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Varese

  • Descripción
  • Qué ver
  • Qué hacer
  • Qué comer

Tierra de confín, a los pies de los Prealpes, tierra de agua, de valles y castillos: la provincia de Varese es el emblema de la armonía entre hombre y mediambiente. 
La historia de los asentamientos humanos en estos lugares no ha violado el paisaje sino que lo ha enriquecido. 
Vista desde lo alto, la provincia de Varese aparece como una paleta de colores: montes, valles, bosques, lagos y ríos. Una tierra de agua que ofrece a la vista brillantes variaciones cromáticas en cada temporada. Entre la decena de lagos de origen glacial destacan el lago de Varese, el lago Maggiore, el lago Ceresio y el lago Verbanio, todos servidos por una miríada de ríos y torrentes como el Olona y el Ticino. 
El territorio es montuoso al norte y baja lentamente con valles y colinas hasta llegar a ser llano al sur. La vegetación está amenizada por villas rodeadas por jardines a la italiana o a la inglesa, por parques, campanarios y pueblos encumbrados en las colinas. 
Los valles están atravesados por senderos antiguos que se pueden efectuar a pie, a caballo o en bicicleta, sin prisa, sobretodo en las estaciones de entretiempo. 

El punto principal de Varese es el Corso Matteotti, donde se elevan los preciosos edificios señoriales y el corazón de una agradable área peatonal donde se puede pasear entre las tiendas del casco antiguo. Merece la pensa visitar, además, la basílica de San Vittore con el famoso campanario y el Baptisterio de San Juan.
Varese, la ciudad-jardín, tiene una estructura urbana peculiar, debido a que, al contrario de las otras ciudades lombardas, su centro no se ha unido a los pequeños núcleos, le castellane, que han ido surgiendo con el tiempo a su alrededor, sino que entre el centro de la ciudad y le castellane han quedado amplios espacios de vegetación en los que, a partir del siglo XVIII, surgieron preciosas villas rodeadas por jardines que desde entonces constituyen uno de los mayores atractivos de la ciudad. 
Maravillosa es la Villa Menafoglio Litta Panza en Biumo, patrimonio del FAI (Fondo para el Mediambiente Italiano) que acoge una colección de arte contemporáneo, africano y precolombiano. Destaca también Villa Ponti, cuyo parque acoge un pequeño lago de origen manantial, así como el Palacio Estense, con uno de los jardines del siglo XVIII más bonitos de toda Lombardía, el castillo Castiglioni Mantegazza en Masnago y la Torre de Velate. 

El paseo preferido por los habitantes de Varese en los días de fiesta es el que sube hacia el Sacro Monte, a pocos kilómetros de distancia al norte de la ciudad; a lo largo de sus laderas se desarrolla la Via Sacra, que serpentea pasando por catorce capillas y termina en el santuario, donde acaba la subida y donde se encuentra encumbrado el pequeño burgo de Santa María del Monte.
En Bisuschio se puede admirar la Villa Cicogna Mozzoni del 1400, con un amplio parque del siglo XIX a sus espaldas. En Casalzugno se encuentra otra propiedad del Fai, la Villa della Porta Bozzolo. Los amantes de los castillos no se pueden perder la Rocca Borromeo en Angera, que con su dimensión imponente domina un amplio tramo del lago Maggiore, y el Castillo Visconti de San Vito en Somma Lombardo, abierto los fines de semana desde abril hasta septiembre con visitas guiadas. 

El lago Maggiore ha sido la cuna de linajes prestigiosos tales como los Borromeo y los Visconti y es entre el color esmeralda de los bosques y el azul del cielo que surgen, majestuosos, refinados e imponentes estos castillos con sus jardines a la italiana y sus peñones inexpugnables.
La excursión al lago es una experiencia única, se parte de Stresa, localidad con importantes estructuras hoteleras, para dirigirse hacia las islas BorromeoIsla Bella con el Palacio Borromeo, Isla Madre con una extraordinaria vegetación y la Isla de Pescadores con un característico pueblecito. Otras monumentos que hay que visitar en la provincia son la Ermita de Santa Catalina del Sasso, en Leggiuno, arraigada en la roca como un acantilado sobre el lago Maggiore; el Claustro de Voltorre en Gavirate, sede del Museo de Arte Moderno de la provincia. En Busto Arsizio, destaca la iglesia renacentista de Santa María in Piazza y la Basílica di San Juan.

En Saronno el Santuario de la Beata Virgen de los Milagros, una basílica romana que data del año 1498. Entre las localidades de interés destacan el asentamiento de Castelseprio con la pequeña iglesia de Santa Maria Foris Portas y, no lejos de aquí, Castiglione Olona.
El Campo dei Fiori, situado entre el lago de Varese y el Val Cuvia, es un macizo calcáreo surcado por una serie de cuevas no del todo exploradas. De momento entre las más famosas se conoce la Gruta Marelli, que presenta un amplio sistema de galerías y amplios espacios, al final de los cuales se encuentran unos pequeños lagos, la Gruta del Frassino y la Gruta Remeron.

El deporte es un aspecto fundamental del lugar y del carácter de los habitantes, especialmente el baloncesto, pero también se practican muchos otros tipos de deporte, tales como el tennis, el tiro al blanco o el tiro al plato.
Ríos y lagos permiten practicar piragüismo, canoa y kayak.
Hay playas equipadas donde se puede practicar pesca deportiva, vela, esquí náutico y windsurf. Valles y bosques son ideales para el senderismo y los paseos a caballo.
Los más atrevidos pueden probar el ala delta, el parapente y la escalada deportiva. Sin descartar la posibilidad de practicar deportes invernales como el esquí y el patinaje sobre hielo. 

En Busto Arsizio, así como en Varese, Gavirate y otros centros, sigue viva la antigua tradición de la Gioeubia: el último jueves de Enero se quema “la vieja”, símbolo de la estación seca, para propiciar la llegada de la estación verde, que significaba la posibilidad de supervivencia. Este día es obligatorio el risotto con la luganiga, símbolo de fertilidad. Los días 16 y 17 del mismo mes tiene lugar la Feria de San Antonio con la hoguera (la noche del 16) y los puestos en los larededores de la iglesia de San Antonio Abad. El día después es costumbre hacer bendecir a las mascotas en la iglesia.

El territorio de la provincia de Varese ofrece una gran elección de productos típicos; a partir de los quesos, con el Gorgonzola Dop que se produce en Varese; en los valles luinesi se puede probar la Formaggella, del sabor dulce y textura semidura hecha con leche entera cruda de cabra.
Los productos típicos de las montañas del Val Veddasca son el Violino de cabra, un jamón que se obtiene de los muslos de la cabra o de la oveja, con forma de violín y empuñado como un verdadero instrumento musical en momento de partirlo. En Gavirate se pueden gustar pequeños dulces artesanales, los Brutti e Buoni, a base de clara de huevo, almendras dulces, avellanas y vanilina. 
Tres tipos de miel son tutelados por el Consorzio Qualità Miele Varesino: la Millefiori, la miel de acacia y la miel de castaño, ideales para acompañar los deliciosos quesos curados de cabra.

De la tradición antigua proceden los Mustazzitt, pequeños bollos cuya función era la de corresponder las ofertas que los peregrinos dejaban en el santuario del Sacro Monte; la lombarda cazouela, hecha de carne de cerdo y berzas; la rusticana, plato de la amistad ofrecido como agradecimiento de final de cosecha a todos los que habían colaborado.  Hay que mencionar los espárragos de Cantello, población que se encunetra enla frontera con Suiza, donde durante el mes de mayo tiene lugar una importante feria de esta hortaliza.
En la zona de Angera se producen los Ronchi Varesini, vinos blancos, tintos y rosados cuyo nombre se inspira en las típicas terrazas de cultivo.
Son muu típicos también los Amaretti de Gallarate, dulces de consistencia blanda ligeramente amargos.