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Siena

  • Descripción
  • Qué ver
  • Qué hacer
  • Qué comer

Situada en la zona centro-norte de la región, la provincia de Siena se extiende a través los territorios más famosos y fascinantes de Toscana, como son las colinas meridionales del Chianti, Val d’Elsa y Val di Merse, Val dell’Arbia y Val d’Orcia, hasta las faldas del Monte Amianta.

La capital de la provincia, Siena, es una magnifica ciudad artística con características callejuelas, barrios y torres, tiendas de artesanía y palacios que la convierten en una meta irrenunciable para turistas italianos y extranjeros.
Moverse por las tierras de Siena y sumergirse en la atmósfera de estos lugares es una aventura mágica, un recorrido entre múltiples paisajes, de bosques espesos y antiguas fincas, con relieves arcillosos y estupendos recorridos.

El territorio, además, conserva muchísimos testimonios de época medieval surgidos a lo largo de la vía Francigena, el gran camino de peregrinación hacia Roma que atraviesa Val d’Elsa, la ciudad de Siena y Val d’Orcia. Y recorriendo estos campos se pueden admirar fascinantes abadías como la de San Antimo, iglesias románicas y característicos pueblos como San Quirico d’Orcia San Gimignano, que aún hoy conservan su tradicional aspecto.

La zona del Chianti, patria del famoso vino, es también un encantador pedazo de Toscana que guarda pueblos fortalecidos, como Castellina, y tupidos viñedos como los de Radda in Chianti, Gaiole in Chianti y Castelnuovo Berardenga o deliciosos recorridos gastronómicos.
El paisaje desde el sur de Siena hacia el centro medieval de Asciano está dominado por las típicas crete, tierras arcillosas donde la erosión ha formado grietas, surcos y hendiduras, una zona impresionante en la que destaca la imponente Abadía de Monte Oliveto Maggiore.
Muy llamativo es también Val d’Elsa con sus característicos pueblos Colle de Val d’ElsaPoggibonsi y San Gimignano, que guardan un inestimable patrimonio artístico.

Val di Merse, la zona más verde de la provincia, presenta lugares solitarios pero fascinantes, como son las ruinas de la Abadía de San Galgano, del siglo XIII.
También Val di Chiana regala emociones y placeres, gracias a sus centros termales en lugares famosos y de tradición secular, como Chianciano TermeMontepulciano y San Casciano dei Bagni.
Colinas y barrancos, cipreses toscanos, ríos, olivos y viñedos: es el paisaje que ofrece Val d’Orcia, protegido por la UNESCO. Aquí surgen magníficos pueblos, entre los cuales destacan Pienza, San Quirico, Montalcino y Castiglione, mientras que al oeste en el horizonte destaca el Monte Amiata y la solitaria Rocca di Radicofani

La primera etapa del recorrido turístico es el descubrimiento de Siena, ciudad famosa por el Palio, reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad por su singular riqueza artística.
El centro histórico está dominado por la Plaza del Campo una de las más grandes plazas de la Edad Media, en forma de concha, escenario de la famosa carrera del Palio.
Aquí, surgen monumentos de gran valor como el Palacio Público (siglos XIII-XIV), una verdadera joya del arte gótico que es la sede del Museo Cívico; la Capilla de Piazza con su Torre del Mangia y la maravillosa Fuente Gaia de Jacopo della Quercia (en realidad en la plaza se encuentra una reproducción, el original se encuentra en el Museo de Santa María della Scala).

Muchos son los tesoros de arte de la ciudad, entre los cuales destacamos el Duomo (siglos XII-XIV), una de las más elevadas realizaciones de arte románico-gótico, rico en esculturas, pinturas y arquitectura; el Museo del la Ópera Metropolitana, que guarda obras maestras de célebres artistas, como Duccio di Buoninsegna, Ambrogio Lorenzetti o Taddeo di Bartolo; la importante Fortaleza de los Médici, de color rojo, encargada por Cosme I a mediados del siglo XVI; la elegante Logia de la Mercancía, arquitectura de transición del estilo gótico al renacentista.

Lugar de profunda devoción es el Santuario Casa de Santa Caterina, la santa protectora de la ciudad. La estructura realizada alrededor del cuarto de la santa incluye capillas y claustros abundantemente decorados por distintos artistas.
No se puede dejar de ver la Pinacoteca Nacional, ubicada en el elegante Palacio Buonsignori, que reúne grandes obras de la escuela de Siena de los siglos XVI- XV.
Además de la estupenda ciudad de Siena, toda la zona es rica en paisajes típicos, como las Crete y el Parque Artístico Natural y Cultural de Val d’Orcia, incluido en la lista de los sitio protegidos la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad por la belleza de sus paisajes, que han sido inspiración de muchos artistas del Renacimiento.
Aquí surge una pequeña localidad de particular importancia, Pienza, también incluida en el Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO por la riqueza de sus monumentos y la racional organización de los espacios y de las perspectivas. Pienza es la ciudad ideal, realizada por deseo del Papa Pío II según los cánones del Renacimiento.

En Val di Chiana surgen otros pueblos muy bellos como el de Montepulciano, ubicado en una colina desde donde se domina todo el valle, con sus subidas y bajadas, sumergido en una atmosfera típica de la Edad Media; Chainciano Terme, importante por sus aguas benéficas, conocidas ya desde los tiempos de los etruscos, es sede del bellísimo Museo Arqueológico de las Aguas; Chiusi, pequeña ciudad etrusca, con un museo arqueológico nacional que es uno de los más importantes del mundo.
Muy llamativos, en Val d’Elsa, son Monteriggioni, rodeado por sus murallas, y San Gimignano, llamada también la ciudad de las torres por sus muchas torres y casas-torres, símbolo del poder mercantil medieval que hacen único su perfil. El característico pueblo medieval, tutelado por la UNESCO, guarda un notable patrimonio artístico, como la fantástica Colegiata del siglo XIII, la iglesia románico-gótica de San Agustín y el Palacio del Popolo, sede del Museo Cívico, flanqueado por la Torre Grossa.
Muchos más son los centros característicos del territorio, como Montalcino, patria del famoso vino Brunello, con la vecina abadía de San Antimo, un ejemplo estupendo de románico toscano con influencias lombardas. 

Los estupendos y particulares paisajes de la provincia ofrecen infinidad de posibilidades de excursiones a pie, en bicicleta de montaña o a caballo, o también recorridos de senderismo en distintos entornos: por las tierras arcillosas de las Crete, a través de sus numerosos bosques o por los campos cultivados.
Los amantes del esquí podrán probar las estaciones de deportes invernales del Monte Amiata, el único verdadero relieve del territorio junto con el Monte Cetona.

Para disfrutar de la naturaleza de estos lugares, existen nada menos que 14 Reservas Naturales. Al sur de la provincia destacan la del Lago de Montepulciano, con la posibilidad de observar decenas de aves, algunas de ellas difíciles de ver en otra parte; la de Lucciola Bella, con una magnífica vista del Val d’Orcia, y la de Pietraporciana, dentro de un hayedo secular.
Los más golosos pueden seguir las rutas del sabor, a trevés de viñedos, olivares y pequeños pueblos con paradas en las bodegas locales para probar los productos típicos y los excelentes vinos locales.
El territorio incluye muchas localidades termales donde poder pasar unas vacaciones de bienestar y relax, entre las cuales están Bagni de San FilippoBagno VignoniChianciano TermeRapolano Terme y San Casciano dei Bagni.

El calendario local es rico en eventos: imperdible el Palio de Siena, una de las tradiciones más seguidas y esperadas del calendario folklórico italiano. Dos veces al año, el 2 de julio y el 16 de agosto, los distintos barrios de Siena se retan entre ellos en una carrera de origen medieval que tiene lugar en la Plaza del Campo. La carrera se disputa, más o menos del mismo modo y sin interrupciones desde el siglo XVI.

En Montepulciano, en la Plaza Grande, tiene lugar en agosto el Bruscello: la fiesta que prevé la preparación de un escenario en el que se representan espectáculos con trajes medievales, que narran historias de amor acompañadas de antiguas notas toscanas. Otro evento medieval, también en Montepulciano y en también en agosto, son las famosas contiendas del Bravio delle Botti, durante las cuales los atlatas que representan los distintos barrios compiten empujando pesados toneles (botti) de hasta 80 kg de peso. En Montecchiello, en los 10 días entre julio y agosto, toda la pequeña comunidad participa en la preparación y representación de un drama sobre los problemas antiguos y modernos relacionados con el mundo campesino.

En Torrita de Siena, en el mes de marzo, tiene lugar la Fiesta de San José, en la que los representantes de los ocho barrios rivalizan en el Palio de los Burros. En Asciano, en el mes de septiembre, tiene lugar el Palio dei Ciuchi, también con figurantes en trajes medievales y representantes de los barrios de la ciudad. Destacan también están la fiesta del Barbarossa en San Quirico d’Orcia en el mes de junio y la fiesta del Tordo en Montalcino en octubre.
En la Justa del Sarraceno, el día de la Virgen de agosto, en Sarteano, la pericia ecuestre de los participantes es la protagonista de un evento en el que, al menos ese día, la ciudad se divide con gran espíritu competitivo.

La cocina de Siena se compone de sabores naturales y aromas particulares, gracias al abundante uso del ajo y de las hierbas aromáticas, como el hinojo y el estragón.
Hay que mencionar el aceite de oliva estra virgen, cuyo territorio presume de ser uno de los mejores prodcutores de toda Italia.
Manjares típicos son los pici, grandes espaguetis hechos a mano, la ribollita, sopa de hortalizas y alubias servida sobre pan tostado, los asados mistos, la carne de caza ya sea guisada que a la plancha, el queso pecorino - especialmente el de al zona de Pienza-, la minestraccia de Val di Merse, las setas, los callos de Val d’Elsa, el jabalí de Monticiano y los embutidos de Cinta Senese, el famoso cerdo negro con la franja blanca, protagonista de algunos famosas pinturas del siglo XV.

No se puede dejar de citar a la vaca Chianina, llamada el gigante blanco por sus dimensiones que hace de ella el bovino más grande del mundo.
También es óptima la producción de vinos locales. El territorio ofrece cinco denominaciones de origen garantizadas, DOCG: Chianti Colli Senesi, Chianti Classico, Vernaccia de San Gimignano, Brunello di Montalcino, el primer vino de Italia con denominación DOCG y el vino Nobile di Montepulciano.
La stierras de Siena ofrecen tres tipos de óptimo aceite de oliva extra virgen: Chianti Classico DOP(Denominación de origen protegida), Terre di Siena DOP y Toscano IGP (Indicación geográfica protegida).