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Turín

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Turín - CatedralLa provincia de Turín limita con Francia y Valle d’Aosta y se extiende por el Pinerolese, en el pintoresco Val de Susa, por el Canavese y por las zonas de colinas al este y al sur de la ciudad.
Diferentes paisajes caracterizan este territorio:los magníficos complejos de esquí alpino, grandes pastos, bosques y viñedos.
Hay también muchas áreas protegidas entre las que destacan la Reserva Natural del Sacro Monte de Belmonte y el magnífico Parque Nacional del Gran Paraíso, reino de íbices, rebecos, marmotas, aves poco comunes y otros animales.
En este marco natural se encuentran muchos restos de un pasado rico de historia y cultura.

En todo el territorio tenemos recuerdos del duradero reinado de los Saboya como demuestran las maravillosas residencias sabaudas rodeadas por enormes parques y reconocidas por la Unesco patrimonio mundial de la humanidad.
Pero la prueba más fuerte del poder de los Saboya se encuentra en Turín, la ecléctica ciudad que, como un museo al aire libre, reúne palacios barrocos, monumentos del grande pasado y arquitectura contemporánea: un lugar dinámico donde encontrar diferentes realidades.
Muchos otros tesoros se pueden admirar en esta zona: desde las majestuosas fortalezas como el Fuerte Fenestrelle y el Fuerte Exilles que surgen sobre las montañas, hasta las abadías a lo largo de la antigua via Francigena o aisladas en la naturaleza como la famosa Sacra di San Michele, uno de los monumentos más sugestivo de Piamonte.

En este territorio hay pequeñas ciudades históricas que guardan las tradiciones antiguas: Ivrea con su grande patrimonio artístico, Susa, Chiavasso, Chieri y otras, hasta el pequeño burgo de Mélezet, donde se encuentran preciosos restos artísticos del siglo XV.
La gastronomía de esta zona es la mejor: platos esquisitos, recetas traducionales, vinos excelentes y el famoso chocolate gianduia (pasta de chocolate con avellanas) que regala sabores para todos.
Siguen mil sorpresas en esta tierra donde historia, cultura y naturaleza crean un conjunto de extremo encanto. 

La visita del territorio empieza en Turín, una ciudad peculiar donde lo moderno se fusiona con la tradición, la diversión con la productividad, los monumentos históricos con la actualidad.
Hay muchisimos itinerarios: desde las históricas cafeterías y las elegantes tiendas de Plaza San Carlos y Via Roma, hasta el Museo Egipcio que alberga preciosos restos de la antigua civilización del Nilo, hasta el Museo del Automóvil, símbolo de la modernidad, el Museo Nacional del Cine, ubicado en la Mole Antonelliana, símbolo de Turín.
Ejemplos de la arquitectura religiosa son la Catedral renacentista y la Capilla del Manto Sagrado, una de las más importantes creaciones barrocas y meta religiosa muy famosa.

Entre los edificios civiles destacan Palacio Carignano, Palacio Madama, Palacio Real, residencias de casa Saboya de extraordinario valor.
Turín guarda infinitos tesoros como las obras de arte de inestimable valor de la Pinacoteca Agnelli, que se encuentra en la moderna estructura del Lingotto, las de la Galería Sabauda o las colecciones de armas de la Armería Real.
La imponente Puerta Palatina es uno de los pocos restos de época romana que quedan en la ciudad y el Parque del Valentino, que encierra un sugestivo burgo medieval artificial y que fue realizado para una exposición mundial a finales del siglo XIX.
Sobre las colinas que rodean Turín se encuentra la Basílica de Superga, importante santuario que acoge también los sepulcros de los Saboya.

Entre las obras religiosas que se encuentran en paisajes maravillosos merecen una visita la Sacra di San Michele, excelente realización románica, la sugestiva abadía medieval de Novalesca, el complejo románico-gótico de San Antonio de Ranverso y la abadía de Santa Fede de Cavagnolo, una joya románica en el Monferrato turinés.
El Sacro Monte de Belmonte, reconocido Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es un complejo de alto valor naturalístico, artístico y religioso.
También en la lista de la Unesco se encuentran las diferentes residencias de los Saboya que se pueden visitar siguiendo una ruta de arte, cultura e historia desde los palacios reales de Turín pasando por Villa de la Reina, el Borgo Castello en el Parque La Mandria, el Palacio Real de Venaria, el Castillo Real de Moncalieri, de Rivoli, de Agliè, hasta el Palacete de Caza de Stupinigi.

No hay que dejar de visitar el Val di Susa, la espectacular zona “blanca” de las Alpes, desde hace siglos recorrido por pueblos y civilizaciones diferentes, con los hermosos centros de Avigliana y Susa.
En la zona podemos encontrar también otros burgos sugestivos como Chieri, Pinerolo, Moncalieri, las ciudades del Canavese y el Castillo dalle Rossi Torri (de las Torres Rojas) de Ivrea son otras pruebas del pasado glorioso de esta tierra. 

Los deportes de invierno encuentran un espacio privilegiado en el magnífico marco alpino y en las instalaciones turísticas renovadas para las Olimpiadas de invierno de 2006.
Desde Cesena Torinese hasta Sestriere, desde San Sicario hasta Sauze d’Oulx, desde Bardonecchia hasta Torre Pollice: centenares de kilómetros de pistas acogen a los aficionados de esquí, snowboard, patinaje sobre hielo, escalada, senderismo.
También los aficionados del golf estarán satisfechos con los diferentes clubs ubicados en estos paisajes de extremo valor.

Las colinas del sur de Turín son ideales para pasear a pie, en bicicleta o a caballo, entre panoramas encantadores y viñedos, mientras que los ríos ofrecen la oportunidad de dedicarse a la canoa y al rafting.
El calendario de la provincia de Turín está lleno de eventos: desde las manifestaciones culturales como el Salón Internacional del libro de Turín hasta las fiestas patronales entre las que destacan la fiesta de San Juan de Turín con su histórico desfile.
Entre los eventos aconsejamos la tradicional manifestación CioccolaTó que cada año reúne en Turín a los maestros chocolateros, el Bal dâ sabbie en Fenestrelle, evento folclorístico que vuelve a evocar las costumbres de las poblaciones montañeras, y el histórico Carnaval de Ivrea, famoso por la batalla de las naranjas.
Turín es también capital de las compras, con sus elegantes tiendas bajo los pórticos de via Roma entre los suntuosos palacios barrocos. 

Toda la zona está caracterizada por fuertes tradiciones culinarias que conciernen todos los platos, desde los entrantes hasta los postres: Turín es la patria de los grissini (palitos de pan), del vermuth y del chocolate gianduia (chocolate con avellanas).
Platos típicos son los agnolotti del plin con salsa de asado y salvia, diferentes sopas como la tofeja (plato de cerdo y alubias), el conejo a la canavesana, el gigot (carnero cocido en una sartén de bronce) y naturalmente la bagna caoda (salsa caliente de anchoas y ajo).
Entre los productos típicos son deliciosos los quesos, las setas del pinerolese y las castañas de Val di Susa.

Un viaje entre delicias gastronómicas que termina con una grande variedad de dulces: los característicos bombones baci di dama, los nocciolini de Chivasso, las galletas de la duquesa, las pastas canestrelli, las crujientes galletas torcetti de Agliè, Andrate y Lanzo, las pastas ‘d melia (galletas de harina de maíz), los amaretti de Castellamonte, y naturalmente el chocolate gianduia conocido y estimado en todo el mundo.
Típico de Turín es el bicerin, bebida de café, chocolate y nata que se toma junto al bonet, dulce de amaretti y chocolate.
En este territorio se producen excelentes vinos entre los que hay tintos espesos como el Barbera, el Barolo, el Nebbiolo y el Freisa de Chieri