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Ancona

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Capital de la región, Ancona, se sitúa en lo alto del Monte Cónero y  se asoma al mar. Fundada por los griegos, la ciudad se desarrolló notablemente cuando el emperador Adriano amplió el pequeño puerto que desde siempre había tenido una importancia estratégica en el comercio por el Adriático.
Junto al mar Adriático, donde surge uno de los, hasta nuestros días, mayores puertos italianos, Ancona es una ciudad artística con un casco histórico lleno de monumentos que cuentan con una historia milenaria y es uno de los principales centro económicos de la región, además de su más importante centro urbano en cuanto a dimensión y población.

Dividida en dos partes, el casco histórico en el Monte Guasco y la parte moderna de la costa, Ancona es una ciudad llena de encanto.
Entre los principales monumentos de la ciudad se encuentra la Catedral de San Ciríaco, con la fachada en mármol blanco y rosa que domina la ciudad desde lo alto de la colina del Guasco, donde surgía la acrópolis de la ciudad y donde se pueden admirara algunos restos.
Hay que visitar el Museo Arqueológico Nacional de las Marcas, donde se custodian los restos de la Edad de Hierro y de las civilizaciones que han habitado la costa adriática; la Iglesia de Santa María de la Plaza, románica (siglo XI); el Arco de Trajano, construido en el 115 por Apolodoro de Damasco y la Mole Vanvitelliana, edificio militar proyectado por Vanvitelli en el siglo XVIII. Espléndido ejemplo de la huella clásica es el Anfiteatro Romano (siglo I d.C.) con los espacios termales anexos donde se pueden admirar los maravillosos mosaicos con epígrafe.

Gran parte del territorio de Ancona forma parte del Parque Regional del Cónero, caracterizado por amplios bosques de vegetación mediterránea que descienden hasta el mar, por playas a las que se puede llegar sólo nadando y por una campiña pura llena de productos típicos, como la lavanda, la miel, el aceite y las legumbres. Entre las localidades del parque hay que citar Portonovo, meta muy frecuentada por los anconetanos y por los turistas, con sus bosques junto a la playa y sus antiguos monumentos.

La historia de Ancona y de su provincia está relacionada con el mar. De hecho, parece ser que fueron los griegos de Siracusa quienes fundaron la ciudad en el siglo IV a.C., gracias a la posición, en forma de codo, que se adaptaba bien a la construcción del puerto. No es una casualidad que el nombre derive de la palabra ankon que en griego significa “codo”.
La zona del puerto se convirtió rápidamente en un punto estratégico para el comercio con Oriente. En la ciudad se distinguen bien dos zonas: un centro antiguo, adosado al cerro del Guasco, y una parte moderna. El itinerario puede empezar desde lo alto, donde se encuentra la Catedral de San Ciríaco. Bajando hacia el puerto se encuentra el Arco de Triunfo de Trajano y desde aquí se puede llegar a los restos del Anfiteatro Romano.

No hay que perderse el grandioso edificio conocido como la Mole Vanvitelliana y, no muy lejos, la Iglesia de San Agustín. Para los amantes del arte, en la Plaza del Plebiscito, la Iglesia de Santo Domingo conserva la Crucifixión de Tiziano y la Anunciación de Guercino; destaca también el Palacio de los Ancianos con su fachada barroca, actualmente sede de la universidad, o el Palacio Ferretti del siglo XVI, hoy sede del Museo Arqueológico de las Marcas.
La Pinacoteca Municipal “Francesco Podesti” y la Galería de Arte Moderno conservan la Virgen con el Niño y Santos de Tiziano, la Virgen con el Niño de Carlo Crivelli y obras de Lorenzo Lotto, Sebastiano del Piombo y Corrado Cagli.

Hacia el norte de Ancona encontramos Chiaravalle conocida por su famosa abadía, situada en la gran plaza del centro de la ciudad. Más hacia el interior se encuentra Jesi, fundada por los umbros, de gran interés histórico por su huella etrusca, gala y de los romana. Dirigiéndose hacia el norte, merece una visita la Roca Roveresca de Senigallia, emblema de la ciudad, construida sobre cimentos romanos. Corinaldo se encuentra en posición panorámica, entre los valles Cesano y Nevola, es la patria natal de Santa María Goretti y lugar de peregrinación. En sus alrededores se pueden visitar otros dos pueblos interesantes: Ostra y Ostra Vetere.

Hacia los límites con Umbría se halla, entre montañas, Fabriano, famosa por el arte del papel desde el siglo XIII. Regresando hacia la costa, a 18 km al sur de Ancona, situada en la colina de los valles de Aspio y Musone, encontramos Osimo, rica en vestigios de época clásica. Por último, pasando por Castelfidardo no se puede dejar de visitar Loreto, sede del santuario mariano más grande de Italia, ejemplo típico de un centro urbano que se aferra a un santuario, con su Basílica y la Santa Casa, con obras de notable belleza que se pueden ver también en el Museo Pinacoteca situado en el Palacio Apostólico. 

El terriotorio de la provincia de Ancona ofrece diferentes posibilidades de combinar ejercicio físico con la belleza de los lugares que se visitan, como por ejemplo para los amantes del ciclismo y la equitación.
Los aficionados a la escalada cuentan con la escuela de Alpinismo mientras que los que prefieren la nieve pueden practicar esquí de fondo y esquí alpino. Destacan tres senderos de espeleología en las Grutas de Frasassi donde se puede realizar espeleotrekking con la ayuda de guías especialistas.
La estructura territorial y la presencia los parques ofrecen diferentes itinerarios a los amantes del senderismo y del ciclismo de montaña. La costa de Senigallia y Ancona proporciona diversas oportunidades a los amantes del buceo, vela, pesca y paracaidismo.

Entre las celebraciones tradicionales de Ancona señalamos: la Fiesta del Mar, el primer domingo de septiembre, que consiste en la procesión de cientos de barcos que desde el puerto van a honrar a los caídos en el mar mientras que en tierra se hacen desfiles, espectáculos y la famosa feria de los Arcos. Cuando se aproxima la fecha en la que se celebra la Fiesta del Mar, tiene lugar la espectacular Regata del Conero. Son numerosas las fiestas y las manifestaciones de conmemoración histórica. Entre éstas recordamos la Condesa del pozo de la Polenta, en Corinaldo, que evoca la victoria de los corinaldeses en 1517 y que culmina con la entrega del Palio, adjudicado al barrio ganador de las diferentes competiciones. 

No se puede hablar de una única cocina si no más bien de un conjunto de sabores provenientes de todo el territorio con unas características específicas. La rudeza típica de las zonas interiores se encuentra en los platos a base de carne como el cerdo en porchetta, el cordero marinado; platos con la trufa como elemento principal, como los de Acqualagna y Sant’Agata Feltria a base de setas; entre los primeros platos destacan las tagliatelle, los strozzapreti y los tradicionales vincigrassi, padres de las lasañas de la península.

El sabor fresco y dulce del mar se percibe en los platos de pescado, jefe indiscutible de la mesa costera es el llamado brodetto que incluye más de 14 tipos de pescado preparado con tomates cherry, en la parte de  Pesaro y Ancona, y con azafrán , en las zonas de Ascoli-Piceno. El plato más representativo de la localidad de Ascoli es el frito misto all’ascolana: olivas rellenas, crema, calabacín, alcachofas y chuletillas de cordero, mientras que entre los dulces destacan el ciambellotto con i fughetti all’anice, la cicerchiata, los raviolis fritos y rellenos de castañas, crema o queso ricotta.

Dignos de mención son el queso pecorino de Talamello, envuelto en hojas de nogal y curado en grutas de toba, los jamones, los lonzini y la coppa di testa, todo ello acompañado con los vinos picenis: el blanco Falerio dei Collo Ascollani, el tinto Rosso Piceno y Rosso Piceno Superiore, hasta concluir con el vino cotto, conservado en barril, aromatizado al anisete y al mistrá.