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Enna

  • Descripción
  • Qué ver
  • Qué hacer
  • Qué comer

Enna, el corazón de Sicilia.
Una tierra que reúne en sí misma todo lo que hace única a Sicilia.
Se puede caminar entre ruinas de épocas pasadas y evocar vida que existió bajo ese mismo cielo.
Se puede pasear por los bosques y descubrir lugares encantados.
Se puede gustar la buena cocina y volver a disfrutar de los sabores de un tiempo.
Se puede vagar entre ferias y fiestas y aprender las tradiciones de su gente. 
En Enna todo esto es posible.

Bosques de pinos, robles y hayas, con preciosos oasis de álamos, sauces y olmos, pintan los relieves divididos por un amplio valle donde crecen lozanos los famosos cítricos de Sicilia.
Pequeños y grandes charcos de agua interrumpen las extensiones verdes, creando un encantador efecto escenográfico con el azul intenso de sus aguas iluminadas por los rayos del sol. 
A Enna se le llamada la provincia de los lagos, la única entre las provincias sicilianas que no tiene desembocadura al mar, pero que cuenta con el mayor número de embalses.

Las huellas de las antiguas dominaciones se esparcen por todo el territorio.
Las excavaciones arqueológicas narran el periodo helénico-romano.
Castillos y pueblos medievales cuentan el paso de los Normandos, de los Suevos y de los Aragoneses.
Arquitecturas preciosas muestran la expansión del barroco desde la costa oriental hacia el interior.

Una tierra también generosa en sabores típicos, que reflejan el amor y el duro trabajo del hombre.

En un viaje a la perla del Mediterráneo no se puede dejar de hacer una parada en el "Belvedere de Italia… sobre el cual corren las nubes y brillan los ocasos” (Guido Piovene). 

Enna es el lugar ideal para hacer un viaje por la historia antigua, rodeados por el encanto de la naturaleza.

Los recuerdos históricos, que inician en el período romano y los colores de una naturaleza que no pasa inadvertida convierten a Plaza Armerina en el punto de partida ideal para el descubrimiento de la provincia de Enna.
 
Cuarenta espléndidos mosaicos, en perfecto estado de conservación, decoran el grandioso domus, formado por diversos ambientes que se sitúan alrededor del patio central, rodeado de dieciocho columnas de mármol (peristilo).
La Villa contiene lo que se ha considerado como el mayor ejemplo de arte de mosaico de época romana, una riqueza convertida en Patrimonio Mundial de la Humanidad.

La atracción hacia este lugar es irresistible, pero también el casco antiguo regala interesantes sorpresas. Se puede ver desde lejos, con su imponente estructura y la cúpula que se levanta hacia el cielo, la Catedral, obra de Horacio Torriani.
La fachada, sobria y elegante, muestra un portal elegantemente decorado, con tres columnas a cada lado, al que se accede por dos amplias escalinatas. 

A poca distancia está Aidone, entrañable pueblo situado sobre una colina, donde estrechos callejones, pequeñas escalinatas y patios dibujan el antiguo tejido urbano. 
En su territorio se encuentra Morgantina, una de las excavaciones arqueológicas más importantes.
Los restos del teatro, de los edificios residenciales y de los graneros, dispuestos alrededor del ágora (la plaza central de las polis griegas), son reminiscencias del periodo helenístico de esta tierra.

Entre el amarillo brillante de las extensiones de trigo, el verde de los cultivos y el rojo de las amapolas, nos adentramos en el maravilloso paisaje del lago de Pergusa, donde el efecto purificador de los microorganismos tiñe periódicamente las aguas de un color rojizo.

En la parte alta de la provincia, se encuentran otros pintorescos pueblos, característicos por las callejuelas y los callejones que diseñan su parte más antigua y por las pequeñas joyas de arte que se pueden admirar. 

En Leonforte, cuya calidad arquitectónica está ligada al nombre de los Branciforti, merecen una visita el Granfonte, con el agua que brota de 24 caños, y el Palacio Branciforti. 
Son interesantes la iglesia Madre de los Assoro, el imponente Castillo de Sperlinga con las casas aferradas a la roca y las Catedrales de Nicosia y Troina.

En el corazón de su tierra está Enna, dominada por el Castillo de Lombardía con los imponentes torreones desde los cuales se disfruta de una espléndida vista panorámica. 
La Reina Leonor de Aragón puso la primera piedra de la Catedral, reconstruida después del incendio que la destruyó casi completamente. 
Desde el exterior son visibles los tres cuerpos sobrepuestos que componen la estructura, elegante y majestuosa. 
Las tres naves interiores están señaladas por dos columnatas que crean un armonioso contraste con la piedra clara de los arcos sobresalientes, cubiertos por un techo leñoso del siglo XVII. 
Frescos, esculturas y estucos enriquecen la decoración interior. 

La capital es sede del Museo arqueológico de Palacio Variano, con una rica colección de restos que cuentan la historia de la provincia desde la Edad de Cobre hasta la Edad Media, y del Museo Alessi que expone obras y objetos de arte y restos arqueológicos. 

Los densos bosques y los lagos que caracterizan esta tierra son una gran atractivo para los que buscan unas vacaciones en la naturaleza

Senderismo, tranquilos paseos, excursiones a caballo o en bicicleta son el modo mejor para sumergirse en estos paisajes incontaminados, con posibilidad de relajarse sobre los verdes prados y las riberas lacustres.

Los montes Altesina y Scalpello y el arroyo Giangagliano ofrecen interesantes itinerarios naturales por su rica vegetación que alterna los eucaliptos con los pinos, las encinas y las hayas.

El lago de Pergusa es una zona rica en avifauna.
Garzas, fochas, germanos reales, cernícalos y mirlos llamarán la atención del observador de aves más apasionado. 
Los entornos que hospedan el lago de Olivo, de Pozzillo y de Ogliastro son también imipresionantes, sobre todo al atardecer cuando se convierten en bonitas escenas para el que gusta de fotografiar los atardeceres.

Si sois apasionados del motor os interesará el Autódromo de Pergusa.
Esta estructura es la perfecta ambientación para el Rally y las exhibiciones de coches históricos.

Enna también es la tierra de las ferias, de las fiestas y de las conmemoraciones históricas. Son muchas, y todas relacionadas con las antiguas tradiciones de Enna.
Nicosia es la ciudad de la Competición del Palio en el que las cofradías de los 12 barrios de la ciudad se disputan un trofeo.
El Estandarte de la Virgen de las Victorias es el premio más deseado, que los cuatro barrios medievales de la Plaza Armerina se disputan durante el Palio de los Normandos.

Leonforte dedica una particular atención a sus especialidades y la Feria de los Melocotones y de los productos típicos.
Además de ofrecer una rica degustación, el evento está animado por espectáculos, grupos folklóricos, prestidigitadores, actores callejeros y desfiles.

Si vais durante el periodo del Carnaval  no podéis perder la ocasión para disfrutar de Regabulto, un espectáculo de colores, máscaras y música. 

La gastronomía local muestra las características de una tierra predominantemente agrícola y entregada a la ganadería, caracterizada por sabores sencillos pero sabrosos, como los de Sicilia.

Hortalizas, legumbres, huevos y quesos, sabiamente mezclados son los ingredientes de muchas de las recetas locales.
La pasta con el macco (puré) de alubias, con coliflor o brécol, con alubias nuevas, alla carrettiera o con berenjenas y tomates: pasta y productos de la tierra, una unión simple pero perfecta para satisfacer también los paladares más exigentes.

Son especiales los espárragos salvajes, las achicorias con sabor amargo, el hinojo salvaje que da un toque a muchas recetas.

Cerdo, cordero y cabrito, al horno o a la brasa y los sabrosos quesos, entre los cuales destacan el queso piacentino y la ricotta, completan el típico menú de Enna.

Fantasiosas galletas como los vucciddati, rellenas de higos secos, miel, fruta confitada y almendras tostadas, o los cannateddi típicos de las fiestas pascuales se unen a la clásica pastelería siciliana y cierran con un dulce la rica comida acompañados, por ejemplo, de un vaso de limoncello, finocchietto o noceto