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Caltanissetta

  • Descripción
  • Qué ver
  • Qué hacer
  • Qué comer

Historia, folklore y gastronomía se funden de manera perfecta en una espléndida provincia en medio de SiciliaCaltanissetta.
Una ciudad que sitúa sus raíces en un pasado muy lejano, que vive todavía en las excavaciones arqueológicas y en los castillos que llenan su territorio.
Su historia ha visto pasar muchas dominaciones - griega, romana, árabe-normanda, sueva, angevina, aragonesa y castellana - y todas han dejado su huella.

El periodo de máximo explendor está relacionado con la explotación de los grandes depósitos de azufre, hoy en desuso, que han entrado a formar parte del patrimonio histórico-natural de esta provincia.
Dirigiéndose hacía el confín con Agrigento, el paisaje muestra todavía señales de las antiguas minas, con pozos y galerías que marcan el perfil de las montañas.

Colinas yermas y de color amarillo dibujan esta zona, pero en primavera el panorama cambia y se tiñe de un verde intenso.
Los suaves relieves degradan hacia la corta franja de costa que señala la desembocadura al mar de la provincia. Los colores de los cultivos de olivos, viñedos y plantaciones de cítricos animan la zona para después confundirse con el azul del mar.
El norte se caracteriza por los montes, colinas y largos cañones, hábitat óptimo para el cultivo de avellanas, viñedos y olivos. 

Un museo al aire libre dividido entre la sección de la Edad Media y la arqueológica. Así se puede resumir la oferta cultural de Caltanissetta.

La primera se artícula con la visita a los principales castillos y torres de avistamiento esparcidas por todo el territorio. Se pueden visitar también los numerosos edificios religiosos.
Uno de los castillos más bonitos es el de Mussomeli datado en el siglo XIV pero posteriormente modificado, como desmuestran las murallas almenadas y el torreón cuadrado.
Una leyenda cuenta de tres hermanas encerradas vivas en el interior de una de las salas que hoy se llama la Sala de las Tres Hermanas.

Situada sobre un saliente rocoso, como guardián del territorio circundante, se encuentra el Castillo de Delia, en buen estado de conservación, desde el cual se disfruta de un precioso panorama.
Butera, situado en la llanura que costea el mar, se puede ver desde la alta torre del castillo que domina el pueblo.
En Gela, puerto del Mediterráneo, se encuentran el Castillo de Terranova, de planta cuadrada con cuatro torres angulares, y el Castelluccio erigido sobre una colina desde la cual se domina toda la llanura circundante.
En Manfria, a poca distancia de el puerto, se encuentra una torre defensiva sobre una colina desde la cual se abre una vista hacia todo el golfo de Gela.

De Gela parte el recorrido de la sección arqueológica.
La ciudad fue unas de las más grandes colonias griegas de Sicilia y las excavaciones de la Acrópolis han sacado a luz dos templos dóricos, uno de los cuales dedicado a Atenea.
Interesantes descubrimientos han surgido en Bosco Littorio, el emporio de la antigua colonia.
En Cabo Soprano se pueden observar las murallas, uno de los más preciados ejemplos de arte militar defensiva griega.
Sobre una colina cerca de la capital, se encuentra el parque arqueológico de Gibil Gabib, donde se han sacado a luz algunos restos datados del siglo VI a.C., un torreón de defensa y partes de la muralla.
Sugestiva y de notable interés es Vassallaggi, en su día sede de una necrópolis, con numerosas tumbas a modo de gruta, en algunas de las cuales se sacaron a luz ajuares fúnebres compuestos por vajillas de cerámica de producción indígena, anillos, fíbulas, plaquetas y cuchillos de bronce.

La visita termina en Caltaniseta, con el Castillo de Piedraroja y la preciosa Catedral con dos altos campanarios.
Los monumentos más interesantes de la ciudad son la Abadìa del Santo Espíritu, originariamente un caserío fortificado, depués transformado en iglesia por los Normandos, y la preciosa Iglesia de S. Ágata con interiores ricamente decorados con mármoles polícromos y una estructura a cruz griega.
Son tres los museos de Caltaniseta: el Museo Diocesano, el Museo Mineralógico y el nuevo Museo Arqueológico Regional. 

El paisaje de la provincia de Caltanissetta es muy variado. Un carrusel de colores y de luces interrumpido por el verde de la vegetación mediterránea y por el azul de los lagos cársticos y de los entornos fluviales de la Imera meridional y de los Platani.

Entretenido podría ser un itinerario natural a través de las reservas naturales que llenan el territorio de la provincia nisena.

Cerca de Marianopoli, a los pies del Cozzo Pertichino, se encuentra unos de los lagos más singulares de Sicilia, Lago Sfondato, rodeado por densas áreas forestales donde crecen numerosas especies de orquídeas silvestres.
Otro espejo de agua de particular belleza es el Lago Soprano que acoge diferentes especies de animales y pájaros.

Al Sur de Campofranco se extiende otra reserva natural de excepcional valor y belleza natural, Monte Conca.
El itinerario es particularmente azaroso y adecuado para los amantes del senderismo y de la espeleología. La zona entera se caracteriza por la presencia de muchas cuevas.

El viaje puede continuar hacia Niscemi, famosa por la riqueza de robles y por los colores de las flores y de las numerosas mariposas que pueblan el ambiente.

Al abrigo del mar, en lugares muy diferentes de los anteriores se encuentra la reserva del lago Biviere, tierra de orquídeas, retamas blancas y flor de lis de las playas.
Meta ideal para ecologistas y observadores de aves que podrán observar diferentes especies de pájaros: patos, garzas de color de ceniza, moritos comunes y pájaro moscón. 

En la base de la gastronomía de Caltanissetta hay platos muy simples pero muy sabrosos, realizados con ingredientes sanos y naturales, como ocurre en toda la cocina siciliana.
Entre los primeros platos: el timbal de arroz, condimentado con mortadela, huevos, berenjenas, cerdo y queso, y la sopa de verduras conocida como el pitirri.

Son sabrosas las fuate, pizzas rellenas con sardinas, orégano y queso de oveja.
El pollo a la nisena, preparado al horno con queso caciocavallo, pan rallado y limón, el gallo a la giglia, primero marinado con aceite, perejil y limón y después aliñado con mostaza.

En esta tierra se podrá saborear la versión dulce de las clásicas arancine. La preparación es la misma, pero el relleno prevé el uso de la mermelada de cerezas.

En la bandeja de los dulces están el turrón preparado con miel, almendras, pistachos y avellanas, la pasta de almendras, los buccellati , pastas rellenas de higos secos, nueces, almendras tostadas, canela, miel, gotas de chocolate y calabaza, y la mastazzola, pasta rellena de avellanas y almendras tostadas, nueces, canela y clavo.

El Cerasuolo della Vittoria DOCG es la joya de la produción enológica.
Vino tinto con sabor seco, lleno y delicado se combina perfectamente con los asados de carne, asados de buey, caza menuda a la brasa y quesos picantes curados.

Pero Caltanissetta es también la tierra de los licores. Es aquí, en efecto, que se produce uno de los más famosos licores de hierbas italianos, un digestivo con un "sabor completo".