas.

Amerino encierra en pocos kilómetros cuadrados lo mejor de Umbría: un lugar donde el tiempo parece haberse detenido y donde la excepcional gastronomía se presenta en distintas ferias y fiestas que, entre primavera y verano, animan las localidades.
Orvieto (Urbs Vetus, la ciudad vieja) destaca sobre todo por su famoso Duomo (Catedral), símbolo de todo el territorio, conocido y apreciado en todo el mundo. La maravillosa fachada de la catedral y los espléndidos frescos de Luca Signorelli hacen de Orvieto uno de los destinos favoritos de turistas de todo el mundo.

Además, junto a los monumentos más famosos, se pueden descubrir miles de rincones escondidos de esta ciudad de etruscos: pasadizos subterráneos, viñedos (donde se producen sus famosos vinos blancos), castillos, iglesias… una calidad de vida que se refleja también en su arte culinario (Orvieto es la capital del Slow Food), en su arquitectura y en las cuidadas restauraciones que encantan a los visitantes hasta el punto de convencerles a quedarse aquí siempre.

Terni es conocida como la “ciudad de los enamorados”, ya que San Valentín está enterrado en la Basílica del mismo nombre.
No hay que dejar de ver la Iglesia de estilo gótico de San Francisco. Destacan además los restos arqueológicos como el Anfiteatro Fausto del 32 a.C. situados dentro del parque de la ciudad llamado “La Passeggiata” (El Paseo) y los restos de la antigua muralla.
Los edificios importantes de la ciudad son el Palacio Spada, hoy sede del ayuntamiento, Palacio Fabrizi y Palacio Carrara, entre otros. La Edad Media dejó como herencia en Terni las Puertas de Sant’Angelo y Spoletina, la cripta de la Catedral, la torre románica de Barbarasa y la Torre dei Castelli.

Además de la capital, merecen sin lugar a dudas una visita el Duomo de Orvieto, la zona arqueológica de Carsulae y la ciudad de Amelia, que presume de un antiguo origen (siglo III a.C.). El casco antiguo de Narni, que en 299 a.C. se convirtió en colonia romana y luego municipio con el nombre de Narnia, es hoy una de las principales intersecciones viales de la zona romana de Umbría.

En el margen izquierdo del Tíber se halla el pueblo de Otricoli, que conserva los restos de las murallas romanas.

El Lago de Piediluco es una cuenca aluvial situada entre las colinas de la región. En el pueblo hay una fortaleza medieval que domina todo el paisaje. Otra maravilla es el bosque fósil de Dunarobba, un raro ejemplo de bosque que existe desde hace millones de años, cuyos troncos aparecen en un excelente estado de conservación, en medio de un paisaje lunar.
Otro sitio interesante son las Cascadas delle Marmore, que se formaron, durante siglos, por los depósitos de travertino.
Entre los museos de la provincia cabe señalar el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo “Aurelio de Felice” (Terni), el Antiquarium en Baschi, el Museo Arquelológico “C. Faina” y el Museo Arqueológico Nacional de Orvieto. 

Toda la provincia es ideal para los amantes de la fotografía y la arqueología.
Las ciudades de Terni, Orvieto y Monteleone ofrecen panoramas, monumentos y museos que contienen obras de arte de inestimable valor.

Los amplios espacios y las praderas son lugares ideales para excursiones en bicicleta de montaña y a caballo.
La zona es un paraíso para los deportistas que aman practicar trekking y descubrir la variedad de flora: plantas venenosas, flores de alta montaña, orquídeas, y también especies animales.

Todo ello hace de esta zona un lugar ideal para el avistamiento de aves (birdwatching), sobre todo en el Oasis natural manejado por la WWF. Se trata de más de 900 hectáreas en las que se pueden contemplar 160 especies distintas de aves autóctonas y migratorias.

La presencia de montañas la convierte en una meta estupenda para el alpinismo. Las asociaciones deportivas locales organizan excursiones y descenso en canoa y kayak de río.

Hay muchas ferias y fiestas. La más importante es San Valentín y tiene lugar en el territorio de Terni durante todo el mes de febrero con eventos, exposiciones y degustaciones. 

En la provincia de Terni hay unos 70 productos típicos.
Los quesos más típicos son la “caciotta”, el Pecorino madurado en fosas o en grutas, el “ravaggiolo”, el requesón salado.
Entre los embutidos destacan el “ciauscolo”, el “mazzafegato” y el jamón local.

La pasta típica son los “strangozzi” o “strozzapreti”, hecha sin huevos, es una pasta larga y está cortada en forma rectangular o cuadrada.
Los postres típicos son los regionales como las “castagnole”, buñuelos fritos embebidos en alquermes o simplemente con azúcar o miel; los “mostaccioli”, galletas secas al mosto con forma de rosquilla; el “panpepato”, las “pinolate” (pasteles con piñones) y los “tozzetti” (masitas secas con almendras).

Gracias a la gran cantidad de viñas hay muchos vinos blancos y tintos: Sangiovese, Merlot, Montepulciano, Canaiolo, Ciliegiolo o Barbera. Los blancos más apreciados son el Malvasia, el Grechetto y el Drupeggio. El Orvietano es el que mejor representa a la zona.

También destaca su aceite de oliva y las preciadas trufas que se pueden encontrar por todo el territorio.