
Elemento característico del paisaje de la ciudad de Molise son los antiguos “tratturi”, rutas históricas de la trashumancia, o sea el desplazamiento estacional de los rebaños desde los pastos de verano en las montañas de los Abruzos, hacia los pastos de envierno en las montañas del Tavoliere en Apulia. Es una antigua tradición ya practicada por personas que habitaban estas zonas en tiempos pre-romanos y que se ha ampliado con el tiempo.
Hoy, pasar por las rutas utilizadas por los pastores y su ganado e imaginar los prados cubiertos de ovejas y mulas cargadas con bártulos, es como viajar atrás en el tiempo, una manera de entender la verdadera esencia de Molise, una región de tradiciones antiguas que son todavía bien conservadas pero muy poco conocidas.
Particularmente interesante es el tramo de Molise del largo tratturo que salía de Pescasseroli en Abruzzo y, a través de paisajes desolados y sugestivos, llegaba a Candela en Apulia, cubriendo una distancia de 200 kilometros.
La primera localidad cruzada en el territorio de Molise es Castelpetroso, en las montañas del Sannio. Aquí el paisaje es montañoso, rodeado por bosques y pendientes, y oculta interesantes sitios arqueológicos, religiosos y de arte, como el santuario de la Virgen de los Dolores en Castelpetroso. El tratturo pasaba cerca de Cantalupo nel Sannio, dominado por el impresionante macizo del Matese y luego cruzaba la llanura de Bojano.
Luego se dirigía hacia Guardiaregia y en fin hacia Sepino, nota por sus ruinas romanas. Son numerosos los tratturi que cruzan la región y cada uno de ellos ofrece una ocasión para hundirse en la historia y en la cultura local.