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Perugia

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En la provincia de Perugia se respira una atmósfera de otros tiempos, por sus callejuelas de burgos medievales, entre los palacios, castillos y fortalezas de sus bellas localidades.

En el centro de Italia, esta provincia es la más amplia de Umbría, ocupando los dos tercios del territorio regional.
Son muchos los paisajes que aquí se encuentran: una vasta explanada de llanuras en el Valle Umbro y en el Valle del Tíber, con las colinas que sirven de marco y sus montañas en la parte este.
El resto del territorio está cubierto de bosques. En este entorno, mezcla intensa de colores, surgen sus pueblecitos, en lo alto de sus relieves, dominando la llanura baja, con el valioso patrimonio de historia y arte que los caracteriza.
Destaca también el Lago Trasimeno, el más grande de la Italia central, con sus tres islas internas, Polvese, Maggiore y Minore y dos promontorios.
El verde intenso de la vegetación rodea todo el paisaje y todo aquí habla de la historia de esta tierra: desde los pueblos asomados al lago, a los museos; de las tradiciones que se conservan minuciosamente, a los productos típicos.

Cada recorrido, cada sendero, asume un significado especial en esta tierra, si a la naturaleza y al arte se le añade un pellizco de misticismo el viaje se convierte en verdaderamente especial.
El Camino Franciscano de la Paz, que une Asís con Gubbio propone el recorrido seguido por San Francisco, a partir de 1206, tras haber renunciado a los bienes terrenales.
Se trata de un viaje, que ofrece la posibilidad de vivir una experiencia única en pleno contacto con la naturaleza, en nombre de la oración y de la amistad.
La provincia de Perugia ofrece todo esto y mucho más.
El camino es largo, pero merece la pena por la belleza que ofrece. 

La ciudad de Perugia ha sufrido diferentes dominaciones, como lo testimonian los numerosos restos arqueológicos de los etruscos que la fundaron, con toda probabilidad alrededor del siglo VI a.C. 
Las sucesivas influencias de la época romana se pueden ver en las pavimentaciones de las carreteras, en el foro, en las cisternas y el exterior de la puerta Marzia, en el anfiteatro romano, en las termas, y en un supuesto mausoleo bajo el campanario de San Pedro.

Perugia se extiende sobre una colina, a 500 metros sobre el nivel del mar, y el casco antiguo se desarrolla a su alrededor, rodeado en parte por las murallas etruscas y medievales.
Perugia tiene dos murallas: la exterior, de la edad medieval, íntegra por algunos kilómetros. A lo largo de su recorrido se encuentran diferentes puertas, como el Cassero de Porta Sant’Angelo. Un poco más adentro está la muralla etrusca caracterizada por las grandes piedras con las cuales ha sido construida. 

De la ciudad vieja, desgraciadamente, podemos ver sólo algunos restos, lo que queda del núcleo urbano es casi todo de estilo medieval. El casco antiguo, en efecto, es un verdadero burgo medieval, uno de los más bellos de Italia. Entrando por la puerta de San Pedro, se puede visitar la Basílica de San Domenico, donde todavía se conservan estatuas y preciadas obras de artistas locales. Los claustros y el convento cercanos, son hoy el Museo Arqueológico Nacional de Umbría donde se encuentran entre otras cosas, restos arqueológicos del neolítico y de la edad de bronce, originarios de excavaciones locales. 

También merecen verse la plaza Matteotti, anteriormente llamada Sopramuro, con el palacio del siglo XV de la Universidad Vieja y el Palacio del Capitán del pueblo. Al lado, una de las más importante plazas de Italia: Plaza IV de Noviembre, centro monumental y social de la ciudad con la Fuente Mayor, elegante en sus líneas y formas y obra maestra escultórica de Giovanni y Nicola Pisano. Este conjunto comprende el Palacio de los Priores, erigido entre el siglo XIII y XIV, símbolo del poder civil y sede de la Galería Nacional de Umbría, la más importante colección de pinturas umbras entre las cuales algunas tablas de Perugino. 
Por último hay que destacar la Catedral de San Lorenzo, cuya fachada principal da a la plaza Danti, mientras que sobre la fachada secundaria hacia plaza IV de Noviembre está el Púlpito de San Bernardino, desde cual predicó el santo.

Destaca también la parte interior del territorio. 
Lugares de incomparable belleza y de importancia religiosa. La persona que se encuentra en tierras de Perugia, a menudo hace los caminos de San Francisco y Santa Clara con santuarios y conventos.
Asís, incluida en la World Heritage List de la UNesco, desde hace siglos es meta de turistas y peregrinos.
Asís, a los pies del monte Subasio, presenta una característica conformación en terrazas, con largas y empinadas calles que desembocan en las plazas de San Rufino donde está el Duomo del mismo nombre, de estilo románico y el Ayuntamiento.
Entre los numerosos monumentos e iglesias que hay, se pueden visitar, la Basílica de Santa Clara, con las características franjas rosadas y blancas de la fachada y en cuyo interior se encunetra el crucifijo que le habló a San Francisco, la Basílica Superior de San Francisco, en la que se encuentran frescos de Cimabue y Giotto, unida por medio de una escalera a la Basílica Inferior.
En cambio, la Porciúncula, antigua capilla en la cual el Santo se refugió se encuentra en la Basílica de Santa María de los Angeles.
El Templo de Minerva, por el contrario, es un espléndido ejemplo de templo del siglo I a. C. del que queda una fachada con seis columnas, bien conservada.

Cerca de Asís se encuentra Spello, una de las perlas de Umbría, llena de historia, de monumentos y obras, como las del Pinturicchio.
Montefalco, bajo Foligno, es considerada el balcón de Umbría porque desde la colina, por donde quiera que se mire, se goza del panorama del valle.
También hay que visitar la Iglesia de San Francisco y su convento, construida en el siglo XIV, con numerosos frescos entre los que destacan la “Historia y vida de San Francisco” de Benozzo Bozzoli.
La Iglesia de San Agustín ubicada en la principal avenida, conserva notables frescos de la escuela umbra de los siglos XIV–XVI.

Bajando hacia el sur, está Spoleto que atrae la atención de los visitantes. Lugar de un encanto indiscutible no sólo por los monumentos sino también por su estrecho vínculo con la naturaleza. Esta pequeña ciudad se encarama en la colina y está dominada por la Fortaleza Albornoziana del siglo XIV, su monumento más representativo y ahora Museo Nacional.
A través de un largo paseo panorámico, desde la Fortaleza se llega al Puente de las Torres, audaz obra de unos 90 metros de altura, con diez arcadas, que une la Colina Santa Elia y Monteluco.
No se puede perder, además los numerosos monumentos e iglesias que se descubren entre callejones como perlas preciosas: el Arco de Druso del 23 d. C., entrada del antiguo foro romano; el Duomo, con la magnífica fachada románica en la cual resalta un mosaico del siglo XIII y que alberga en su interior obras de Pinturicchio y Filippo Lippi entre otros.

En el límite con las Marcas, aún en la provincia de Perugia, se encuentra Norcia, localidad natal de San Benedicto, primer fraile del cristianismo, al cual está dedicada la homónima Basílica, que se remonta al siglo XIII con posteriores reconstrucciones.
Es digna de ser admirada, en la plaza principal, la Catedral de Santa María Argentea, que se erige sobre los restos de un antigua parroquia y el Palacio Municipal, sobre cuya fachada hay cuatro ventanales decorados por columnas y donde resalta, al lado, la torre del campanario.

Volviendo hacia Spoleto y remontando hacia al lago Trasimeno, se llega a Todi: imponentes son los paisajes que se disfrutan desde lo alto de este pueblo, que domina horizontes infinitos.
La ciudad discurre en bajada y los barrios delinean una forma triangular; la Plaza del Pueblo, está considerada como una de las más bellas de Italia, rodeada por el Palacio del Capitán y el Palacio del Pueblo, en cuyo interior se encuentra la rica Pinacoteca Municipal y el Museo Etrusco Romano, y también por la Catedral que se remonta al siglo XI y está dedicada a Santa Maria Annunziata.

Castiglione del Lago, uno de los primeros burgos en ser catalogado como uno de los más bellos de Italia, y que pertenece al Parque del Lago Trasimeno, ofrece playas equipadas con piscinas, pistas de tenis, surf, veleros y esquí acuático.

También Gubbio, además del nexo que la une a San Francisco, lleva muy visibles los rastros de su antigua historia; por ejemplo el Teatro Romano, en las afueras de la muralla, que remonta al siglo I d.C.
El Palacio de los Cónsules es símbolo de la ciudad , un imponente complejo del siglo XIV, actual sede de la pinacoteca y del museo arqueológico. El Palacio Ducal, construido en estilo renacentista según la voluntad de Federico de Montefeltro, se erige frente a la Catedral construida alrededor de los siglos XIII–XIV sobre una ya existente iglesia románica. 

La variedad del territorio que ofrece arte, naturaleza y buena cocina, permite, a los que desean conocer la provincia de Perugia, escoger entre una infinidad de actividades.
El trekking urbano para descubrir rincones escondidos, restos no muy conocidos por el gran público son un tesoro para los que aman penetrar y vivir las raíces de este lugar. Un buen ejemplo es el recorrido Umbría subterránea, por medio del cual muchas localidades, como Perugia con el itinerario “Perugia enterrada” o Todi, con las cisternas romanas, se pueden visitar caminando por galerías subterráneas que enriquecen nuestro conocimiento histórico y arqueológico.

Para quienes aman el contacto con la naturaleza, el gran patrimonio natural de Umbría, ofrece diferentes actividades. Vuelo con ala delta sobre el Monte Subasio; trekking en el Parque Natural del Monte Subasio; el Monte Cucco y el cercano Parque Natural ofrecen a los aficionados: excursionismo, cicloturismo, trekking, esquí de fondo, bicicleta de montaña, turismo a caballo y pesca deportiva.
Para los más expertos, el Monte Cucco ofrece muchos recorridos en las diferentes grutas para descubrir un mundo subterráneo. 
En el Parque del Lago Trasimeno, encastrado entre las colinas umbras, es posible crear recorridos en bicicleta, a pie o a caballo, para descubrir algunas colinas que rodean el lago y los pueblecitos que se asoman.

Las termas pueden ser otra agradable manera de conocer el territorio, en una tierra inmersa entre verdes colinas y bosques salvajes. Las termas de Fontecchio cerca de Cittá di Castello ya eran apreciadas en la época de Plinio el Joven; mientras las termas de San Faustino en Massa Martana, con aguas que salen entre los Montes Martani y los Montes de Todi, están inmersas en el verde exuberante de la zona. También en la provincia de Perugia, se encuentran las Termas Franciscanas de Spello, cuyas aguas brotan a la superficie en el centro del parque termal; y las termas de Santo Raggio en Asís en las cuales, además del moderno establecimiento termal, quedan algunos interesantes restos arqueológicos de la época romana.

La provincia de Perugia encuadra también actividades como Eurochocolate donde el chocolate, en todas sus variadas formas es amo y señor; Umbría jazz, un festival musical de jazz, donde intervienen músicos de primera fila del panorama musical.
En Spoleto el Festival dei Due Mondi, es una inmersión en las artes de la música, danza, teatro y literatura, en el magnífico escenario que la ciudad sabe ofrecer.
Entre las fiestas y tradiciones populares se cuentan la Fiesta de los "Ceri" en Gubbio que tiene como protagonistas tres cirios muy pesados llevados a hombros, hacia la Catedral de Sant’Ubaldo, y también en Gubbio, el Palio de la Balestra. una competencia de armas en la que se desafían, en la Plaza Grande, los ballesteros de Gubbio y de San Sepolcro. 

La cocina de la provincia de Perugia, es sencilla y hecha con productos genuinos como el aceite de oliva, que a menudo se acompaña con “bruschette”, un pan tostado especial, carnes a la plancha y verduras.
También la trufa negra, típica de toda Umbría, da sabor a muchas platos y caracteriza también la Pizza de Pascua: un bollo salado con sabor a queso de oveja. Dignas de mención son también las lentejas de Castelluccio, minúsculas y con la piel muy tierna; los embutidos de Norcia, que se acompañan con aceite de oliva virgen extra.

Strangozzi”, “stinchetti” y “struffoli”: ésta es la regla de las tres “S” en el territorio de Perugia. Entre las recetas más apetitosas, los “strangozzi” son una pasta larga hecha sólo con agua, harina y buenas manos para amasar que se sirve con diferentes salsas, principalmente de carne.

La carne más utilizada es la de cerdo y de jabalí cocinada añadiendo hierbas aromáticas también el cordero es muy utilizado.
Es delicioso el pescado del lago Trasimeno.
Un plato especial con pescado es el Tegamaccio, una sopa parecida al “cacciucco” con diferentes pescados de lago, entre los cuales el “persico” la trucha, la carpa y el lucio.
Otra especialidad de Perugia es la “Parmigiana di gobbi”, antiguo plato con cardos (gobbi), con salsa de carne, mozzarella y queso parmesano.

Como postres podemos recordar las “pinoccate” a base de piñones, el “torciglione” con pasas, nueces e higos secos; y el “torcolo” una especie de rosca con pasas y fruta confitada.
No podemos olvidar los famosos “baci di cioccolato”(besos de chocolate), con una frase romántica y una avellana, los “struffoli”, postres de Carnaval cubiertos con miel; y los “stinchetti” llamados también “huesos de muertos” por su forma particular: una masa de almendras, cacao, azúcar, recubierta de merengue.
No podemos olvidar mencionar los dulces navideños, como la famosa "Rocciata" de Asís.

Para terminar los vinos preciados como el Montefalco que en el mundo significa Sagrantino, vino tinto que en su versión generosa es perfecto para acompañar asados y postres, el Torgiano y los Colli Perugini